Generaciones más flojas

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona


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Al inicio del siglo pasado, los trabajadores y los estudiantes alrededor del mundo estaban deseosos de salir a las calles, hacer revoluciones y luchar contra los agentes de la élite rica hasta la muerte si era necesario con el objeto de adelantar los derechos humanos básicos de justicia e igualdad para todos, salarios justos y condiciones de vida aceptables.

En Estados Unidos los monopolios de Rockefeller, Carnegie y Vanderbilt fueron fragmentados y en Europa las apáticas monarquías fueron derrocadas por revoluciones lideradas por los trabajadores.

Si adelantamos el calendario hacia los días actuales, veremos los mismos ingredientes que forzaron los cambios a comienzos de los años 1900. El pueblo de Grecia, cuna de la democracia, han visto como su país entero ha sido despojado por los buitres euro-banqueros con la Casa de Rothschild sobándose las manos detrás de los banqueros centrales en una serie de programas de austeridad dictados desde el exterior.

Sin embargo a diferencia de los movimientos populares progresistas de comienzos del siglo pasado, los trabajadores y estudiantes en Grecia y otras naciones acosadas por los programas de austeridad impuestos por la banca global, pierden su ímpetu luego de sostener algunas huelgas generales, marchas sobre parlamentos y el ocasional volcamiento de un vehículo policial. Eventos que deberían concluir en el derrocamiento de los gobiernos controlados por los banqueros en Atenas, Roma, Madrid y Lisboa por frentes populares unidos de trabajadores, estudiantes y pensionados, al revés, terminan con el establecimiento de partidos oligárquicos que forman coaliciones que responden solo a los dictados de las combinaciones de las elites globales. Hoy en día, es la Unión Europea, el Banco Central de Europa y el Fondo Monetario Internacional los que determinan quién gobierna a los países como Grecia, Italia, España y Portugal y no el pueblo de esos países. ¿Por qué verdaderas revoluciones populares no tienen éxito? La razón se debe a que las elites son capaces de emplear la tecnología de la información de manera más efectiva para su propio beneficio dejando al movimiento de masas en el suelo.

Las denominadas tecnologías de redes sociales como Twitter, Facebook y LinkedIn no son solamente monitoreadas por los servicios de inteligencia con alcance global, como la Agencia Nacional de Seguridad, (NSA iniciales en inglés) sino que mucho del capital inicial para las compañías que participan en las redes sociales vino de la firma inversionista IN-Q-TEL de la Agencia Central de Inteligencia, CIA y de los fondos especulativos de cobertura del magnate George Soros, quien posa como líder del cambio popular y quien ha invertido abundantemente en Facebook y LinkedIn. Además, Soros que es una de las cabezas visibles de la Casa Rothschild se ha asegurado que Twitter sea la plataforma de las redes sociales por excelencia para las “revoluciones temáticas” financiadas por su Instituto y Fundación para una Sociedad Abierta. En otras palabras, la tecnología anunciada por los medios corporativos como catálisis para el cambio, para variar, es de propiedad, es operada y supervisada por las mismas fuerzas que someten a los trabajadores, estudiantes y pensionados a nuevas formas de feudalismo o servidumbre obligada a contrato.

Las “revoluciones temáticas” nunca han dado como resultado un verdadero gobierno dirigido por los trabajadores que se haga del poder. En Ucrania, Georgia, Moldavia, Kirguistán y Serbia los resultados de las revoluciones temáticas financiadas por Soros y orquestadas con la tecnología de las redes sociales, fueron regímenes reaccionarios que favorecieron de inmediato la venta de la propiedad estatal a insaciables consorcios globales, la represión de la oposición interna y los escarceos con elementos del control capitalista tales como la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, FMI.

La devastación perpetrada en Grecia por la elite global es aun más flagrante, con informes sobre una lista de griegos ricos con cuentas secretas en bancos suizos que se extiende hasta la madre de Andreas Papandreu, el ex Primer Ministro Socialista, Papandreu, quien inició la institucionalización de la “austeridad” de acuerdo con la Unión Europea y el FMI. La austeridad ha significado recortes en las pensiones, en los servicios médicos, salarios y los servicios sociales más importantes para los griegos. La austeridad llega al mismo tiempo que la lista preparada por Christine Lagarde, actual directora del FMI, que menciona a dos mil de los griegos más ricos guardando su dinero en cuentas suizas. Al pueblo normal trabajador de Grecia se le dice que tiene que pagar más impuestos y asumir la rebaja de salarios con el objeto de rescatar a la mismísima oligarquía que ha escondido su riqueza en cuentas extranjeras. Esta debería ser la receta para una revuelta popular que normalmente vería al parlamento, al palacio presidencial, al ministerio de la defensa y a la central de la policía ocupada por los cuadros de un nuevo gobierno revolucionario. Pero no es ese al caso. Quizás, inducida hacia la autosuficiencia a través de la tecnología de las redes sociales, junto a alguna dosis de infiltración inspirada por Soros en su dirección política, los revolucionarios de hoy en día son sencillamente flojos y no están dispuestos a llevar su causa a su meta definitiva, hacia el reemplazo total de su sistema de control, sin coaliciones, sin compromisos, sin períodos de enfriamiento, sin acuerdos.

Posteriormente trascendió que Jerome Cahuzac, el ministro socialista del presupuesto a cargo de la preparación del último programa francés de austeridad, mantuvo una cuenta secreta en el banco UBS de Suiza durante varios años antes de cerrarla en el 2010 y transferir el dinero a una cuenta en Asia.

Cahuzac, en vez de renunciar, ha amenazado con querellarse contra Mediapart sitio en línea de periodismo investigativo francés que develó la historia. Igual que Margaret Papandreu que negó tener una cuenta bancaria en Suiza, Cahuzac cree que él está por encima de la ley. Estas son las maneras de la oligarquía. Ellos consideran que tienen derecho e inmunidad ante un juicio. Hoy en día la oligarquía exhibe la misma mentalidad que Luis XVI y María Antonieta hasta el momento en que sus cabezas rodaron en el cadalso.

La austeridad dirigida por la banca global, que ha diezmado a la Europa mediterránea, ahora se dirige hacia Gran Bretaña y Estados Unidos. El Sistema Nacional de Salud de Gran Bretaña está en la mira del Ministro de Hacienda, el conservador, George Osborne, redactando presupuestos hasta el año 2018 que recortarán los fondos de los pensionados, de los profesores y de todos aquellos que se hallan en los escalones más bajos de la escala económica.

Mientras a los británicos se les dice que se apreten el cinturón, se descubrió que tres compañías con base en Estados Unidos, Starbucks, Google y Amazon, no han pagado o pagado muy bajos impuestos en el Reino Unido. Pero a los trabajadores, a los estudiantes y a los pensionados se les dice que este es el nuevo orden mundial y que deben acostumbrase a él.

Por otra parte, Irlanda con su acuerdo de austeridad con los banqueros, está estudiando un aumento general de impuestos y recortes en los beneficios sociales a pesar que el país se está tambaleando con una tasa de desempleo del 14,6 por ciento.

En Estados Unidos, luego de derrotar al multimillonario republicano y destructor corporativo de puestos de trabajo, Mitt Romney, el presidente Barack Obama parece dispuesto a liquidar dos programas estrellas de anteriores presidentes demócratas, la Seguridad Social de Franklin D. Roosevelt y el Medicare (Salud) de Lyndon B. Johnson como parte de ofrendas de sacrificio de parte de Estados Unidos ante la banca global. Los trabajadores, estudiantes y pensionados norteamericanos, al igual que sus colegas de Europa, parecieran todos estar dispuestos a aceptar las promesas de Obama que él protegerá sus conquistas sociales. Cegados por el aura del culto a la personalidad de la “neo negritud” establecido por los medios corporativos en torno al presidente número 44 de Estados Unidos, aquellos que sean más duramente afectados por el acuerdo pos “abismo financiero” entre demócratas y republicanos, los grupos minoritarios, los pobres, los obreros y los estudiantes, marcharán al igual que los ratones de Noruega, hacia su propio abismo financiero.

Una de las lacras que Estados Unidos ha lanzado sobre el mundo es la de la “cultura” popular. A pesar que la tecnología de las redes sociales está controlada y es minuciosamente monitoreada por los gobiernos, esta se emplea principalmente para intercambiar información en torno a las cuestiones más insípidas imaginables, tales como cantantes, bandas musicales, deportes y tonterías consumistas. Si los banqueros finalmente presionan a los pueblos lo suficiente hasta el punto en que estos quieran reaccionar agresivamente, alguien probablemente inventará un cóctel Molotov tipo i-Phone que virtualmente pueda alcanzar el blanco.



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