Señor Santos, ¿recordó que tenía un país en la frontera?

Resulta que el Santo de Colombia se siente agraviado por las medidas del gobierno venezolano y preocupado por la suerte unos ciudadanos por los que Colombia nunca se interesó. Y para ello Habla, nada mas y nada menos que de violación de derechos humanos. Asombroso, en un país donde los desplazados, por años, han sido la llaga mas dolorosa que aqueja a la enferma sociedad política colombiana. Que desfachatez, que el estado colombiano haga toda una novela mediática por un acto soberano de su república hermana, que más que eso, es y ha sido por más de 150 años, su república nodriza.

El gobierno del Presidente Maduro, en una movida inédita para un gobierno tradicionalmente bobalicón en materia fronteriza, ha tomado una medida de excepción que aplaudimos sin reservas. Solo esperamos que no se deje convencer por tanta preocupación súbita del gobierno de Santos y tanta acción diplomática enlazada con la tradicionalmente guerra mediática internacional en su contra.

La desfigurada oposición venezolana, por su parte, haciendo gala de su tradicional anti patriotismo, vuelve a cuadrarse en el lugar equivocado de la ecuación, y sin profundizar en un análisis serio de la difícil situación que llevó al presidente Maduro a tomar una medida, que por lo demás, tiene absoluto amparo constitucional, se lanzó al ruedo mediático auspiciado por los "cuatro magníficos" de la comunicación internacional como lo son CNN, EL MUNDO y ABC de España y FOX NEWS, y replicado por los periquitos que hacen de comentaristas políticos en Venezuela, en Miami y en Colombia. Todo esto, por supuesto, con el sello del artista del terrorismo institucionalizado, Álvaro Uribe Vélez, la vedette de la oposición venezolana y su mentor preferido.

Y es que, el analfabetismo intelectual del que adolece nuestra inverosímil oposición , ignorando valores fundamentales republicanos, en su enconada oposición al gobierno, se convierte en traidora de facto al denunciar un acto soberano como un acto violatorio de los derechos humanos, abiertamente a favor de un gobierno extranjero y dejando evidencia documental de ello para la historia. Craso error que los ubicará en un lugar especial en la escala del bochorno de la traición a la patria. Bonito motivo para ser recordado por las generaciones futuras.

El gobierno colombiano, vivo y sagaz como siempre, aprovechando la coyuntura, se proyecta en el escenario mediático como si fuera una víctima y uno preocupado por unos derechos humanos de ciudadanos, que para el fueron tradicionalmente excluidos e invisibilizados y que nunca contaron con el respaldo de la casa de Nariño para absolutamente nada. El único hecho cierto es que el gobierno de Venezuela, como ya hemos mencionado, ha sido el único gobierno que los pueblos de la frontera colombiana han conocido y del cual han recibido beneficios.

Venezuela ha sido la nodriza tradicional de más de 6 millones de colombianos. Ya era hora de tomar decisiones de excepción, pues esa teta que significa nuestro país para Colombia, ya se esta quedando sin leche, hecho este que ya acusa severamente consecuencias negativas, no solo a nuestra población fronteriza, sino al país en general que ve con impotencia, como los productos de su canasta básica se fugan impunemente a través de la frontera, para terminar en las despensas colombianas. Para todos es sabido que, tradicionalmente en el pasado, las poblaciones fronterizas colombianas por las franjas del Táchira y el Zulia siempre vivieron plenamente adheridas a las economías de esos estados venezolanos, sin muchas consecuencias para la economía nacional. Era normal y cotidiana esa dependencia, sin embargo, ante la caída en picada de nuestra moneda, lo tradicional y que estaba circunscrito al entorno fronterizo, se convirtió en una oportunidad para el delito y el enriquecimiento ilícito, con consecuencias desastrosas más allá de la frontera. Lo grave de este proceso de data antigua, es que esta práctica ha alimentado, no solo las bocas de muchos nobles y pobres hermanos colombianos, sino los bolsillos de viles contrabandistas, asesinos y paramilitares, que se movían como pez en el agua, sin la acción contundente del, hoy preocupado, gobierno colombiano y ante la corruptela sin precedente de nuestros cuidadores fronterizos, civiles y militares.

Emplazamos,por lo tanto, al preocupado Presidente Santos a cumplir con una responsabilidad que nunca asumió gobierno alguno de Colombia. No le pedimos más. No solo tiene que poner cara de preocupado cuando esté ante las cámaras del mediatizado periodismo internacional, sino que tiene que asumir de una vez por todas, la responsabilidad política y humanitaria de millones de desplazados colombianos que han perdido sus posesiones y sus vidas, no ante una necesaria y soberana medida de un gobierno legítimo, sino ante el avasallante e inhumano paramilitarismo, ante el avance de las guerrillas y ante un flagelo que no reflejan los indicadores macroeconómicos que se manejan en la bolsa de valores de Bogotá: el hambre y la miseria.

En lugar de salir criticando al gobierno de Venezuela, debería, en su lugar, mostrar un mínimo espíritu de agradecimiento por tantos años de apoyo incondicional venezolano, el único que sus pueblos fronterizos jamás conocieron.

lgraterolh@gmail.com


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