A la voluntad política de los latinos

Varios años después, resulta bastante claro que en el fondo de los procesos de cambio, hay menos problemas realmente técnicos que factores culturales que parecen escapar a la voluntad política de los latinos.

El desafío socialista nos plantea todos los problemas a la vez, los menores son puramente técnicos. Es, en definitiva, un asunto que concierne a la organización del gobierno en las relaciones de producción con las relaciones sociales y permitir a la industrialización la capacidad de vencer. Es un asunto político reflejado en Honduras, con características perennes de desestabilización en Venezuela y Bolivia.

El despertar de los pueblos no ha modificado estas previsiones en los países en procesos de revolución. Naciones que han tomado con mayor responsabilidad las revoluciones pacificas y sus responsabilidades tal como caben imaginarlas. Podrían crearse imágenes de una entidad nueva, multicultural que funcione a pesar de la diversidad de caracteres diferentes y que fuese capaz de resolver problemas vitales. Tendría entonces un significado universal.

Semejante bloque comunitario provocaría, en mi opinión, un impulso social incomparable en las aspiraciones de los imperios del G7, encontrarían en nuestras naciones un modelo y un apoyo. La diversidad interna de cada país y sus recursos, las haría particularmente aptas para arrastrar hacia un nuevo progreso social solidario a las naciones desarrolladas, las cuales tomarían como alternativa, sin temer su hegemonía…?

Hay escepticismo sobre las posibilidades que tiene América Latina o Sudamérica de resolverse a crear una comunidad socialista durante los próximos 10 años. Ciertamente no es imposible la organización de esa comunidad. Un proyecto así, de esa magnitud, seria la empresa más importante en los inicios del siglo XXI.

Un bloque latino restaría el retraso de la industria pesada y de la ciencia en Latinoamérica, los pretextos de la dimensión insuficiente y de una inversión social inconsecuente, permitirían concentrar los esfuerzos en los factores socio-culturales y políticos que son mucho más serios que los problemas técnicos, y que son los que determinarán, a fin de cuentas, las posibilidades de enfrentarse en mejores condiciones con otros bloques aliados de los estadounidenses.

Definitivamente el problema es político. Las recetas revolucionarias no están acordes con el dinamismo del mundo aun en crisis. Proyectos industriales y financieros van a la par de nuestra cultura estereotipada, con prejuicios y complejos con los 7 grandes del mundo, no nos permiten elevar la industria y la ciencia latina a un nivel autónomo afectando inexorablemente los procesos revolucionarios. Situación que aparece clara, atenta al socialismo científico.

Rigideces políticas, las necesidades de defensa y de crispación, frenan, con frecuencia, de manera dramática el cambio interno por un sistema de verdad revolucionario. No faltan aptitudes técnicas, sino, sobre todo, voluntad de modificar las reglas sociales por interés político, lo que en suma, depende directamente de nosotros por tener el poder del voto.

¿Cómo tener una personalidad económica? Las alternativas ya están sobre la mesa, las propuso Venezuela con el ALBA, UNASUR, el banco del sur, y el sucre (sistema único de compensación regional) Si solo, pensamos económicamente como problema a resolver, habremos elegido, la peor forma. Equivaldría a no considerar elementos que van a intervenir en los años venideros. Si queremos que América del Sur represente el papel que le corresponde políticamente, no le bastara con el indispensable hecho de la industrialización.

Si queremos por vez primera construir el socialismo y que Sudamérica exista, la primera condición es que sea una unidad económica, pero la segunda y mas difícil, es que tenga una personalidad social, humana, ética, en una política revolucionaria. Este nuestro principal retraso…la falta de un pensamiento original, bolivariano, es más evidente, que la falta de una industria eficaz.

Una personalidad revolucionaria domina las revoluciones modernas en su evolución a las revoluciones pacificas. Personalidad, soberanía, autonomía, ideología, pero sobre todo entregar el poder al pueblo, porque en definitiva, lo decisivo no son los equipos tecnologicos, sino que una buena estructura político –económica en las masas, producirá una revolución mucho más grande que una construida por partes, aplicada a todo, desde el derecho hasta lo más elemental.

Sudamérica tiene una oportunidad, no necesita fabricarlo todo, lo que precisa, sobre todo, es esforzarse en aprender a utilizar mejor que los demás las nuevas revoluciones, esto es mucho mas importante.

Es una cuestión de inteligencia, creatividad, capacidad, para trabajar en equipo. Y, es la oportunidad para los latinos si se comprende el problema. Se trata de ser más inteligente en bloque, ya que estamos retrasados en equipo. De esta forma pondremos la transicion cientifica al servicio del pueblo, a condición de que el socialismo sea un sello original en todas las actividades del porvenir latino, desde las ciencias humanas hasta los negocios.


rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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