Un mensaje para la cúpula de la Iglesia antes de que produzcan su documento

¿Jesuscristo socialista?, ¡No...Jesus fue y es, comunista!

Es conocida la salida por la tangente que ese monumento a las miserias llamado Luís Ugalde, s.j., dio a la afirmación cotidiana del Presidente de la República respecto de que Jesús fue socialista. Eligió el camino de la cobardía intelectual, usó la descalificación a partir de una interpretación estricta de la forma. ¡Claro!, en tiempos de Jesús no se empleaba la palabra socialismo. No será sino cuando a caballo entre los siglo XVIII y XIX el pensamiento y obra de hombres como el Conde de Saint-Simon, Roberto Owen, Charles Fourier, Sismondi o Pierre Joseph Proudhon, comienza a ser identificado como Socialismo. Según lo expresa en su investigación José David Herrera, de hecho la palabra “socialismo”, junto a la palabra “socialista”, aparecerá por primera vez en la London Cooperative Magazine, en 1826, refiriéndose a Owen y luego pasó al continente europeo cuando Le Globe, la utiliza para referirse a Saint-Simon. Luego, los aportes de Marx, Engels, darán cabida el concepto de socialismo científico para diferenciarlo del socialismo utópico. Eso…Ugalde s.j, lo sabe todo el mundo y lo sabe perfectamente el Presidente.

De modo que el caballero Ugalde, s.j., y sus pajes acompañantes en estas profundas reflexiones no hicieron sino eludir el fondo del asunto. Dos experiencias personales me han venido a la mente cuando he visto esta “salida”, tanto de Ugalde y su combo, como de otros personeros de la jerarquía católica. La primera tiene que ver con un seminario sobre familia al que asistía representando a Venezuela. Allí se estuvo tratando el asunto de la familia formal –esa que tiene todos sus papeles en regla-, y la familia consensuada o familia “por la cobija”. Luego de poner sobre la mesa las características de la familia consensuada, un estupendo sociólogo canadiense, cerró el capítulo sobre el tema al decir que, “por lo que veo, estamos ante una fruta, que tiene concha de manzana, color de manzana, sabor a manzana y semillas de manzana… pues… ¡llámenla como quieran, pero esa es una manzana!, en otras palabras, más allá de formalismos, la familia consensuada es familia y punto; el otro caso se refiere a una oportunidad en la cual –en un foro- me referí a Fedecámaras y sus “empresarios” como, “representantes de un capitalismo cavernícola”. ¡Bien!, allí saltó un sabelotodo de esos que no faltan nunca, un tipejo a lo Ugalde & compañía, diciendo que, “eso es imposible porque en los tiempos de las cavernas no existía el capitalismo” ¿Sabría este individuo lo que es una metáfora?

Aquí, Ugalde s.j., de lo que se está tratando es de si las propuestas de Jesús en el Evangelio, su modo de vivir y en general su doctrina es socialista, comunista o capitalista. Deberíamos comenzar, Ugalde s.j., por recordarle que, pocas veces se ha elaborado más profusamente una doctrina de un autor que no escribió ni una sola palabra que como se ha hecho con Jesucristo. Pero eso no importa, sería caer en la misma estupidez en la que ustedes cayeron. Vamos a ver: que es socialismo, comunismo y capitalismo…y luego ubicamos a Jesucristo, ¿está bien?

SOCIALISMO:

· Es la teoría, doctrina o práctica social que propugna o ejercita la posesión pública de los medios de producción y su administración también pública en pro del interés de la sociedad en general, y no a favor de clases o grupos particulares. (Giner, Salvador. ; 1975)

COMUNISMO:

· Es aquel estado social en el cual no existe ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el Estado, ni las clases sociales. En él un grupo humano no explota a otro, ni lo hacen entre sí. (Giner, Salvador, ; 1975)

CAPITALISMO:

· Forma de organización social y sistema económico basado en la explotación del hombre por el hombre, medios de producción de propiedad privada y la consecuente apropiación de la plusvalía generada a partir del trabajo del explotado por parte del capitalista. Sociedad divida en clases: ricos-pobres, explotadores-explotados, privilegiados-marginados.

Aclarado lo anterior pasemos a interpretar las cosas que dijo e hizo Jesús, según los evangelistas psinópticos. No hay que buscar mucho, basta con echar una mirada al Sermón de la Montaña, según San Lucas o leer la forma como interpretó su doctrina la comunidad de aquellos cristianos de los primeros tiempos (Hechos de los Apóstoles, 4, 32ss). ¿Qué predicó Jesús? Un dato histórico preciso es que predicó el Reino de Dios. ¿Y que es el Reino de Dios?: un mundo sin opresión e injusticia. Así es a lo largo, no sólo de la prédica de Jesús, sino de los profetas anteriores a él. El profeta Amós, condena a los que pisotean a los débiles y tuercen el camino de los humildes; a los que amontonan violencia y despojos en sus palacios; los que oprimen a los débiles y aplastan a los pobres; los que niegan la justicia al oprimido; los que aceptan sobornos, oprimen al justo y atropellan a los pobres.

El profeta Isaías anuncia una sociedad sin clases, ni explotados. En ese reino de Dios, los horrores de la guerra y la pobreza darán paso a la alegría del trabajo, pues “forjarán de sus espadas azadones y de sus lanzas podaderas”.

En cuanto a Jesús condenó abiertamente a los grupos que, a través de su poder, mantenían en opresión a los pobres.

· Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo (Lc 6, 24)

No se contenta con condenar la opresión sino que señala a los culpables y les prescribe el castigo.

· Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Lc 16, 13)

Tampoco se contenta con prescribir un castigo por la opresión sino que señala la causa de la misma.

· El joven le dijo: Jesús le dijo:

Claramente condiciona la inclusión entre los suyos a dejar de ser rico. Señala con claridad las causas que originan la opresión y pone como condición el remedio.

En cuanto a los sacerdotes –aquellos de entonces y estos de hoy y siempre- los acusa de haber adulterado el sentido de su misión y prostituido el templo convirtiéndolo en cueva de ladrones. Les enrostra haber amasado un poder religioso para obtener ganancias y así oprimir a los débiles.

· Llegaron a Jerusalén, y Jesús fue al Templo. Comenzó a echar fuera a los que se dedicaban a vender y comprar dentro del recinto mismo. Volcaba las mesas de los que cambiaban y los puestos de los vendedores de palomas… (Mc 11, 15)

Los sacerdotes habían convertido en gran negocio la obligación del pueblo judío de ir al Templo, y como venían de distintos países en las puertas del Templo les cambiaban sus monedas de origen por las aceptadas en el Templo, del mismo modo vendían los animales para ser ofrecidos en sacrificio.

Bien, creo que es suficiente con estas citas del Evangelio, pero… lo que motiva el titulo de este comentario es que si nos atenemos a la definición de socialismo, comunismo y capitalismo, sin duda Jesús fue anticapitalista pues el reino de la opresión, la explotación y la injusticia es precisamente el capitalismo. ¿No es acaso capitalista sinónimo de rico?, pero… si observamos como se organizaron sus discípulos Jesús no fue socialista, ¡Jesús fue comunista!

Veamos el concepto de comunismo y detengámonos un momento en esta crónica sobre la forma de vida de la comunidad cristiana recogida en Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, versículos 32 y siguientes:

· La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como propios los bienes, sino que todo lo tenían en común… Entre ellos ninguno sufría necesidad, pues los que poseían campos o casas los vendían, traían el dinero y lo depositaban a los pies de los apóstoles, que lo repartían a cada uno según sus necesidades.

¿Más claro lo necesitan?, ¿no es acaso una comunidad sin clases sociales, sin propiedad privada de los medios de producción, sin explotadores ni explotados?

¿Por qué tanto horror a la doctrina de Jesucristo?, ¿acaso no vemos cómo por amor esta comunidad cristiana se desprendía de sus casas y terrenos (medios de producción) y lo ponían todo al servicio de los más necesitados?, ¿no tendría que convertirse la iglesia y quienes hoy hablan en el nombre de Jesús?, ¿si se propone esto mismo, no saldrían horrorizados ante este “comunismo”? Bien, el Ugalde s.j., y sus alabarderos lo saben bien. En estos días, a propuesta de Monseñor Mario Moronta, la Conferencia Episcopal emitirá un documento sobre el Socialismo del Siglo XXI, una buena oportunidad para que sino todos, al menos algunos de los obispos hagan un acto de contrición y se coloquen en la línea de Jesucristo. Sino lo hacen, allá ellos, el Jesús que ellos rechazarían continuaría vivo en el pueblo


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Martín Guédez


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