Estados Unidos vacila en enfrentamiento con Rusia

La semana pasada se inició con la visita del Secretario de Estado, John Kerry a Rusia para depositar una corona de flores por los millones de soldados soviéticos que entregaron sus vidas en la histórica derrota de la Alemania Nazi. Posteriormente, la semana terminó con la Sub Secretaria de Estado, Victoria Nuland, volando hacia Moscú para reunirse con funcionarios rusos para discutir la implementación del alto del fuego de MInsk en Ucrania.

La segunda delegación política de alto nivel de Washington a Rusia fue la de Nuland en menos de siete días. Anterior a la asistencia de Kerry al memorial de guerra en Sochi, se informó que hacía dos años que un alto funcionario norteamericano no ponía pie en territorio ruso.

Eso es lo que se podría calificar como "Estados Unidos parpadeó primero" en su insensato enfrentamiento de alto riesgo con Rusia por la crisis de Ucrania.

Recordemos que hace muy poco Rusia era señalada como una amenaza para la seguridad global a la par con la organización terrorista Estado Islámico, según el presidente Barack Obama.

Washington y su vocero militar, la OTAN, estuvieron denigrando al presidente ruso Vladimir Putin como el "nuevo Hitler, que había anexado a la Crimea" y estaba librando una "guerra híbrida" en Ucrania.

El más alto diplomático norteamericano, John Kerry, varias veces durante el año pasado había escarnecido a Putin por "haber cambiado las fronteras de países a través del cañón de un fusil."

De este modo, según la historia norteamericana, la respetuosa visita de Kerry a la ciudad de Sochi la semana pasada, tuvo todas las características del colegial reprendido por su profesor a raíz de una serie de graves errores. El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, según se informó, le dijo a Kerry que Rusia solo podrá ser tratada sobre una base de estricta igualdad.

Posteriormente, este mismo día en Sochi, Putin "concedió" cuatro horas de reunión a Kerry, la cual se dice que abarcó una amplia gama de problemas internacionales, con el conflicto de Ucrania encabezando la lista. Nótese –reunión de cuatro horas. Uno podría imaginar a Putin duro pero esgrimiendo cortésmente una sonrisa, cantándole las cuarenta a Kerry sobre geopolítica de la siguiente manera:

Washington más bien debe dejar de adelantar su agenda guerrerista a través del enloquecido régimen neo-nazi de Kiev y mejorar su propio comportamiento con algo de cordura.

Putin está capacitado para expresarse como un hombre cuyas palabras se basen en conocimientos concretos. Solo unos días antes de la visita de Kerry, Moscú realizó la más grande parada militar en décadas para conmemorar el 70º aniversario de la victoria en Europa sobre la Alemania Nazi. El poderío militar modernizado de Rusia es indiscutible y del mismo modo lo es el de sus aliados globales, principalmente de China. Si los norteamericanos son lo suficientemente tontos como para considerar una guerra mayor, habrán entendido que lo hacían corriendo peligro ellos mismos.

En efecto, la visita de Kerry se inclina ante el indiscutible hecho histórico que fue la Unión Soviética y el sacrificio de más de 25 millones de rusos para derrotar al fascismo europeo –uno de los peores males del siglo pasado.

La devaneo de Washington con los aspirantes fascistas en Kiev durante el año pasado, ha promovido el intento de reescribir la historia y socavar el inestimable rol de Rusia en la derrota del nazismo. Pero finalmente, cualquier revisión de la monumental realidad histórica resulta fatua. Kerry, al presentar sus respetos ante el memorial de guerra en Rusia la semana pasada, admitió que esto era una locura y una perversión al tratar de negar semejante verdad.

La evidencia que esta vez Washington parpadeó en su insensato enfrentamiento con Rusia, es además, visto a través de la abierta aceptación de Kerry de implementar el alto al fuego de Minsk. Se trata de la tregua que Putin ha estado promoviendo junto con Merkel de Alemania y Hollande de Francia desde el 12 de febrero en la capital de Bielorrusia.

Washington quedó al margen de esa iniciativa y en consecuencia se dignó a una ambivalencia hacia esta, prefiriendo continuar lanzando acusaciones sin fundamento diciendo que Rusia invadió el oriente de Ucrania.

¿Qué tal parece esto? Ahora Kerry aboga por la implementación de los acuerdos de Minsk de una manera respetuosa, cosa largamente retrasada y que finalmente reconoce los esfuerzos diplomáticos de Rusia para llevar adelante la paz a lo que es un conflicto interno de Ucrania. Aparentemente, terminaron las insidiosas insinuación norteamericanas contra Rusia.

De manera aun más significativa, estando en Rusia, Kerry de modo muy abierto advirtió al régimen de Kiev abstenerse de cometer nuevas violaciones de los acuerdos de Minsk. Justamente el día anterior a la visita de Kerry a Rusia, el presidente ucraniano Petro Poroshenko había declarado que sus fuerzas se estaban preparando para tomar a la fuerza el aeropuerto internacional de Donetsk –lo cual serían una descarada violación del alto al fuego. Kerry, públicamente expresó el rechazo a Poroshenko y señaló que "Estados Unidos no apoya semejante acción."

Del mismo modo, durante la última semana, el jefe civil de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberger, le comunicó al régimen de Kiev que debe implementar los acuerdos de Minsk sobre una base recíproca con las milicias rebeldes de las autoproclamadas República Popular de Lugansk y República Popular de Donetsk. Este es otro notorio cambio de actitud del eje Washington-OTAN. Hasta hace muy poco, Stoltenberger había estado dando puntillosa lectura a sus apuntes, alegando que Rusia estaba de manera encubierta desestabilizando a Ucrania. Ahora el vocero de la OTAN se enfoca mejor donde debe, al decir, que el régimen de Kiev asuma su responsabilidad y negocie directamente con la República Popular de Lugansk y con la República Popular de Donetsk.

Pero el vuelco estelar en el último despliegue del parpadeo norteamericano frente a la adversidad, lo realizó la segunda a bordo del Departamento de Estado, Victoria Nuland. La tal "Vicky" es la guaripola de las operaciones encubiertas para cambio de régimen. Fue ella quien supervisó el golpe de estado apoyado por la CIA en Ucrania en el mes de febrero del año pasado. En ese entonces, la sangre norteamericana estaba siendo bombeada con una alta dosis de testosterona. Los neo-nazis de Svoboda y el Sector Derecha estaban bien instalados en el poder con el audaz derrocamiento del gobierno constitucionalmente elegido y el nuevo gobierno patrocinado por Estados Unidos continuando su marcha con el premio mayor en la agenda del cambio de régimen hacia Rusia.

Esta semana la Nuland está en Moscú para discutir de manera empresarial la implementación de los acuerdos de Minsk.

Como lo informó TASS, "Luego de visitar Kiev, Nuland declaró que Estados Unidos está dispuesto a expandir su participación para asegurar la implementación de los acuerdos de Minsk, junto a la Unión Europea y los países del grupo "Cuatro de Normandía" (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania)."

Se trata de un notable cambio de actitud de parte de la Nuland, quien se hizo famosa en vísperas de su golpe de estado en Kiev el año pasado, cuando denostó a la Unión Europea diciendo en una conversación telefónica filtrada: "Que se joda la Unión Europea."

El Vice Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov se supo que dijo que Estados Unidos se estaba interesando no solo en el formato de los Cuatro de Normandía, sino también en el Grupo Contacto, encargado de supervisar el alto al fuego de Minsk.

¿Qué está pasando aquí? Hace solo tres semanas Estados Unidos envió a cientos de sus paracaidistas del Batallón Aerotransportado 173º a Ucrania para entrenar a la Guardia Nacional del régimen de Kiev y a otras unidades.

Probablemente existe una combinación de factores.

Las sanciones económicas encabezadas por Estados Unidos y su propia versión de guerra híbrida en el oriente de Ucrania manejada de manera encubierta con el régimen de Kiev han fracasado en su intento por desestabilizar Rusia, como se había planeado. Putin permaneció inconmovible a pesar de la marejada de propaganda desatada por los gobiernos occidentales y por sus serviles medios de prensa. El desafiante despliegue de poderío militar durante la conmemoración de la victoria del 9 de mayo le habrá demostrado a Washington de una vez por todas que está tratando con una super potencia militar y no con una nación menor, como Libia o Siria a la cual puede atropellar.

Y más aun, las tropas que Estados Unidos envió para entrenar a las escuadras de Kiev es posible que al final encontraran agrupaciones que de ninguna manera están en condiciones de proseguir una guerra. Baja moral, mal equipadas y la permanente evasión de cumplir con el servicio militar, sin duda indica que cualquier compromiso mayor norteamericano en Ucrania terminará con ellos teniendo que luchar si se trata de una guerra con Rusia.

Los informes de la prensa norteamericana sobre el ejército de lata de Kiev aparecieron la semana anterior cuando Kerry aparentemente volvió una nueva página con Rusia.

Por ejemplo, el día 6 de mayo la publicación USA Today informó que "son miles los que evaden al ejército ucraniano en guerra con los rebeldes". El periódico informó que alrededor de 39 mil ucranianos han evadido el llamado a prestar servicio en las filas militares, es decir, el 16 por ciento de total requerido.

USA Today cita a Konstyantyn Kovba, un aspirante a empresario de 23 años de edad que nunca responde las llamadas desde teléfonos desconocidos en su teléfono celular, preocupado por la posibilidad que algún comisionado militar pudiera citarlo para que ingrese a prestar servicio en el ejército de Ucrania para luchar contra los separatistas en el oriente." Así declaró Kostyantyn a la publicación norteamericana: "Servir en el ejército es una pérdida de tiempo. Yo podría emplear ese tiempo aprendiendo algo nuevo

El otro factor es económico. La economía de Alemania declinó durante los primeros tres meses del año en un 0,3 por ciento, comparado con el ya flojo 0,7 por ciento registrado el último trimestre del año pasado. Los economistas atribuyen esta alarmante caída en la economía de la locomotora de la Unión Europea a las sanciones contra Rusia, lo que ha ocasionado que las exportaciones alemanas caigan en un 18 por ciento respecto de las del año pasado, pérdida que de otra manera habría sido un ingreso de 6,5 mil millones de euros.

Los norteamericanos deben saber que las terribles repercusiones económicas más temprano que tarde repercutirán en su propia economía al tiempo que conseguirán que más europeos abiertamente se opongan a las sanciones encabezadas por Estados Unidos contra Rusia. Por otra parte, la economía rusa parecer haber soportado de manera sólida el daño planeado con las sanciones occidentales, y ha salido fortalecida por una nueva estrategia energética, por nuevas asociaciones comerciales y financieras reveladas recientemente con China y otros países asiáticos.

Finalmente, está el crecientemente desbocado comportamiento del régimen de Kiev. Este régimen pudo haber sido una buena idea para Washington el año pasado. Pero recientemente, se ha demostrado cada vez más que se parece a un descarrilamiento ferroviario. El régimen de Kiev ha descuidado la economía de Ucrania que está implosionando a un ritmo de dos dígitos, mientras por otro lado, de manera continua, solicita miles de millones más de dólares en préstamos de parte de sus socios occidentales.

Las vociferaciones de Poroshenko en torno a lanzar un ataque militar contra el aeropuerto internacional de Donetsk como también recapturar la Crimea y las regiones separatistas del Donbass, no solo denuncian a quienes son los verdaderos agresores en este conflicto, sino que además, semejante fatuidad también produce dolores de cabeza en las relaciones públicas hasta con los más indulgentes patrocinadores occidentales.

Mientras tanto, el Primer Ministro de Kiev, Arseniy Yatsenyuk, protegido selecto de la Nuland, declaró a los medios franceses la semana pasada que "nosotros apreciamos el apoyo de nuestros amigos occidentales. Pero Europa y el mundo deben recordar el sacrificio que hicieron los ucranianos para defender sus libertades y los valores europeos."

Así habló el insoportablemente arrogante Yatsenyuk en un nuevo intento por conseguir más dinero para vaciar en el hoyo negro de Kiev, mientras que en su incansablemente delirante mentalidad trata de hacer una virtud de su pordioserismo alegando que está defendiendo los valores europeos contra la agresión de Rusia.

En general, pareciera que "Washington finalmente se ha tornado razonable" tal como lo señaló recientemente el analista político y periodista, Paul Craig Roberts.

Luego de mirar a Rusia fijamente a los ojos durante la mayor parte del año, los norteamericanos de rostro impasible, finalmente se dieron cuenta que tenían un montón de cartas que no servían para nada, luego entonces, parpadearon.

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

editorial@strategic-culture.org

Traducción desde el inglés por

Strategic Culture Foundation Sergio R. Anacona

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Finian Cunningham

Analista internacional


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