¡Honor y Gloria a Lina!

Lina Ron

Ante la lamentable muerte de Lina Ron, la reacción de propios y extraños no se ha hecho esperar. Un abanico de matices cubrió -y parece que seguirá cubriendo por un buen tiempo-, los noticieros y las redes sociales. Desde lo más inmundo y profano hasta lo más cercano a la ingenuidad revolucionaria.

Desde muy temprano el día sábado 05 de marzo por la red Twitter, y que nadie ponga en duda que el aparato Globovisión tuvo mucho que ver, inician el ataque y se convierten en pioneros de la inmundicia cuando dejan colar una supuesta "intoxicación" en las causas que llevaron a la muerte de Lina Ron.

Incluso, el día domingo 06 de marzo, si hacemos una revisión pormenorizada de los titulares y contenidos en medios impresos de la oposición, podemos observar como soterradamente colocan de relieve el resultado expuesto por una médica forense de la morgue de Bello Monte. Por cierto, improvisada rueda de prensa en la que periodistas de Globovisión, RCTV, Venevision y Televen se instalan como buitres al frente de esa morgue esperando la "primicia" o algún dato que confirme lo que se va multiplicando por las redes o, mejor dicho, lo que se va alimentando desde la escoria opositora por vía internet. En el Nacional del día domingo, podemos observar con asco, como un periodista va relatando la llegada del cadáver de Lina Ron y las “supuestas órdenes de Flores Trocell” que “habría ordenado limpiar los pasillos llenos de sangre para no quedar mal ante la prensa”. Qué mejor oportunidad para los mercenarios de la prensa, que utilizar la muerte de Lina Ron como motivo preponderante de descalificación a la revolución y al Comandante Chávez.

Esto, a grandes rasgos, nos revela nuevamente a una oposición mediática que utiliza los medios de comunicación privados y las redes sociales como una manada de hienas lista a dar el zarpazo y jugar a la manipulación y el caos informativo.

Ahora, sin menospreciar el impulso reactivo que todos sufrimos ante la injusticia y la impunidad de los mercenarios de la comunicación privada, considero que fue una torpeza nuestra poner a declarar a una médica o representante forense de la morgue de Bello Monte para que le aclarara al país las causas que ocasionaron la muerte de Lina. Pues, no era una aclaratoria a nuestro pueblo; más bien fue una aclaratoria a la carroña mediática que fueron los que iniciaron el rumor emanado de sus mismos laboratorios

En mi opinión, las autoridades de la morgue de Bello Monte no tenían nada que aclararle al país. Lina murió de muerte natural y san se acabo. Hasta cuando seguimos cayendo en el juego de la putrefacta maquinaria mediática opositora.

Ese juego perverso de quienes viven de la muerte, se nutren de la muerte, se regodean de la muerte y terminan destruyendo a quien les adverse, les ha rentado beneficios siempre. Jamás hemos dejado de ser cautos con el adversario y sus familiares si uno de ellos fallece. Carlos Andrés Pérez falleció y no hubo una burla a su cuerpo que aún hoy sigue congelado en Miami dirimiéndose en tribunales quién o cuál es más familia del difunto. Criticamos lo que representó, pero no se hizo una sola insinuación que condujera a estigmatizar las causas de su muerte. Nadie nos puede acusar de eso. Hemos sido consecuentes seguidores de la política practicada por el Comandante Chávez que nos dicta el respeto debido a los muertos, sin abandonar la crítica razonada sobre su participación en la vida nacional.

Nota aparte merecen aquellos que son más revolucionarios que la revolución y acuden al descalificativo minúsculo y gratuito, terrible filosofía de la anarquía que proviene del que grita y no hace nada, del que arenga y se esconde, del que asume trincheras personales y aparta los objetivos.

Horas antes de su muerte, estábamos haciendo un foro en Telesur al personal que allí labora y ante la pregunta de un participante del foro que hacía patente las posiciones radicales que se van asumiendo en algunos ámbitos del proceso revolucionario, solo nos resto responder que muchas veces nos consumimos en los ataques personales internos y no nos damos cuenta que algún día estaremos en Guantánamo, con una braga anaranjada, pidiéndonos disculpas por no haber asumido los debates con madurez y, hoy, con profundo dolor –léase bien: con profundo dolor-, me incluyo en esa reflexión. ¿Cuántos no estamos hoy obligados a incluirnos en esa reflexión? ¿Cuántas veces no hemos visto como se asumen posiciones personales en el debate y terminamos hurgando hasta el hueso para hacer prevalecer nuestras opiniones?

Lina Ron y yo tuvimos grandes diferencias operacionales, mas no de objetivos revolucionarios. Nos dimos fuerte, nos dimos muy fuerte y de manera cáustica, ella mantuvo su posición y yo la mía, pero es inimaginable pensar que nos deseáramos la muerte. Su temperamento choco con el mío y viceversa, teníamos visiones distintas de la forma en que se debían abordar circunstancias puntuales, pero jamás podría alegrarme su muerte, como también estoy absolutamente seguro que si yo hubiese muerto, ella expresaría lo mismo que hoy hago público.

El pasado sábado, al enterarme de la muerte Lina Ron, quise hacer público un mensaje de condolencia. Porque, independientemente de nuestras diferencias y de habernos atacado con la crudeza que nos caracteriza a ambos, mi respeto hacia el coraje que siempre le acompaño se ha mantenido inalterable. Sabía lo que ese mensaje de condolencia iba a desatar, sobre todo de parte la carroña opositora. Pero, la muerte no es un enemigo fácil de conjurar y me indignó ver a gente que se dice inteligente celebrando la muerte de Lina. Me indignó ver como se alcanzaron orgasmos de felicidad al esparcir su odio incontenible por las redes sociales. No eran personas, eran animales salvajes sacando desde sus vísceras el más primitivo de los instintos que bestia conocida pueda disfrutar.

Recordé como trataron de descalificar la memoria de Alí Primera creando rumores falsos sobre su relación familiar. Recordé como descalificaron a los guerrilleros caídos en Cantáura, en Yumare o a los campesinos en el Caño Las Coloradas, acusándolos de bandoleros y asesinos. Recordé como descalificaron la memoria del hijo de Alí Rodríguez Araque acusándolo de corrupto después de muerto. Recordé como han acusado a dirigentes de esta revolución, vivos o muertos, y como día tras día nos desean la muerte más horrenda a manos de turbas enloquecidas. Recordé el dolor de todas las madres de aquellos que fueron desaparecidos o asesinados para terminar justificando el crimen con cualquier mentira narrada a los medios.

Así como descalificaron a Lina, lo harán con el Comandante Chávez y con todos aquellos que hayan pasado la línea, porque es la única forma de alimentar el odio que le han inoculado desde los medios privados. En mi caso, que no dudo terminaré siendo pasto de esa carroña maldita que se ha enquistado en un pequeño sector, no me va a extrañar en absoluto que se inventen una “sobredosis de droga”, partiendo de una fábula que se llevó a las redes sociales desde el mismo momento en que me convertí en enemigo jurado de los mercenarios de la comunicación privada ¿Qué más da? Lo he repetido mil veces: Verdugo no pide clemencia. En consecuencia, no voy a ser el primero en pedirla.

Lina murió, camaradas. Ese es un hecho doloroso y real que nos obliga a ser respetuosos y reflexivos. La canalla va a hacer de este hecho un bastión para la división y el descrédito del proceso revolucionario y, francamente, no creo que Lina Ron apruebe la utilización de su nombre para servirnos en bandeja de plata a los reaccionarios.

¡Honor y Gloria a Lina! Y me importa muy poco si me creen o no… ¡Honor y Gloria, camarada!

mariosilva59@yahoo.com



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Mario Silva

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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