La comida chatarra y conducta violenta

Todos hemos oído hablar y màs o menos sabemos lo que es la Comida Chatarra, por lo que no creemos necesario extendernos mucho en esto; solo debemos tener claro que estos productos carecen de muchos elementos que debe contener una dieta realmente saludable como vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales, etc. Y que por otro lado son ricos en azúcares refinadas y grasas saturadas.

La mayoría de los especialistas hoy en día coinciden en que la nutrición constituye la base de la salud física, pero muestran una marcada reticencia y hasta indiferencia en cuanto a aceptar la relación causa efecto de la nutrición y la salud mental, lo cual es, a nuestro parecer, una contradicción, si tomamos en cuenta que el cerebro funciona como un verdadero centro energético metabólico. El cerebro representa solo el 2% de nuestro peso corporal, pero es el responsable del uso de un enorme 20 a 25 % del requerimiento energético diario para cumplir con todas sus funciones y mantenerse sano. El 40% de la energía que consume el corazón la usa para bombear la sangre que va al cerebro, por lo que es la Bomba de Nutrientes para el cerebro. El torrente sanguíneo asegura el suministro de los nutrientes y la energía del cerebro y si esta sangre no lleva la suficiente cantidad y calidad de nutrientes, la capacidad del manejo de las informaciones y las reacciones del cerebro se verán resentidas.

Por otra parte el cerebro probablemente sea el órgano màs sofisticado de nuestro cuerpo desde el punto de vista químico, por lo que un suministro constante de nutrientes es imprescindible para formar estas sustancias químicas que se denominan Neurotransmisores como la Serotonina y la Dopamina que lo ayudan a funcionar adecuadamente y que son conocidas por sus efectos en el humor de las personas.

Los resultados de las investigaciones que desde hace décadas ha realizado el Dr. Stephen Schoenthaler, profesor de Justicia Criminal de la Universidad del estado de California en Stanislaus, ilustran en mucho la relación que queremos establecer en el titulo de este articulo. Este profesor viene afirmando desde hace mucho tiempo que una dieta de buena calidad equivale a un mejor comportamiento, a un mayor coeficiente intelectual y a un mejor rendimiento escolar.

Un ejemplo de las investigaciones realizadas por el Dr. Schoenthaler y sus colegas de la universidad consistió en suplementar con vitaminas y minerales, de acuerdo a sus requerimientos nutricionales, la dieta de 71 residentes de un reformatorio para el tratamiento de menores de edad. Según los resultados de este estudio “la tasa global de violencia disminuyó un 66%, o sea de 306 incidentes violentos a 104”. El total de ausencias sin permiso y de intentos de fuga disminuyó un 84%, es decir, de 79 a 13 incidentes; y la tasa de destrucción o de robo de pertenencias estatales bajó en un 51 %, o sea de 49 a 24 incidentes.

Igualmente los trabajos realizados por Bernard Gesch, Fisiólogo de la Universidad de Oxford y director de la asociación de investigación comportamental Natural Justice son muy esclarecedores. En un estudio piloto realizado en el Reino Unido en el año 1990 Gesch sometió a un grupo de delincuentes juveniles que habían cometido graves faltas a la ley a una serie de estudios para determinar la existencia de deficiencias de vitaminas y minerales, la presencia de metales tóxicos, el control de las bajas tasas de azúcar en sangre y un estudio alimenticio individual. Los resultados fueron por demás interesantes: resultó que todos los delincuentes recurrentes tenían desequilibrios bioquímicos comunes, como deficiencia de Zinc e intolerancia a la glucosa. Coincidencialmente todos los individuos presentaron un desequilibrio en la tolerancia a la glucosa, lo que se conoce como Hipoglucemia Reactiva, problema provocado por el alto consumo de azúcar y productos azucarados y estimulantes como el café y las colas. Este estudio demostró que este desorden metabólico, o la dificultad para metabolizar adecuadamente la glucosa, era un problema común de todos los delincuentes recurrentes. Cuando estas personas fueron incluidas en un programa de recuperación nutricional su comportamiento mejoró.

El efecto de la comida chatarra es particularmente dañino en los niños, ya que si fueron educados con dietas que no contienen los nutrientes suficientes se pueden presentar daños permanentes en la estructura de su cerebro que se manifiestan en el futuro en su comportamiento cotidiano.

En el 2004 un importante estudio publicado en el American Journal of Psychiatry reveló que los niños, que en los primeros años de su vida fueron alimentados con dietas carentes en Zinc, Hierro, vitaminas B y Proteínas, manifestaron un 41% de conductas agresivas, en comparación con niños bien alimentados, al alcanzar los 8 años de edad. Pero a los 17 años presentaban un aumento de 51% de comportamiento violento y agresivo.

Según Gesch “en los últimos 200 años hemos realizado cambios sin precedentes en la dieta humana. Lo increíble es que esos cambios se han producido sin evaluaciòn cualquiera del posible impacto sobre el cerebro humano” y, continúa Gesch, “el resultado es un experimento global e incontrolado sobre el cerebro humano”. Solo en los últimos años empiezan los científicos a ver los efectos de este “experimento” en el aumento de la incidencia de enfermedades mentales como la depresión, esquizofrenia, hiperactividad y los altos índices de agresividad y de violencia incontrolada que muestra gran parte de nuestra población, particularmente en la población juvenil. No sería descabellado afirmar que dentro del grave problema de la inseguridad de nuestro tiempo subyace un daño masificado en la estructura cerebral de la población causada por el alto consumos de comida chatarra y desde esta óptica, nos atrevemos a afirmar que este es un aspecto que debe ser estudiado no solo por los especialistas en materia de salud sino tambièn por los psicólogos, criminólogos, nutricionistas, sociólogos y antropólogos. Los psicólogos deben recibir mayor formación en materia de nutrición; los criminólogos deben recibir educación en bioquímica y a los nutricionistas se les debe ofrecer la oportunidad de estudiar teórica y prácticamente la conducta antisocial y las enfermedades mentales.

Con todo esto no queremos decir que la alimentación es la única causa de la salud mental, nada màs alejado de la verdad, pero existe una altísima posibilidad de que con el alto consumo de comida chatarra estamos alterando imperceptiblemente nuestras normas de comportamiento social, hasta tal punto de que la percepción y entendimiento se afecten por las carencias nutricionales desde temprana edad y ahora existan personas que no tengan las facultades mentales para distinguir entre una buen a mal comportamiento. Gesch nos ha dicho que “el mensaje que tenemos que comprender es que puede ser que, a travès de nuestra complacencia alimenticia, es posible que hayamos destruido nuestra habilidad para pensar. Al menos en parte. Y si es verdad que somos lo que comemos, visto que hemos hecho cambios sin precedentes en nuestra dieta actual, comparada con la de nuestros ancestros, ¿no tendríamos que estar preocupados por aquello en lo que nos estamos convirtiendo? “

Por ultimo queremos decir que ya existen gobiernos de algunos países como los Países Bajos, entre otros, que ya han comenzado a tomar esto muy en serio para combatir la delincuencia. Las autoridades de las prisiones Holandesas están actualmente probando el seguimiento de suplementos nutritivos en muchas de sus instituciones, con el objetivo de mejorar el comportamiento violento y agresivo de los presos. En nuestro país existen las instituciones competentes para llevar a cabo estos estudios y tomar acciones. Simplemente el hecho de dar una alimentación sana a los internos de nuestras cárceles no tiene nada de negativo, es mucho màs barato que construir nuevas cárceles y mucho màs positivo aún es evitar llenar las cárceles de delincuentes, que a lo mejor llegan a esa situación debido a una mala educación nutricional.


jorgel163@hotmail.com


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