Que viva la crisis Presidente. A dejar la Lloradera

.- “Lamentablemente debemos estar en presencia de una crisis ya que de ella proviene el progreso y la creatividad que va de la mano con la angustia de querer superar esos obstáculos que día a día nos asechan, la mejor espada se forja al exponerse al fuego y a cada uno de los golpes que debe llevar hasta obtener un acabado perfecto, no podemos desmayar esto es a penas el inicio de una gran batalla que debemos librar pero primero que todo debemos comenzar por la conciencia de cada uno de nosotros donde amemos a esta tierra hasta el punto de perder la vida si fuese necesario, al crear conciencia en cada uno de los venezolanos no habrá crisis ni eventualidades que puedan contra nosotros, la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a una nación, a una persona. No sabe lo orgulloso que me siento al tener a un Tio que daría la vida por su patria, venceremos en esta nueva batalla, si hubiesen mas personas con pensamientos objetivos como usted estoy seguro que este país sería convertido en una potencia y hacia allá vamos, para mantener a esta patria libre que con tanto esfuerzo y sacrificio hemos heredado de nuestros libertadores y mantener el legado de nuestro comandante eterno es una de las metas a alcanzar.”.-
Tte Ejercito Julio Páez

Cuando palabras como estas las escribe un joven teniente venezolano que apenas comienza a vivir y con toda una vida por delante, a los que ya tenemos bastante juventud acumulada y que hemos dedicado toda una vida luchando por un mundo mejor, de justicia y paz y verdadera libertad entre iguales no nos queda otra cosa que retomar con más fuerzas el camino hacia la victoria de las luchas populares concientes de que la generación de relevo retomará nuestras banderas, recogerá la espada de Bolívar junto al morral de chávez y le inyectará nuevos brios hasta concretar la revolución que comenzaron Gauicaipuro, José Leonardo Chirinos, Francisco de Miranda, el Libertador Simón Bolívar, Sucre, Simón Rodriguez, Zamora, Chávez y muchos otros. Esos cientos de miles Julios y Julias que hoy sin haberse leído un libro de Marx, Engels, Lenin o Mao están concientes de que es tiempo de acabar con la dictadura de los ricos para construir la patria gobernada por los pobres, los explotados de siempre, los trabajadores y no están contaminados por dogmatismos de izquierda ni de derecha que les encasille su poder creador, sino que por el contrario son capaces de entender el pensamiento de los ideólogos revolucionarios desde las perspectiva del pensamiento nuestro americano, bolivariano y chavista, porque nuestra revolución no la va a hacer ni Marx, ni Lenin, ni Mao, ni Fidel pues ella surge de más de 500 años de resistencia, la harán esos muchachos que hoy heredan nuestras ideas y luchas.

Como menciona Julio esta crisis que aun no ha tocado fondo es la mejor bendición que puede sucederle a nuestra revolución pues solo ella liberará todo el poder creador del pueblo organizado. El presidente Chávez utilizó todos los recursos económicos para sacar al pueblo de la postración en que se encontraba, sacándolo de la exclusión, tratando de redistribuir nuestras riquezas entre las grandes mayoría, en despertar la conciencia del pueblo para asumir la democracia participativa y protagónica, en ayudarlo a creer en su poder creador, en empoderarlo del pensamiento libertario. Lamentablemente el tiempo no le alcanzó para comenzar la segunda etapa de la revolución en la que le toca al pueblo asumir el poder, asumir la responsabilidad de su emancipación, “solo el pueblo salva al pueblo”. Al presidente Maduro le ha tocado retomar esa bandera con la dificultad de tener que sustituir a un gigante, tener que confrontar a los que tratan de aprovecharse de las coyunturas difíciles, los de derecha y los de “izquierda” y ante el más feroz y eficaz de los ataques de las burguesías nacionales e internacionales y el más poderoso imperio de la historia en el comienzo de su decadencia, cuando es más destructivo e inmoral para intentar salvar se hegemonía.

A estas dificultades se suman la reducción en más del 60% de los precios del petróleo, básicamente única fuente de ingresos de divisas en nuestra economía importadora de bienes y servicios. El que piense que bajo estas circunstancias puede seguir viviendo en la Venezuela Saudita, dándose lujos y consumiendo cualquier basura que el capitalismo le convenza que necesita para ser feliz, el que pretenda que las dificultades no lo deben tocar, el que sueñe que merece un mejor nivel de vida sin contribuir en la transformación de la sociedad, sigue viviendo en la Venezuela de mentira que construyó el capitalismo esa que te hace creer que todos debemos intentar vivir como ricos pasándole por encima a quien sea o entendió mal el mensaje del comandante Chávez y cree que su deber es votar por un gobierno que se encargue de construir un mejor país para que el pueda seguir disfrutando de lo lindo de los beneficios que no se ha ganado y que por tanto no merece, organizándose para que me bajen unos recursos o arrimándose a los “lideres” para ver que consigo, es decir, la Venezuela pedigüeña.

Gracias a estás dificultades los verdaderos chavistas que somos mayorías hoy somos más humildes de carácter, hemos dejado de aspirar riquezas, el vivir mejor y solo queremos vivir bien, hemos aceptado que no queremos ser ricos solo queremos satisfacer nuestras necesidades reales siendo verdaderamente libres viviendo en sociedad de iguales en condiciones y oportunidades, estamos atreviéndonos a desafiar a las oligarquías mafiosas importadas de Colombia, pero sobre todo hoy estamos seguros que pase lo que pase no dejaremos de luchar hasta triunfar.

Está llegando la hora de la verdad, de poner los pies sobre la tierra para agarrar un impulso propio sobre pasos firmes poniendo en práctica las enseñanzas de nuestros libertadores y esta solo llega cuando nos hagamos concientes de que las revoluciones no caen del cielo, ni las lleva a cabo algún iluminado representante, cuando hagamos nuestra la necesidad de transformar la realidad sin delegársela a otros, cuando aprendamos a compartir lo poco que tenemos y a aceptar con humildad que no hay solución posible al dilema del hombre en libertad si no se construye desde lo colectivo para el colectivo, de otra forma siempre habrán amos y esclavos, siervos y nobles, burguesía y trabajadores explotados.

Lo peor de la crisis todavía no ha llegado, así que dejemos de jipiar, sequémonos los mocos, dejemos la lloradera y la acusadera como si nosotros no somos culpables por inacción, omisión o complicidad, “el que no hace, le hacen”, salgamos de una vez con más fuerza que nunca a construir la nueva realidad. No habrá dificultad que nos detenga mientras estemos concientes del maravilloso mundo que nos espera, salgamos a construir la nueva economía al servicio del hombre y para el hombre, por muy duro que parezca, tenemos la bendición de vivir en el país más rico y maravilloso del mundo, seguro nos será más sencillo que muchos otros pueblos que lo han intentado ya. Le aseguro que no existe mayor sensación de felicidad que servir en una causa noble, que la felicidad no está en una cosa o en un lugar, está en el camino transitado mientras trabajamos por transformar para bien nuestra realidad en beneficio de los demás, pues tu destino está en el de ellos. Eso es lo que nos ha convertido en una especie exitosa, el trabajo para transformar la realidad en sociedad y la cultura que ella genera y que si no retomamos nos extinguimos gracias al capitalismo depredador que se sustenta en nuestro aspecto más primitivo, la supervivencia del mas apto.

A la batalla, a luchar, a organizarse, a estudiar pero sobre todo a hacer, en lugar de estar contemplando con terror y tristeza la crisis, salgamos a celebrar las infinitas posibilidades que nos da esta tierra divina para construir un mundo mejor para todos. En lo inmediato a vencer a la oligarquía colombiana abrazándonos de las causas de ese pueblo hermano quizás más maltratado y humillado que el nuestro, a ganar las elecciones de diputados pero no como un fin, sino como una herramienta que dará mejores posibilidades al poder creador del pueblo, a aprender como se hace revolución y se construye la economía socialista haciendo y estudiando, estudiando y haciendo, a arrancarnos los viejos vicios que nos impiden vivir en sociedad y construir en colectivo.

Chávez vive camarada Julio en ti, en mí y en cada uno de los que luchamos y jamás lo traicionaremos




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Noel Peralta Barreto


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