Estados Unidos: mercado y hambre (IV)

La Europa de pos- guerra de finales de 1945 puso en el tapete las contradicciones propias de las guerras imperiales. Entre ella la principal contradicción fue el reparto de Europa entre los vencedores, seguidas del financiamiento de su reconstrucción económica y el destino de su producción. Otras dos contradicciones subsecuente fueron el desarrollo de la lucha de clase y el control de las entradas y salidas de mercancía y fuentes de energía a Europa. La contradicción relativa al reparto de Europa se resolvió dividiendo a Europa de acuerdo al control militar de las partes al finalizar la guerra y sus aspiraciones imperiales previas a la misma.

Resuelto el asunto del reparto de Europa la reconstrucción económica se convirtió en la principal contradicción. Cada imperio (soviético y aliados con Norteamérica a la cabeza) asumió el reto de reconstrucción económica y política de su porción de Europa; esto, de acuerdo al esquema de dependencia que proponía: a saber, capitalismo de Estado o capitalismo monopólico. El esquema de dependencia determinaba también el destino final de la producción: al sistema de distribución estatal soviético o al mercado norteamericano y de la Europa occidental. Este modelo de dependencia generó en el caso norteamericano un balance comercial negativo apalancado en el desarrollo económico de producción de mercancía Europa y en el nivel de consumo de estas mercancías en el mercado norteamericano. Esta contradicción entre las economías occidentales fue resuelta de manera imperial mediante la exacerbación del dinero como fetiche y la hegemonía norteamericana. Esto es, perdiendo el dinero toda vinculación con el antiguo patrón oro e imponiendo al dólar norteamericano como papel de cambio dentro del sistema financiero mundial. La hegemonía del sistema financiero sobre las economías occidentales, como fase superior del capitalismo, le permitió a su dueño norteamericano imponer un sistema económico mundial de explotación de mano de obra y expoliación de recursos naturales que daba por resultado un alto porcentaje de renta mundial para la economía norteamericana y otro tanto para sus socios Europeos.

Este esquema de apropiación de la renta mundial permitió el desarrollo de beneficios excedentarios para repartir entre la clase trabajadora y campesina de Estados Unidos y Europa. Estos excedentes impulsaron lo que se dio en llamar el Estado de Bienestar. Por otra parte, el esquema de apropiación de la renta mundial permitió lubricar o amortiguar la lucha de clase en Estado Unidos y Europa dado los beneficios que obtenía de esta renta la clase trabajadora y campesina; así como, el desarrollo de una pequeña burguesía que permitía soñar a los trabajadores en una vía para cambiar de clase social (de ser trabajador a ser burgués). Este esquema también significó el desarrollo de trabajadores con capacidades financieras que pudieran gestionar por la burguesía de Estos países la renta mundial. Esto, en detrimento de una economía productiva. Así la división del trabajo mundial permitió concentrar el trabajo cada vez más financiero en Estado Unidos (o algunos de sus estados); así como, en algunos países de Europa. Otros países fueron dedicados a la producción y los de sur a la explotación de sus recursos naturales. En el bloque soviético se conformó un sistema de división del trabajo similar dentro de su área de poder.

Otro asunto era la entrada y salida de mercancía y fuentes de energía a Europa. América, África y Asia tenían vías distintas para accesar a Europa. El comercio con Asía era particularmente difícil dada la existencia del bloque soviético y los grandes volúmenes que se comerciaban incluyendo energía, circunstancia que hacía de importancia estratégica el medio oriente y en particular el canal de Suez. Esta circunstancia junto a la decisión política de los aliados Imperiales occidentales de construir un policía en la región con la participación de los judíos venidos de Europa determinó una configuración geopolítica que permitiera su control. De allí la justificación para avanzar o lo que dieron en llamar la creación de conflicto árabe- judío y no el musulman- judío (europeo); ya que los que ejercía el dominio sionista en Israel eran europeos y los árabes eran tanto judíos como musulmanes. Este conflicto permitió la participación directa de los imperios occidentales (Estados Unidos y Europa) en defensa de tan vital vía de acceso a Europa.

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Néstor Aponte


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