La economía venezolana para el cártel mediático transnacional

Entre el 15 y 18 de abril, en su versión digital la revista AméricaEconomía, propiedad de la empresa editora del The Wall Street Journal: Dow Jones & Co, presenta sendos[1] [2] análisis sobre la situación económica de nuestro país, que sintetizan la matriz de opinión que en materia económica pretendió instalar el comando de campaña del excandidato Capriles. Según éstos nuestro país estaría al borde de una crisis económica, debido a una crisis política y de confianza.  Los  argumentos tratarían de sentar las bases para lo que después serían presentados como los necesarios ajustes que nos salvarían de la debacle. Así lo hicieron en la década de los 80´ así pretendieron hacerlo ahora.

No es de extrañar que siendo análisis económicos, se incorporen valoraciones políticas como que Nicolás Maduro Moros ganó por estrecho margen o tiene una ínfima mayoría, lo cual justificaría la solicitud oposicionista (al margen de la legalidad) de un reconteo que además, habría sido según esta revista, el detonante de la violencia oposicionista que deja un saldo hasta la fecha de 8 chavistas muertos, 70 chavistas lesionados y más de 160 personas  sometidas a investigación penal por el Ministerio Público.[3]

Señala AméricaEconomía que el Presidente Nicolás Maduro carecería del apoyo político necesario para aplicar lo que serían una serie de medidas de ajuste imprescindibles para superar la referida crisis, caracterizadas por la caída de la producción petrolera y las reservas internacionales, alta inflación, escasez de alimentos, expansión del gasto público y endeudamiento insostenibles, posible estatización bancaria, crisis eléctrica y grave situación de violencia criminal.

Pero la revista AméricaEconomía, que como hemos dicho es propiedad de empresa norteamericana Dow Jones & Co, no solo coincide con el excandidato Capriles en el diagnóstico, sino también en el tratamiento. Según éstos, el gobierno del Presidente Nicolás Maduro tendrá que aplicar un recetario neoliberal, que con rayados eufemismo refieren como disminución del subsidio a la gasolina, liberación del mercado cambiario y ajuste de la política petrolera mediante la reducción el intervencionismo estatal; lo que en palabras llanas no es otra cosa que aumentar el precio de la gasolina, liberar el precio del dólar y privatizar PDVSA, [olvidaron mencionar en su acostumbrada retahíla más endeudamiento con el FMI y el Banco Mundial para financiar las inversiones en infraestructura y una eventual crisis de balanza de pagos].

Si no fuese por la fecha y la referencia específica a actores políticos actuales, juro que no habría creído que estuviese hablando de la Venezuela presente, sino de la que describían exactamente igual los llamados iesaboy´s que negociaron y aplicaron los paquetes neoliberales de CAP y Caldera II  de principios y finales de los 90´. Este pretendido análisis de la revista AméricaEconomía, omite una serie de datos y manipula otros en franca correspondencia con los intereses de sus propietarios norteamericanos.

En el plano político oculta que los grupos parlamentarios del llamado Polo Patriótico cuentan con 99 de los 165 diputados a la Asamblea Nacional, lo cual constituye una mayoría holgada para la aprobación de la totalidad de las leyes requeridas por el Presiente Nicolás Maduro, incluidas las leyes sociales, presupuestarias e impositivas. También omite que recientemente se han adoptado con tímida resistencia parlamentaria opositora ajustes del precio del dólar y de los precios de algunos alimentos, mientras que el aumento de hasta un 40% del salario y de los ticket de alimentación fueron ampliamente respaldados por los sectores  populares.

No refiere AméricaEconomía que uno de los rasgos fundamentales de la inflación en Venezuela es la especulación y que en los casos que el gobierno ha logrado un control eficiente del abastecimiento y precios regulados, el INPC registra variaciones relativamente pequeñas, para una país con más de 20 años de inflación en torno a los dos dígitos.

Los datos sobre caída de reservas internacionales coinciden con las declaraciones de políticos aliados de Capriles, como Diego Arria y Henry Ramos, pero no toma en cuenta la  reciente eliminación del SITME y tampoco el programa de refinanciamiento de la deuda aprobado por la Asamblea Nacional, que haría diferir pagos incidiéndolas positivamente.

Respecto de la escasez de algunos alimentos y otros productos esenciales, no considera la naturaleza política de tales situaciones que se corresponden unívocamente con procesos electorales, lo cual nos hace suponer que el gobierno deberá articular acciones que procuren garantizar un equilibrio entre la oferta y demanda de tales artículos. No es cierto que la escasez obedezca a la estatización de algunas industrias del sector alimentos, pues en todos los casos (leche, café, azúcar) el abastecimiento de origen local ha mejorado notablemente, aunque el déficit de producción no haya sido totalmente superado.

En cuanto a la situación del servicio eléctrico, nada menciona sobre las características del sector en Venezuela. Los altísimos niveles de consumo percápita, más de dos décadas de desinversión, la incidencia que debe haber tenido la entrega de millones de electrodomésticos a las clases populares, la fuerte inversión que se ha venido realizando en generación termoeléctrica que aumentó la oferta en más de 2116 megavatios, la próxima entrada en operaciones de la Central Hidroeléctrica Tocoma y el sabotaje que con intereses políticos fue emprendido por aliados del excandidato Capriles, que dejó 19 ciudadanos imputados y condenados penalmente, sin contar con otro importante número que aún está sometido a investigación penal.  Téngase en cuenta que la suspensión no programada del servicio eléctrico desapareció a partir de la militarización de las subestaciones, la presentación ante los tribunales de los responsables del saboteo y el anuncio del Presidente de la República de la nueva Misión Eléctrica, que supone una profunda reestructuración del sector.

La satanización de la inversión social, referida como gasto fiscal [improductivo], no es sino un reconocimiento de la mas importante política social que se emprende en todo el Continente y que supera según la propia revista, 20 puntos porcentuales la media de América Latina y el Caribe; inversión social (educación, salud, vivienda, pensiones, etc.) que ha sido posible apalancar en parte con los recursos fiscales provenientes de una política petrolera soberana que incrementó no sólo la contribución fiscal de las empresas petroleras, sino también las inversiones de éstas en asociación con PDVSA- en la Faja Petrolífera del Orinoco.

En torno a la violencia, si bien constituye una situación de interés nacional, pretende hacer ver que se trata de un problema de exclusiva responsabilidad del gobierno nacional, cuando los artículos 164.6 y 178.7 constitucionales atribuyen claramente la responsabilidad primaria de la seguridad ciudadana y el orden público a las gobernaciones y alcaldías, que hasta hace poco concentraban los más altos índices en aquellas bajo el gobierno de líderes oposicionistas y que tan solo tienen tres meses en manos de gobernadores del PSUV.  Este tema de la seguridad, tremendamente complejo, tendrá que ser abordado por todas las instancias de gobierno en forma coordinada, sin perder de vista que en aquellos sitios que gobierna el oposicionismo se incrementan los índices de criminalidad y que ello coincide con una evidente disminución del a presencia policial en las calles y simultáneo incremento de la contratación de empresas de vigilancia privada (tremendo negocio).

Lo de AméricaEconomía no sería de gran importancia (dado el tiraje) de no ser porque constituye una línea editorial de lo que podríamos denominar el Cartel Mediático Transnacional y que me da pié para seguir afirmando que siempre será posible con argumentos aparentemente técnicos, sabotear la gestión del gobierno, con propósitos claramente políticos.

Johán Molina

@fjmolina71  


[1] http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/al-ganar-maduro-pierde-en-venezuela

[2] http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/moody-s-analytics-una-crisis-institucional-podria-ocasionar-recesion-en-v

[3] http://www.mp.gob.ve/web/guest/pagina-rss/-/journal_content/56/10136/2260007;jsessionid=7F4EADA4F68CDBDD12E442E7F7045992?refererPlid=10139&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter



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