Palabrota eclesiástica con ventilador: "inmoralidad"

Sí señor, la jerarquía eclesiástica en plan de ofender a la gran mayoría del pueblo venezolano porque estamos pidiendo la continuidad del ejercicio reivindicatorio a favor de los desposeídos. Somos “inmorales”, según Porras y Luis Ugalde, porque mediante la amplia consulta nacional, efectuada por las y los compatriotas de la Asamblea Nacional sugerimos, con nuestra manera literaria, la reforma de 36 artículos adicionales a los 33 propuestos por el presidente Hugo Chávez. Además, hablan por nosotros cuando creen que, todavía, no nos bañamos en semana santa por temor a las amenazas de los Obispos de convertirnos en salmón, nos niegan porque no somos jurisconsultos a la hora de una pregunta sobre el tema hecha con piquete al revés por Globovisión.

Sí señor, es que no son sinceros de cara al país. Sin embargo, no les contestaremos con los mismos denuestos. No es ese el estilo del socialismo, tal como lo practicó Jesucristo y que hoy ustedes, cómplices de los fariseos, se esmeran en negar. Aunque ese, su cuerpo “célibe” bajo la sotana siente todavía el latigazo del reproche severo de nuestro señor Jesús de Nazareth, quien los juzga a ustedes desde el cielo por tenderles el ramo de olivo a los fariseos para que le pongan candado a los templos en el mundo entero. Pero lo que ya no recuerdan, de tanta negación, es que las bases fundacionales de la primera iglesia construida por el Maestro y sus 12 Apóstoles, están en Cesaréa (Cesaréa) tierra de Filipo de la antigua palestina, allí también están sus restos que se mueven cada mil años cuando baja su alma a castigar a los traidores y negadores de sus luchas.

Somos pasajeros en la tierra, pero la iglesia de Jesucristo somos todos, y siempre habrá reproducción humana, aunque los avaros con la bendición de la jerarquía eclesiástica, pretenda acabar con “la raza que no merece sobrevivir”. Así que entonces dejamos que la humanidad sentencie.

Histórico. 1579, Francisco Toledo de Perú decapitó a Túpac Amarú I y batieron de júbilo las campanas de la iglesia. 202 años después, el obispo Sebastián Marval echa a “volar” las campanas de la misma iglesia frente a la plaza del Cuzco, para ahogar los lastimeros gritos por los 100 azotes a cada uno de los 80 indios camino a la guillotina de Santa Fe, antes que a José Gabriel Túpac Amarú II y a su esposa Micaela Bastidas y sus menores hijos (10 y 12 años) Hipólito y Fernando. Previamente y para aumentar el martirio, el tal obispo Marval le colocó una corona con puntiagudos estóques de hierro a el indomable Túpac Amarú.

De marca mayor. Y de más reciente data. A finales de los años 30 de siglo XX, el propio Papa Pio XII bendijo las tropas y las armas que, bajo las ordenes del fascista Mussolini, salieron a acribillar a los africanos de Abisinia, acto como colaboración con los racistas hebreos que provocaron la llamada segunda guerra mundial, con la que pretendieron una “limpieza étnica”, además de la pelea por los grandes capitales en juego. Acá en Venezuela, además de la excomunión a nuestro Libertador, por atreverse a “desafiar” al rey de España, se le “escuchó” un silencio cómplice cuando las masacres de Cantaura, Yumare y El Amparo. Y no le cargamos silencio cómplice por la mortandad de febrero del 89, porque tampoco se hicieron sentir. Pero sí le cargamos culpa a esa jerarquía del partido eclesiástico, por la firma del decreto de la muerte cuando el golpe de estado del 2002, que en las 40 horas de Carmona en Miraflores acribillaron más de 100 compatriotas de los barrios pobres. Y no mataron a Chávez porque el pueblo puso el pecho. Sin embargo el difunto Cardenal se presentó en la isla del cautiverio, con el rosario en la mano, con la sibilina intención de oficiar los santos óleos frente al portaviones anclado y con bandera norteamericana.

Entonces repetimos, que sea ese mismo pueblo que puso el pecho por el Presidente constitucional Hugo Chávez Frías y el socialismo, quien juzgue y sentencie de qué lado está la inmoralidad. Si de la parte de los hombres que creen que engañan al pueblo cuando se dicen célibes o de los que aspiramos afianzar el poder del pueblo con la reforma y el refuerzo parcial de nuestra Carta Magna.

Y no nos vengan ahora con la enarbolacion de la opaca bandera de Baduel. Es tarde para los jerarcas eclesiásticos. Desde hace mucho tiempo se le adelantaron los judíos

Ahí les dejamos eso, mientras nosotros decimos: Sí, Sí, Patria, Socialismo o Barbarie Venceremos.


Pedromendez_bna@yahoo.es


Esta nota ha sido leída aproximadamente 1791 veces.



Pedro Méndez


Visite el perfil de Pedro Méndez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Pedro Méndez

Pedro Méndez

Más artículos de este autor