Un planteamiento sobre la semilla, los planes de siembra y la investigacion agricola

A propósito del relanzamiento de la gran misión agrovenezuela

A principio del 2019, se alerta a las autoridades del INIA y del Ministerio de Agricultura, con un planteamiento cuya base se reseña a continuación: La semilla es el insumo más básico, para la producción de cultivos, esenciales en la dieta de los venezolanos; de su calidad sanitaria y productiva, unido a buenas prácticas de manejo en campo, depende el éxito de las cosechas. Razón determinante para que INIA y su predecesor FONAIAP, dedicasen grandes esfuerzos a la investigación en genética de cultivos, con la finalidad de generar cultivares (variedades e híbridos), para que cuyas semillas esenciales (fundación y registrada) sirviesen de base a la certificación de semillas de calidad para la siembra (semilla certificada); complejo proceso, que tiene su base en el acopio y selección de germoplasmas (líneas básicas), el diseño de cruces y su evaluación de la tolerancia a variadas patologías y condiciones, que determinan su adaptabilidad y productividad en los sistemas de producción, comprobable en las principales áreas agrícolas del país.

Proceso que puede tener una duración de 8 o más años, cuando han de iniciarse por pérdida de semillas básicas o germoplasmas; que pueden ocurrir por mal manejo en los campos experimentales, daños en las cavas de almacenamiento o cuando se altera la planificada secuencia de siembra, prevista para su mantenimiento. Situación que compromete la soberanía alimentaria; condición que históricamente y hasta el pasado reciente (2014-2015) fue considerada de alta prioridad en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas INIA, mediante el control de los factores antes citado, cuya aplicación ha de revisarse, porque hay muchas señales de que están siendo vulnerados.

La vulneración de dichas condiciones es manifiesta, en el deterioro y abandono de los campos experimentales, especialmente el del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP), un somero análisis para ese momento (Enero 2019), indicaba que la producción de semillas registrada de maíz, durante el ciclo de lluvia del 2018, en el campo del CENIAP, fue limitada: a 1 ha de las variedades (INIA 7, Turen 2000, SQ1, SQ2) cada una de las cuales (con el producto de 1ha) daría para sembrar 100 ha de semillas certificadas, disponible para la siembra el próximo ciclo de lluvia (2019), cuyo producto permitiría la siembra comercial de 10.000 ha en el ciclo de siembra 2020, igual para las demás variedades. A menos que las 100 ha factibles con el producto actual cosechado (semilla certificada), se siembren bajo riego, para que cuya semilla esté disponible para el inicio del ciclo de lluvia venidero (junio 2019); si eso no ocurrió, cabría preguntarse, con que materiales (semillas registradas) se produjo la semilla certificada, para la siembra comercial en este ciclo de lluvias, anunciado como acciones del relanzamiento de la Gran Misión Agro-Venezuela.

Es también preciso recordar que la eficiencia de los planes de siembra, dependen de una rigurosa planificación, que ha de visualizarse con no menos de 2 años de anticipación, para que como el caso de la producción de semillas para la siembra, se prevea la disponibilidad de fertilizantes y otros insumos requeridos para la producción. Recordamos así mismo la necesaria rigurosidad y continuidad de los procesos de investigación que permiten generar semillas de calidad para la siembra, como se mencionó inicialmente. En tal sentido se recomienda, recuperar la programación de Genética de Cultivos y el Campo Experimental del CENIAP, con su laboratorio de Biotecnología Agrícola, las cavas de resguardo para el mantenimiento de germoplasmas, los invernaderos o casas de cultivo, de gran utilidad para el acortamiento de ciclos de investigación y la producción de vitroplantas en la reproducción de plantas Agámicas (no reproducidas por semillas sexuales) especialmente las musáceas, caña de azúcar, yuca y otras raíces o tubérculos; mas el mantenimiento y evaluación de los Bancos de Germoplasmas en campo, con especies de ciclos largos que requieren de evaluaciones permanentes.

Como referencia de gran utilidad, vale recordar que dicho campo estaba perfectamente organizado en lotes de terreno, destinados a la investigación y la multiplicación de sus productos; destacando los bancos de germoplasma de cultivos con ciclos de larga y mediana duración como: mango, coco, aguacate, cacao, cítricas, musáceas, nísperos, guayaba, guanábana, yuca y batata; articulados con otro conjunto de lotes, dedicados a la producción de semillas básicas, a la prueba de cultivares y ensayos de combinación y rotación de cultivos; suficientemente separados y controlados para evitar cualquier riesgo de contagio entre especies o cultivares con afinidad fenológica, especialmente para la reproducción de semillas básicas y ensayos de cruces de parentales para la creación de variedades e híbridos.

La recuperación de dicho campo ha de ir de la mano con el rescate del sistema de certificación de semillas con Agricultores Cooperadores y de los Valles de Tucutunemo, entidad Aragüeña líder en el pasado reciente, de la producción de semillas certificadas de maíz, de caraota y otros granos leguminosos, con el acompañamiento del CENIAP. He aquí un reto del primer vértice de la Gran Misión Agro Venezuela, que tiene como principio la investigación y el Desarrollo Tecnológico, hay que respetar el lema de que "Sin semillas de calidad para la siembra la soberanía agroalimentaria está comprometida"

 



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Antonio Sanchez

Investigador Agrícola, jubilado del INIA, Participante y Relator del Trabajo sobre “Aproximación Agroecológica para el Nuevo modelo de Producción Agrícola en Venezuela”

 antoniojsanchezs1@gmail.com

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