EEUU-Europa-Rusia-Japón-China. Operación contrarrevolucionaria conjunta

Obama busca el resurgimiento de personalidades de la clase dominante. En la escena política ha demostrado que el G8 busca una solución rápida a sus dificultades integrando al G20.

En todos los países de la Europa capitalista el desempleo es un ataque directo contra los salarios y los gastos sociales con la “quiebra” de las empresas. Esta combinación refleja la misma estrategia de 1974-75. Los salarios directos constituyen el blanco principal porque desde inicios del nuevo ciclo los obreros provechando la situación de pleno empleo realizaron movilizaciones logrando importantes aumentos salariales. En síntesis el cierre de las industrias impone una reorganización laboral.

La reorganización internacional de la producción es una de las armas que emplea el capitalismo para aumentar el desempleo. Los grandes monopolios, al tratar de imponer nuevos salarios con la reestructuración, trasladan sus fábricas a los países en vías de desarrollo como son los del G20, en donde la elevada tasa de desocupación y la floja sindicalización garantizan una elevada cuota de explotación.

La desocupación, las mujeres y los emigrantes han creado un mercado secundario de trabajo: Trabajo nocturno, temporales, part-time y a domicilio, que les permite a los capitalistas montar una ofensiva demencial por la falta de seguridad social, arbitraria, degradante, restringiendo y borrando los logros sindicales.

Para el G7, el objetivo de la crisis es simplemente el de convertir al pleno empleo, con sus consecuencias para el mercado y los salarios, en cosa del pasado. La crisis debe reinstaurar la desocupación permanente, esta una de las palancas para llevar sus planes de “austeridad” con nuestros países a mediano plazo e imponer la “disciplina capitalista”.

Esta crisis ha demostrado claramente como usan los capitalistas imperialistas a los obreros inmigrantes. Estos se han convertido en un instrumento de desestabilización para sus respectivos países por las remesas afectadas y un componente de trabajo “auxiliar” de los países desarrollados que se desecha a conveniencia según las necesidades laborales y políticas.

La duración de la crisis dependerá de la respuesta que de el G20. La credibilidad de las reformas propuestas por Obama para la banca, “ya está dando resultado” se informa, presentándola como la única solución para superar la crisis y reformar el sistema. En esta situación económica y social, global, se pueden ver las limitaciones para las naciones subdesarrolladas por el carácter limitado de la recuperación entre la industrialización y la banca con el aumento de la productividad de materias primas propuestas al G20.

La recesión, la recuperación y el estancamiento del mercado, han incrementado la competencia interimperialista en la búsqueda de nuevos mercados para su tecnología industrial y militar con tendencia hacia el proteccionismo.

Las contradicciones interimperialistas entre las potencias europeas, EEUU, Rusia, China y Japón, recibieron un nuevo impulso, con los contactos entre el bloque militar imperialista y los “estados obreros” de la nueva Europa, rumbo a la burguesía, permanece sujeta al chaleco de fuerza del sistema imperialista de la OTAN.

La OTAN sigue siendo la columna vertebral de la política europea. Tratan de crear una mejor relación de fuerzas con Francia en el seno de la Alianza Atlántica, donde EEUU sigue imponiendo la política. También tratan de coordinar y dinamizar sus industrias bélicas, barcos, aviones, misiles, electrónica, para fortalecer sus posiciones respecto a EEUU. Este el verdadero propósito, la batalla por las armas y la energía, motivo de la repartición del mundo que afecta los procesos revolucionarios por la indiferencia de Rusia y China tras las respectivas alianzas con Washington.

La recuperación vacilante, el estancamiento de las inversiones son el resultado, a más de la crisis, de las medidas tomadas cuando la reunión de la OTAN y de los encuentros bilaterales previos a la reunión del G20 hace algunos meses, bautizo de Obama para empezar la manipulación del mundo. Sin embargo, estas medidas no son suficientes para provocar un aumento concomitante de la tasa de ganancia. Este nuevo fracaso de los capitalistas tiene raíces sociales y políticas, de ahí surge el principal objetivo de la clase capitalista para los próximos años; será lograr un aumento fuerte de la explotación de las naciones subdesarrolladas en los sectores decisivos de la economía.

Esfuerzo del G8, para frenar al azar a las naciones subdesarrolladas, caso Honduras, y orientar el crecimiento de las otras hacia objetivos deliberadamente escogidos. Es, pues, una tentativa para “ampliar” un margen suplementario de libertad a las naciones subdesarrolladas bajo la administración Obama, partidario de que las oligarquías se perpetúen gracias a la herencia o a posiciones adquiridas, justificación económica para la gigantesca ayuda bancaria por parte de su administración, invocando las leyes naturales del libre mercado.

Así, el G20 es un parapeto levantado por el G8 contra la ambición de pueblos que pretenden peligrosamente escoger su porvenir. El G28 aplaude el plan Obama para continuar ampliando el libre mercado sin decir una sola palabra de la planificación. La naturaleza, es decir, la fuerza de los hechos están allí, en el centro de la banca privada para salir de la crisis contra el sacrilegio del ALBA, porque lo consideran un pensamiento temerario a la voluntad del capitalismo.

Indudablemente, ya no es solo EEUU, quien provoca desconfianza, la indiferencia de Rusia, llama más la atención que los chinos en franca competencia por el primer puesto del capitalismo mundial. Sistema que refleja desprecio por nuestras ideas o por su eficacia, esto se manifiesta tanto en la industria como por nuestro subdesarrollo en la investigación, administración y también por nuestra atrasada educación, que de ninguna manera justifican la explotación y su aumento.

Escepticismo con nuestros gobiernos revolucionarios y pueblo. Racismo y Xenofobia, intereses y beneficios constituidos por los precios. Es difícil negar que, la economía de mercado sea, de la democracia, la peor.


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Raúl Crespo


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