Perspectivas y retos para la construcción del socialismo bolivariano del siglo XXI en Venezuela

I.- De entrada, el socialismo como formación económica y social plantea superar las formas de explotación y desigualdades capitalistas presentes en el proceso social del trabajo. Al respecto, debe precisarse que tal aspiración, antecede en siglos a la Revolución Bolivariana. Igualmente, supone reconocer la ardua lucha que, a lo largo del siglo XX, libraron en nuestro territorio los movimientos revolucionarios por la liberación nacional y el socialismo. Desde luego, hoy al igual que ayer, todo ello implica un arduo trabajo de formación, lucha y, en especial, asumir nuevos retos apartados de la lógica, valores y dinámica del capitalismo. Todo ello, reconociendo que aún de los vacíos dejados por Marx en el análisis de la transición hacia el socialismo, hasta ahora, ha sido este quien ha ofrecido la mayor contribución teórica para la superación de la sociedad capitalista basada en la lógica del individualismo y la explotación del hombre, entre otros.

No obstante, en este siglo XXI, debe tenerse presente, como bien lo diría José Carlos Mariategui, -en alusión al modelo clásico de Europa Occidental- que “no queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano. He aquí una misión digna de una generación nueva”. También Nuestro Libertador Simón Bolívar, inspirador de nuestra Revolución, aún sin haber podido ser marxista, en la Carta de Jamaica, realiza un estudio sociológico manifestando las particularidades y posibilidades de los pueblos hispanoamericanos para alcanzar su independencia del yugo español. Por tanto, es obvio que queda rotundamente descartada la aplicación de una filosofía de la historia universal que sugiere dogmáticamente la aplicación histórica y mecánica a todas las realidades de nuestros países independientemente de sus latitudes geográficas. Es justo, por tanto, reclamar con Mariategui, en su lugar, la creación heroica desde una perspectiva latinoamericana y, más específicamente, venezolanista por todo lo que implica en su curso la dinámica del petróleo.

II.- Misiones sociales: instrumentos para la construcción del socialismo bolivariano:

Luego de la superación del Golpe de Estado de abril de 2002 y de la superación del criminal paro y sabotaje petrolero perpetrado entre diciembre de 2002 y hasta febrero de 2003, la Revolución Bolivariana asumió, en su gradual marcha, hacia una sociedad más justa, el diseño y ejecución de las Misiones Sociales en aras de crear una nueva institucionalidad y plataforma que le permitirá, posteriormente, en enero de 2005, al Comandante Chávez plantear el modelo del socialismo como vía para desmontar el Estado burgués y superar la economía rentística petrolera.

Desde luego, no ha sido y tampoco será fácil desmontar el Estado que tenemos y crear un nuevo modelo social como el que se está perfilando. Sin embargo, las Misiones Sociales –convertidas en Ley desde noviembre de 2014- han contribuido con el mejoramiento de los indicadores sociales y económicos del país, constituyéndose en una nueva forma de políticas públicas cónsona con el planteamiento del socialismo bolivariano. Por ello, aún de la baja en los precios del petróleo que se viene registrando desde el pasado año 2014, ha sido punto de honor para el gobierno bolivariano no sólo continuarlas, sino fortalecerlas e incluso incrementarlas para atender otras realidades del ámbito nacional que requieren de la atención y el debido apoyo.

III.- Petróleo y socialismo en el siglo XXI

Los proventos petroleros, así como nos permitieron en el siglo XX hacer viable el paso de una Venezuela precapitalista, y si se quiere feudal, a otra capitalista, constituyen hoy una potencial palanca para avanzar hacia la construcción del modelo socio productivo socialista bolivariano en el siglo XXI. Ciertamente, Venezuela, al contar con las reservas más grandes de petróleo, a escala mundial, fortalece esta posibilidad, algo que a otros países se les haría más difícil.

Sin embargo, el modelo petrolero por su misma esencia capitalista se puede constituir en una gran contradicción estructural para lograr superar la lógica capitalista, si no apuntamos a una nueva orientación sobre tan importantes recursos como bien lo advirtiera el presidente Hugo Chávez en la presentación y promoción de sus dos planes socialistas (2007-20013 y 2013-2019, este ultimo convertido en Ley del Plan de la Patria, el 4 de diciembre de 2013). En este sentido, el Ministerio del Poder Popular de Petróleo y Minería (MPetroMin) y la Nueva PDVSA deben precisar y cuidar estos preceptos en el nuevo Plan Estratégico de PDVSA 2016-2025. De manera que debe existir una relación dialéctica entre este Plan petrolero y la Ley del Plan de la Patria -2013-1019, en especial en su punto N ° 2 que invita a continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, sólo así estaremos en capacidad de navegar hacia su construcción y consolidación y poder asegurar la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política para nuestro pueblo. Por ello es tan necesario garantizar, bajo un manejo transparente y eficiente, una distribución verdaderamente revolucionaria del ingreso petrolero que sienta las bases para el trabajo productivo. Hasta ahora, y aunque pudiera sonar paradójico, la clave está en que la economía no petrolera podrá activarse y hacerse realmente productiva a través del manejo eficiente, planificado y revolucionario del ingreso de un recurso no renovable y finito como el petróleo. No podemos repetir las historias de las administraciones que manejaron de modo elitista, hedonista y apátrida los recursos provenientes del petróleo. En síntesis, el petróleo, pero desde otra perspectiva, es la opción para avanzar en el nacimiento y construcción del modelo societario socialista. En consecuencia, es impostergable expandir e integrar las cadenas productivas, generando la mayor cantidad de valor agregado y orientándolas hacia la satisfacción de las necesidades sociales para la construcción del socialismo, promoviendo la diversificación del aparato productivo.

IV.- Retos para la construcción del socialismo bolivariano del siglo XXI

En primer lugar, debe subrayarse que el modelo petrolero rentista capitalista que tenemos imperando, por lo menos, desde 1925 cuando el petróleo se convierte en la principal fuente de ingreso nacional, guarda enormes contradicciones estructurales con la puesta en marcha del nuevo modelo societario que se desea construir: el socialismo, por cuanto su dinámica opera en detrimento de la producción nacional, estimulando el consumo de importaciones tras la sobrevaluación de la moneda, en consecuencia, como capitalismo subdesarrollado y dependiente es incapaz de garantizar la satisfacción de las necesidades sociales de los venezolanos de forma permanente. En suma, el nuevo modelo de acumulación para el socialismo más que basarse en las tradicionales formas del manejo del ingreso petrolero debe basarse en la lógica del trabajo, estimulado, en lo económico, por un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, como en lo político, por una avanzada de las fuerzas políticas, cuya sinergia permita madurar tanto las condiciones subjetivas como las materiales y objetivas en aras de garantizar la superación de tan perverso modelo. En segundo lugar, debe hacerse hincapié en que el socialismo no nace por generación espontánea, ni tampoco se decreta política, menos económicamente y más difícil aún de manera social y cultural sobre todo cuando hemos estado como sociedad tan influenciado por la cultura del petróleo como lo refirió ese gran marxista y sociólogo venezolano, Rodolfo Quintero.

En virtud de lo anterior, más allá de los deseos y evitando, además los malos usos y abusos que le adjudican al socialismo, debe reflexionar sobre las condiciones reales y materiales que tenemos en este momento histórico para la construcción del socialismo. Es además, necesario deslatrar a este de los intentos fallidos que experimentaron ciertas sociedades en su construcción en el siglo XX. No pueden aquellas experiencias, per se, decretar la muerte o éxito de nuestro modelo en plena construcción. Desde luego, hasta ahora, hemos logrado avances en lo político, social y económico, pero, en honor a la verdad no hemos logrado desmontar el Estado burgués y su perversa lógica, todo lo cual representa una de las mayores contradicciones en la construcción del socialismo bolivariano. Igualmente, esta pendiente la democratización de los medios de producción, impulsando nuevas formas de propiedad, colocándolas al servicio de la sociedad, como bien lo reza el punto 2.1.1.3 de la Ley del Plan de la Patria.

Por otra parte, debe destacarse la imperiosa construcción de una cultura del trabajo que se contraponga al rentismo mediante el impulso de la formación desde la praxis del trabajo, conciencia del trabajador y trabajadora, como sujetos activos del proceso de transformación y participación democrática del trabajo, orientada a los más altos intereses nacionales. Asimismo, debe impulsarse la conformación de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras en las unidades productivas, en el marco de la consolidación y fortalecimiento de la democracia participativa y protagónica. Todo ello, debe hacerse sobre la conformación de una institucionalidad del modelo de gestión socialista y la promoción de una ética socialista, aunado al desarrollo del Currículo Nacional Bolivariano para fomentar los contenidos de la educación integral y liberadora.

No obstante, en lo inmediato se debe trabajar en el fortalecimiento del tejido social de las Misiones sociales para garantizar la participación del Poder Popular en todas las etapas de planificación, ejecución, seguimiento y control, así como la generación de saldos organizativos de la población beneficiaria. En efecto, debe consolidarse el Sistema Nacional de Misiones y Grandes Misiones Socialista Hugo Chávez, como conjunto integrado de políticas y programas que materialicen los derechos y garantías del Estado Social de Derecho y de Justicia para servir de organización, articulación y gestión de la política social en los distintos niveles territoriales del país y así poder dar mayor eficiencia y eficacia a las políticas sociales de la revolución.

Finalmente, esta también pendiente acelerar la conformación de los Consejos Comunales a nivel nacional, garantizando la cobertura del 70% de la población total venezolana organizada en Consejos Comunales para el año 2019. Del mismo modo, debe velarse por la soberanía de todos nuestros recursos naturales, especialmente, los hidrocarburos, puesto que dialécticamente, no puede haber consolidación de los planes estratégicos de PDVSA sin proyecto socialista materializado y no puede haber construcción del socialismo si como país no tenemos el control y el dominio de las riquezas.  

Bibliografía:

Bolívar, Simón (2001): Escritos políticos y sociales. Fundación Marco Avellaneda. Buenos Aires.

Bolívar, Simón (2007): Ideario político. Once documentos de trascendencia histórica. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas.

Fernández Buey, Francisco (1998): Marx (Sin ismos). El viejo topo. España.

Kohan, Néstor, Lowy, Michel y Pérez, Gustavo (2014): Mariátegui y la revolución en América Latina. Yulca Editorial. Barcelona.

Mariátegui, José Carlos (2009): 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Tercera edición. Fundación Biblioteca Ayacucho. Caracas.

Mészáros, István (2008): Más allá del Capital. Hacia una teoría de la transición. Editores Vadell Hermanos. Caracas.

Mujica Sánchez, Eleazar J. (2005): Petróleo y socialismo en el siglo XXI. Instituto Municipal de Publicaciones. Alcaldía de Caracas.

Mujica Sánchez, Eleazar J. (2015): Escritos políticos y petroleros – una mirada desde la sociología marxista-. Inédito



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Eleazar Mujica


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