(Año V)

Pildoritas 07

OTRO DESAGRAVIO EN ENERO

En un acto deportivo o religioso al cual asista un sujeto conocido por sus vulgaridades públicas, y más cuando funge como precandidato presidencial y tiene las agallas de aspirar a gobernar nada menos y nada más que a la Patria de Bolívar y de tantos héroes y hombres probos, lo menos que se puede es someter al pueblo al cual se ha irrespetado, a un desagravio, y ni siquiera criticar a los ciudadanos que reaccionan de manera apenas normal cuando ven llegar junto al peor gobernador que ha tenido el Táchira y un conjunto de sujetos con cara de matones, a quien es reincidente como hemos visto por algunos medios serios, en ejecutar actos reñidos con la moral, intentando imitar en público a un profesional de la neurología como si fuese lo más natural.

Un personaje así lo que se merece es el repudio de la gente honesta, que se respete a si misma, y tenga un mínimo concepto de la decencia, la verdadera decencia no la mencionada por otra que por si misma se ha venido a menos, cuando con el mayor desparpajo le solicita al Presidente que le de explicaciones la gente decente de este país, que según ella son quienes pretenden revertir la marcha de la Patria hacia el Progreso, vale decir hacia el Socialismo.

El sujeto de marras es quien según todo lo que se oye de medios, opinadores y porque es lo que ha decidido el imperio, será el abanderado del escualidismo y por sus actos desmedidos y vergonzantes, al ser ungido con la candidatura para oponerse a ese gigante de el amor que es el Jefe de la Revolución, lo que hará el oposicionismo, además de demostrar una vez más, su dependencia a intereses foráneos y de cómo carecen de voluntad propia para decidir, no será otra cosa que un irrespeto al país, pues se atrevió a presentarle para que pida el voto en sus aspiraciones presidenciales, a uno de los más desprestigiados, por borracho, por inmoral, y por ser el heredero de un prófugo que cual el más cobarde, huyó de la justicia para no pagar sus crímenes.

Por eso sigue enero siendo el mes de los desagravios, es imposible no desagraviar a un pueblo, que con toda justicia se siente ofendido con la sola presencia de indeseables, por su conducta reñida con la moral y las buenas costumbre y que aun así se atreve a querer robar pantalla en un acto deportivo de primera importancia como es nuestra vuelta al Táchira en Bicicleta.

Por ello la reacción popular, así los medios lacayos la hayan querido tergiversar llamándola ovación, debe más bien ser aplaudida, porque aquí se acabaron los días de los protocolos. Porque estamos en revolución y cuando eso sucede al pan se le llama pan y al vino se le llama vino, sin tapujos, ni medias tintas.

yuviliz40@hotmail.com


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Saúl Molina Z


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