Misión Cultura

En este país se ha avanzado en buenas obras sociales, donde la gente se ha movilizado a participar y a entregar su voluntad, tiempo, vida y todo lo que ustedes han hecho por esta revolución.

Luego cuando vamos en “pleno desarrollo” a decir del camarada Walter, cambian las gestiones, cambian los jefes o los que van a dirigir la cosa pública- está bien-, y, cosa más rara... siempre los que entran “son mejores que los anteriores”, uno se asusta de tanto esmero que le ponen al discurso al decir “venimos a poner orden”, y hasta te restriegan en la cara que, “por orden del ministro o la ministra” de manera prepotente, cuando ves las caras que ponen para tratar de convencer, que son “ellos y ellas los elegidos” para “dirigir” y hacer la revolución, claro está, ajustada a los que ellos y ellas creen debe ser una dirección revolucionaria.

Luego, pasan los días, los meses y los años y lo que uno ve es lo mismo de siempre: la burocracia haciendo mella, y los otroras “salvadores de la revolución”, comen en la mesa de la burocracia haciendo teorías de las prácticas del pueblo, escuchando cuentos del más allá y del más acá.

Entonces, uno llegan a las regiones y convocan a “sus reuniones” con “sus agendas” donde los únicos que pueden hablar y poner las condiciones son “ellas y ellos”, de paso hacen chistes malos y hasta estúpidos de las cosas que le acontece a la gente que los escucha, hasta se dan el tupé y se aprovechan de que son directores, jefes, coordinadores y demás yerbas para ofender, burlarse, y dar “sus” recomendaciones de padres todopoderosos y dueños de la verdad. Y aunque ustedes no lo crean, este pueblo todavía le tiene miedo a la autoridad y a sus represalias sutiles, claro, con sendos maestros enseñando estas cosas... ¿qué se puede esperar del pueblo?

Este tipo de dirigencia es a la que debemos combatir a cuesta de que se nos abran expedientes patrañosos a espaldas nuestras, a expensas de que se nos persiga, que se nos suspenda el sueldo o se nos cambie de modalidad para usar palabras más, palabras menos, y se nos quiera hacer callar.

Esa no es la revolución, ni ellos la encarnan, sino que están siendo instrumentos con sus prácticas del enemigo, pues actúan desde la premisa de que todos somos “malos”, “que no sabemos”, “que estamos equivocados”, “que somos corruptos”, “que somos vagos” “que somos tal por cuales”, “que somos del bando aquel” “del grupo tal” y, desde esa desconfianza actúa el enemigo de la unión, de la juntura, del buen vivir, porque como decía el Che, es más fácil destruir que construir, y, esta sociedad se fundó sobre el desencuentro y hasta ahora no hemos superado esta introyección burguesa, y llegamos a los cargos de dirección buscando como generar el desencuentro total o parcial entre las gentes, y esto acaba con las obras sociales de nuestro proceso. De eso podemos hacer buenos análisis, y trillados por cierto.

Nadie puede adjudicarse la última palabra en la revolución bolivariana, el comandante Chávez ha dicho hasta el cansancio, que aquí es “construcción desde y con la gente”, con todos y todas, en co-rres-pon-sa-bi-li-dad, es decir de aquí para allá y de allá para acá, no de un solo lado, así que misiones tan importantes como la Misión Cultura debe estar bajo una dirigencia que esté a la altura de estos tiempos, que la impulse, que no le tenga miedo al debate, que dé la cara cuando se requiera, que escuche a todos y no a una sola parte que, en definitiva entienda de contradicciones y avatares revolucionarios, que no se lleve la mano a la boca cada vez que vea que se le chisporrotea el capitalismo al pueblo, y a ellos mismos, cuando el pueblo se los detecta, que se dejen de gazmoñería e inventen de verdad, no que re-inventen la reproducción y el virus de la dirección capitalista, perseguidora, controladora alimentándola a conciencia, es más, como decía Carlos Marx, sombras persiguiendo a sus cuerpos o gris sobre gris...

Señores camaradas del PSUV, qué pasa que no se está revisando las prácticas en los cargos de dirección, hay que medir cuanta felicidad se le está dando a los trabajadores, pero eso sí, la felicidad de PNSB, la mayor suma, no la felicidad capitalista, “ancho pa mi, angosto pa ti...” salgan ustedes a ver la misión y vea cuanta amargura hay en algunas regiones, por no poder decir y hablar a nuestras anchas y decir lo que estamos sintiendo y padeciendo facilitadores y activadores, por cierto, “el culpable siempre es la anterior gestión o la gente que metieron”

Por otra parte, ¿cómo es posible que el desamor acabe con todo?, ¿cómo es posible que esta revolución y los que están en cargos de dirección se den el tupé de perseguir sus propios cuadros? ¿Quien le dijo a la dirigencia de cualquier carguito de dirección que el pueblo solo trabaja para ellos o ellas o para sus cargos? ¿Será que no entienden del PNSB? ¿Será que no saben que es un proyecto estratégico, y piensan que solo trabajamos para ellos o ellas? ¿Será que piensan y sienten que a ellos o ellas nos debemos solamente?

He visto dirigencia de esta revolución que si se sabe ganar la autoridad moral del pueblo, y el pueblo cree en sus prácticas pues las realiza junto a él, se mueven al lado de la gente y donde hay contradicciones allí están reflexionando con la gente tratando de entender las lógicas para buscar soluciones a los problemas de la construcción del socialismo, que por cierto nadie lo conoce, tenemos que inventarlo pues se cuelan las miserias, construir el socialismo, pero desde el entendimiento, no desde la descalificación o desde la lógica que utilizaron los invasores cuando conocieron al pueblo de este lado y dijeron que todos éramos unos inservibles, profanos, mal hechos, malcriados, insubordinados, que no sabíamos de la vida y que había que corregirnos a látigo y espada, luego arrodillarnos a decir “no lo volveré hacer” y a pedir perdón al amo... así actúa el enemigo, esos son sus medios.

Señores del PSUV, al Polo Patriótico que soy también, cumplo mi deber histórico de denunciar estas cosas, hay que revisar la práctica que realizan los compañeros y compañeras que están en cargos tan estratégicos como la Misión Cultura.

Busquemos un corazón a la armazón de hojalata del cuerpo de la revolución, hagamos de los que están en esos cargos verdaderas personas que no persigan a su gente, que no nos vean como sus enemigos, el enemigo es otro, en otras palabras que dejen trabajar y que se ocupen de combatir las miserias humanas que llevamos todos y todas por dentro pero desde el dialogo, que hablando se entiende la gente, y hasta nos vemos más bonitos, y el enemigo así se debilita.

Abiertos estamos a la crítica pero debe existir la autocrítica, ello pasa por: 1.- los argumentos necesarios, 2.- el dialogo y el encuentro para dirimir las diferencias donde las hayan pero también 3.- reconocer donde estamos mal, para seguir construyendo desde la transparencia, no desde la conchupancia y la mal entendida justicia.

Vamos Alí sigamos cantando... buscándole la cabeza, hay que matar la culebraaaaa, mi canción no copia escuela ni rebusca poesía... niñgui ñingui, ñiñiñingui....


Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe.

juntura42@yahoo.es


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Mirna Sojo

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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