Logros de la revolución

Bruno, el vendedor de pescado frito en la avenida Freites de Barcelona, ya no puede tomar diariamente su botella de ron. Ahora tiene que esperar varios clientes para hacer una "vaca" y comprar una mulita entre todos, lo que sucede es que los altos precios de las bebidas suntuarias han disminuido el consumo en gran proporción, trayendo como consecuencia una baja en la propensión al alcoholismo y por supuesto al alcoholismo como tal. El excesivo pago de impuesto en ese rubro ha traído esa consecuencia, cuestión muy sana desde todo punto de vista, al igual que los cigarrillos evitando el cáncer pulmonar, nadie podrá negar que ese escenario sea gracias a las directrices del gobierno. Es más, esta nueva dieta alimenticia por las circunstancias económicas, le ha dado a la figura ya hermosa de las damas venezolanas, esculturales curvas dignas de bailarinas. No se sabe hasta donde la revolución tendrá entre sus futuros proyectos construir un Night Club tipo Tropicana de la Habana para montar shows exhibiendo las bellezas criollas todo el año sin estar esperando los concursos de belleza que ahora ante esta realidad se duplican.

Las estadísticas estarán pronta a demostrar la baja en la diabetes, la revolución logró lo que históricamente no se había podía realizar en cuanta a la baja del consumo de la cola negra y las bebidas gaseosas tan perjudiciales para la salud, los elevados precios han hecho que los venezolanos vuelvan a beber los jugos naturales y hasta la venta de agua fría en termos por las principales calles de las ciudades. Ya las cuñas publicitarias de las gaseosas, en playas celebrando con lindas chicas y viviendo la felicidad que aparentemente da su consumo, no tienen fuerza ante el costo de estos productos, el consumidor opta por comprar Lechosa, Melón o en el peor de los casos Papelón con Limón. Seguramente con la escasez de carne de res y su alto costo, no nos queda dudas que el número de enfermos con acido úrico y artritis disminuirá, la dificultad para adquirir este producto hace que cada semana se eleve el precio y es que la problemática de los ganaderos hacen que disminuya la posibilidad de cubrir el mercado venezolano.

Poco a poco nos estamos convirtiendo en vegetarianos ante la diferencia de precios de estos productos. Por igual camino de escasez y de alza va el precio del queso, producto también perjudicial para el acido úrico y los riñones. Aquella típica arepita con queso poco existe la gente tiene que conformarse con juntarle un poquito de mantequilla. Volver a las raíces apegándonos a las tradiciones es otro logro de la revolución, observamos como proliferan cachaperas a lo largo y ancho de país, este típico plato venezolano se ha convertido en una solución alimentaria económica, dejando satisfecho al consumidor. A ese paso también aumentara la solidaridad de las personas, vamos en camino de regreso a la época en que los vecinos se prestaban el hueso de las reses para hacer la sopa.

pedrodanieldelilla@gmail.com



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