Brasil: Con este Congreso podrido y con Temer listo para asumir ¡Necesitamos nuevas elecciones generales Ya!

El retrato de la crisis de Brasil es haber tenido una sesión histórica del Congreso Nacional presidida por un bandido de cuello blanco, un gangster, como se refirió a él, durante la votación, nuestro combativo diputado Glauber Braga. Esto dice todo sobre este Congreso.

El gobierno perdió con los votos de todos sus aliados de ayer, ahora del lado del juicio político. Del PP, partido con record en la Lava Jato, y con los votos del PSB, además, obviamente, del PMDB, que articuló todo bajo el comando de Michel Temer, vice de Dilma durante 6 años.

Fui durante años, desde el inicio, oposición a los gobiernos del PT. La opción petista de gob ernar con la burguesía no podría ser apoyada por quien asumía una posición verdaderamente de izquierda. Muchos luchadores, personas honestas y trabajadoras no apoyaron el camino que escogí de construir otro partido, en este caso, el PSOL. Muchos no quisieron cambiar de partido, apostando que el PT, construido con sangre, sudor y lágrimas de trabajadores, activistas y líderes, continuaría siendo de izquierda y cambiaría Brasil. No fué lo que sucedió.

Lo que se vió a lo largo de la experiencia de los gobiernos petistas fué la transformación del PT en lo contrario. De Partido de los Trabajadores pasó cada vez más a ser un partido comandado por burócratas que aceptaron gerenciar los intereses capitalistas. La lucrativa amistad de Lula con las mega constructoras es una prueba de eso. Las medidas sociales limitadas que fueron tomadas funcionaron como una compensación para las ganacias enormes que fueron garantizadas para mega constructoras, banqueros y grandes empresarios. Y esta alianza con la burguesía se mantuvo hasta el momento en que la mayoría de la burguesía decidió romper con el PT.

Ahora, 13 años después, el PT va a dejar el gobierno de manera desmoralizante, permitiendo que un Congreso Nacional comandado por un bandido como Eduardo Cunha sea el lugar de decisión sobre el futuro gobierno de Brasil. El PT y su gobierno, que aceptó reproducir las mismas alianzas espurias y los mismos esquemas de corrupción que un día denunció, perdió para los que son también profesionales de estos esquemas.

El Congreso Nacional definió lo que para mi estaba claro que haría: aprobó el juicio político, tal como quería la mayoría de la burguesía, la misma que hasta ayer sustentaba el gobierno del PT y de Dilma. Un Congreso comandado por un bandido como Cunha y lleno de diputados incriminados en los más diversos esquemas de corrupción no traería sorpresas.

Fué un golpe palaciano, una maniobra antidemocrática, pero el régimen político no cambia si Michel Temer asume la presidencia. No tendremos un nuevo régimen político, como fué producido en el golpe de 64, que liquidó las libertades democráticas de las organizaciones, de los movimientos y de los partidos de oposición, por eso nunca hice eco al discurso del miedo. Pero tendremos la continuidad de un régimen que es una democracia precaria, o inexistente para el pueblo pobre. Es una dictadura del capital.

Del lado exterior del Congreso, vimos que la mayoría del pueblo prefería el juicio político a la continuidad de Dilma. El rechazo al gobierno creció aún más con la delación premiada de Delcidio do Amaral, lider del propio gobierno en el Senado. Pero, al mismo tiempo en que la mayoría está contra Dilma, no hay ningún entusiasmo. El pueblo, con razón, no confía en el Congreso Nacional, ni en Temer, ni en los líderes de esta cínica oposición de derecha que, incluso siendo ayudada por la Red Globo, que promueve sus líderes diariamente, se desploma en las encuestas de opinión. Por eso la mayoría prefiere elecciones, incluso con esta pauta habiendo sido inhibida por los grandes partidos. Y más aún: la mayoría quiere otra política económica que no provoque desocupación, inflación, desmonte de los servicios públicos. Quiere una nueva política, opuesta a la que viene siendo practicada por los partidos tradicionales.

Hace meses vengo defendiendo que solamente convocando elecciones generales el camino del juicio político sería evitado. Dilma podría haber pautado esta propuesta enviando una Propuesta de Enmienda de la Constitución al Congreso. Sería un gesto verdadero en defensa de una democracia un poco más real. Pero el PT, comandado por Lula, fué contra garantizar el derecho del pueblo de votar y apostó en las negociaciones y negociatas del Congreso. En este terreno Cunha y Temer fueron superiores.

Ahora una figura que no tiene ningún apoyo popular, ninguna legitimidad, está listo para asumir la presidencia. Defendí el voto contra el juicio poítico justamente porque Temer no tiene legitimidad para ser presidente. Su gobierno va a querer ahogar la Lava Jato y atacar derechos populares.

Voy a seguir el trabajo que vengo haciendo desde diciembre: articular la campaña por la realización de elecciones generales. Es posible y necesario. Vimos durante la votación que las nuevas elecciones tienen eco incluso entre muchos diputados, tal es la fuerza de esta bandera. Voy a insistir en la lucha para que el pueblo decida los rumbos del país, cobrando que la Lava Jato continúe y apoyando las luchas de los trabajadores y de la juventud en defensa de los intereses del pueblo.

Con este Congreso podrido y con Temer listo para asumir, ahora más que nunca: ¡Elecciones generales ya!



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Luciana Genro

Presidenta de la Fundación Lauro Campos, abogada y política brasileña. Desempeñó los cargos de Diputada Federal (2003-2011) y Diputada Estadual (1995-2002) por el estado de Río Grande do Sul. Candidata a la Presidencia de Brasil por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en las últimas elecciones.


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