La construcción socialista

El capital social y la legitimidad

La preparación de las futuras generaciones y de los niños y niñas que hoy disfrutan de su corta edad, depende en grado sumo de lo que hagamos y como lo hagamos en cuanto a la formación como ciudadanos y la educación para el conocimiento. Si repasamos ligeramente que pasó en nuestro país con la generación de jóvenes y adultos que hoy estudian y dirigen las actividades públicas y privadas respectivamente, encontramos que somos fruto de la degeneración de la sociedad venezolana en términos del civismo y la ética y de una preparación profesional incompleta y obediente a parámetros extra sociales o alejados de la sensibilidad por lo social.

Lo anterior explica muchas de las vicisitudes que a diario vemos y palpamos en el seno de cualquier organización, de la familia y como en un todo en la sociedad. Cada día estamos más cerca viviendo en un apartamento con decenas de vecinos y más lejos de que los mismos existen. Sencillamente, no nos conocemos, o quedamos sólo para un saludo eventual si el genio a veces lo permite.

Estos antivalores disociativos nos hicieron perder la confianza por la ausencia de las relaciones interpersonales, sujetos al individualismo y el egoísmo que el capitalismo como sistema nos ha impuesto. No es un secreto para nadie desnudar la situación que con respecto a la moral presentan muchas personas que pertenecen a las organizaciones políticas, sociales, económicas. El arrastre que se trae de los años de la falsa democracia
y que aventó una conducta reñida con principios y valores se adueño de la actuación y hasta forma de ser de hombres y mujeres que le han dejado un triste legado a las generaciones del devenir que es hoy.

Hablando en términos políticos la conducta de la talanquera puede ser producto de una débil conformación ética y moral que aleja principios y compromisos sociales. En muchos eventos diarios podemos a través de la cotidianidad, darnos cuenta de la facilidad como se transgreden no solo las normas y ordenanzas, sino que tambien un alto irrespeto por los ciudadanos violando con naturalidad increíble los principios correspondientes del hasta donde llegan tus derechos y comienzan los del otro. Muchos señalan esto como la ley de la selva y no dejan de tener razón. La insensibilidad social no es producto del azar, han sido años de influencias sistémicas, de adopción de maneras de ver y pensar las cosas introito, con prioridad del individualismo y del falso estereotipo del éxito.

Aunque en oportunidades deslumbremos acerca del compromiso social y solidario, no menos cierto es el desideratum que en lo personal muchos dirigentes de cualquier nivel y organización muestran cuando interviene el yo personal, la presencia súbita en un cargo o responsabilidad actúa en contrario cuando se trata de solucionar o abordar problemas que afectan a un individuo o conglomerado de individuos, ejemplos hay muchos y variados, la excusa ha tomado un lugar predominante para escurrir el bulto (está en una reunión, anoche salió tardísimo de la oficina, el buzón del celular siempre está lleno, lo atiende otro día), cotidianamente estas son algunas de las maneras de no afrontar las soluciones y por supuesto, de la no toma de decisiones oportunas.

Luego de este repaso de lo que hemos sido sin darnos cuenta y enterarnos del cuento que nos echaron, podemos visualizar y ver muchas de las cosas que nos están pasando y de alguna manera no justificar sino entender al menos las fallas y deficiencias en lo político, en la función pública, en el desarrollo y andar de la vida misma. La inducción del apego de lo material por lo material mismo, obnubiló las interrelaciones que deben existir en una sociedad que tiene metas futuras y de una mejor vida.

Hay un dicho que señala que a veces no sabemos el amigo que tenemos hasta que lo perdemos, en oportunidades esto llega a ser una tremenda verdad y lo retomamos para tratar de explicar un poco que ha pasado y que está pasando en las relaciones entre seres humanos. A primera vista pareciese que nos introducimos en un estudio sico- social o algo parecido, ese no es el tema, lo es la circunstancia abrumadora de que el hecho social en si mismo pasa por la conexión con los demás y podemos asegurar que el éxito de una sociedad que busca el equilibrio entre los actores distintos que están en ella, depende que no se repitan los factores que el capitalismo en su expresión más brutal desarrolló en la segunda mitad del siglo XX.

La propensión al individualismo, connotación inherente al desarrollo capitalista imperial cruzó los mares con la espada cortante generando millones de pobres adicionales a los que ya existían, la riqueza de unos pocos en detrimento de pocos alcanzó su climax con la aplicación de políticas neoliberales y el planteamiento antikeinesiano de la virtual desaparición del Estado, acompañado por gobernantes dóciles y entreguístas de la soberanía de los pueblos

Ahora bien, los signos de una sociedad nueva comienzan a darse en nuestro país y como tal, el papel de los ciudadanos cada vez más, se hace evidente a través de los incentivos a los niveles de participación, a la democratización del crédito y a la entrega directa de recursos a las comunidades organizadas para su administración y solución a sus propios problemas. Una educación dirigida al desarrollo del individuo más no del individualismo está dando los primeros pasos y se impone como el deber ser de una sociedad del futuro, lo otro es aminorar con la participación y la solidaridad el impacto de las disociaciones producidas a nivel individual y en la sociedad de los gérmenes que irrespetaron al ser humano, inclusive internalizando hasta consecuencias impredecibles su actuación y corrompiendo el haber intelectual de muchos.

Hay quienes expresan que el asunto hay que resolverlo a partir de la educación preescolar, ello puede ser verdad, nos preguntamos están preparados los docentes de hoy para semejante tarea, creemos que no, la creación de los nuevos valores debe comenzar por nosotros mismos, la difusión impone su presencia de manera omnipresente y el ejemplo del líder máximo obra de manera ejemplar en esa dirección pero no es suficiente, la tarea debe ser acompañar la transmisión del conocimiento con los valores que correspondan y esa si es una tarea que deben emprender los dirigentes a todos los niveles. La sociedad es la suma de individuos más los hechos que ocurren a partir de ellos.

¿Porqué este cúmulo de premisas e ideas para abordar la temática social, la organización social y la étapa que llamaremos presocialismo?. Porque creemos que sin ellas no es posible en el contexto capitalista adelantar los profundos cambios que han de hacerse para contrarrestar la influencia de las deformaciones que se han producido en el seno de la sociedad venezolana, de sus hombres y mujeres, instituciones y formas de hacer las cosas y practica del ejercicio de la política partidista.

Es por ello, que los conceptos emitidos en varias publicaciones y textos por dos conocidos intelectuales progresistas como los son Bernardo Klisberg y Heinz Dieterich, los vamos a considerar con la finalidad de escrutar algunas pistas que nos permitan ver el problema con apego a nuevas ideas según es el planteamiento original de la propuesta acerca del Socialismo del Siglo XXI, por supuesto tomaremos mano de aquellos personajes históricos que crearon o enriquecieron la filosofía anticapitalista como Rosa de Luxemburgo, Carlos Marx, Federico Engels, Ernesto Guevara y muchos otros cuyos aportes seguro estoy, enriquecerán el trabajo. Por supuesto no solo la valentía de haberse confrontado con el Imperio, nos obliga a extraer ideas del ciudadano presidente de la República Bolivariana, sino aquellos elementos que como bien dice son para el debate.

En particular creemos que las experiencias habidas en cuanto a la construcción de una sociedad distinta al capitalismo, han sido desvirtuadas o desdibujadas no tanto por las propuestas teóricas sino por los hombres y mujeres que se atrevieron a llevarlo a la práctica a partir de la revolución bolchevique de 1917. Los errores cometidos, las omisiones, el excesivo centralismo, el poder de los soviets, el decaimiento económico luego de los avances tecnológicos conseguidos, primer satélite en el espacio, primer hombre en el espacio, generación de energía nuclear, entre muchos otros logros, dieron al traste con los avances sociales obtenidos fundamentalmente en el campo. A la par de la creación de super comités que desligaron a la dirigencia del pueblo. Y una extraña desvinculación con la clase media Todas circunstancias que nos ayudan a situar el caso en su verdadera dimensión a partir del deslinde del Partido inclusive con los propios militantes y a decir entonces que la culpa no es del socialismo como tal, sino la interpretación y más allá la aplicación desmesurada de la dirigencia enquistada en el poder real de la llamada Unión Soviética.

La experiencia exitosa de la Revolución Cubana que trató de ser imitada en la forma como alcanzó el poder, por las fuerzas de izquierda en los años sesenta, es una experiencia que debe formar parte de la construcción del socialismo venezolano. Aunque en el ejercicio del poder la revolución cubana ha demostrado que cuando se gobierna de cara al pueblo y con éste , no hay fuerza imperial posible que la destruya. Este si es el verdadero ejemplo a seguir, la unidad es concebible en función de la gobernabilidad y el cumplimiento de los objetivos estratégicos

En todo caso son experiencias ajenas las ocurridas en Europa y Asia, en tiempo y espacio a nuestra propia realidad que aunque hubieran seguido triunfantes tan solo serían una referencia con debilidades y fortalezas, como guía para la acción, bastante posible, pero nunca un ejemplo a seguir tal cual su aplicación en Venezuela.

Cuando hablamos de la construcción del Socialismo del Siglo XXI en nuestro país, no podemos obviar el aporte teórico e intelectual de muchas esclarecidas mentes del siglo XX, para no irnos tan atrás. La teoría marxista por ejemplo, nos ofrece el uso de la dialéctica como praxis para la acción en los elementos ideológicos subyacentes a quien es el enemigo, pero su uso y aplicación pasa por la sindéresis necesaria y útil para ubicar las cosas en su real y verdadero contexto. De Lenin, el desideratum político práctico de insertar y trabajar con las masas, el apoyo imprescindible, la base de todo lo que comprende el porqué de la lucha y la necesidad de enfrentar al capitalismo como régimen económico y forma de vida. De Rosa Luxemburgo, el afianzamiento de la teoría y la convicción de no repetir errores del infantilismo de izquierda. Del Ché Guevara, la definición del enemigo histórico y trascendente al enfrentamiento necesario.

Pues bien, cualquier uso que se haga de alguna de las exposiciones anteriores pasa por nuestra propia realidad, o dicho de otra manera el calco a conciencia de experiencias de otras latitudes no debe sujetarse a condicionamientos apretados. Hasta ahora el avance del proceso revolucionario en Venezuela ha consistido en el uso de la oportunidad histórica inclusive la que nos ha brindado el enemigo con errores e intenciones no asimilables ni siquiera por ellos mismos. Por ejemplo, lo ocurrido con Pedevesa y el sabotaje petrolero permitió escrutar lo que había dentro coadyuvando a la asunción del control de todas las áreas internas y externas de la empresa, el manejo por personal ajeno a los autodenominados “gente del petróleo”. Es un caso que a la vera de Dios se convirtió en el fin de algo inexpugnable hasta la fecha.

Ahora veamos algunas consideraciones que se deben establecer en el seno de la sociedad que sirvan de base para alcanzar objetivos superiores como el establecimiento de un nuevo tipo de sociedad donde la equidad y justicia social sean el norte.

Según la visión y postura del intelectual mejicano Heinz Dieterich, hay cuatro áreas diferentes interrelacionadas a saber: Primera área: El establecimiento del Clima de Confianza necesario al interior de una sociedad. Relaciones Interpersonales. Segunda área: Capacidad de asociatividad. Tercera área: Conciencia cívica. Cuarta área: Valores éticos. La aplicación de ésta o combinación de éstas coadyuvan al logro de una alto desarrollo económico simultáneamente a los logros sociales. El clima de confianza se logra en base a políticas sólidas y continuadas. La asociación de la gente a través de múltiples formas (En nuestro caso cooperativas, asociaciones, etc), y la formación para otros fines como las mesas de agua, ambiente, deportes, etc, son parte importante del proceso sociativo que debe existir en una sociedad donde se busca la equidad económica y social. El aporte de la conciencia cívica es de primer orden dado los niveles señalados con anterioridad, quizás esta sea el área más susceptible y de más difícil logro, porque depende en lo sumo de cada uno de los individuos. La ética es parte inherente a la actuación en la sociedad e impulsa con mayor grado de generación, al quehacer diario de instituciones y dirigentes.

Por su parte, Bernardo Klisberg, menciona cuatro áreas coincidentes en el fondo del asunto con Dieterich señalando cuatro áreas de importancia para interpretar el como y el porque de su aplicación en la busca de una nueva sociedad: Primera área: Asignación de legitimidad o no a las instituciones y dirigentes. Segunda área: Generación de todo tipo de formas de cooperación y suma de esfuerzos. Tercera área: Actitudes de la gente. Cuarta área: Valores éticos de las empresas y profesionales de una sociedad. Son parte fundamental de los activos productivos de esa sociedad.

Según señala Knacky Keefer, las economías que tenían capital social importante en estas dos dimensiones generaron niveles óptimos de Asociatividad y Unión Familiar, reduciendo dos plagas importantes del capitalismo: criminalidad y desempleo. Por la ausencia de estas condiciones EEUU se ha convertido en la sociedad más desigual de los países desarrollados. Bajo la movilización del Capital Social es tarea de todos los días la construcción de una nueva sociedad inclusive la socialista que queremos para Venezuela.

La construcción del Capital Social es posible si hay participación genuina señala Klisberg. Sólo con la participación crece la confianza, mejora la asociatividad, crece la conciencia civil, porque el ser humano nació para participar.

Otra opinión del japones Tadaka, introduce de la misma forma dos conceptos que de alguna manera están insertos en las anteriores, señala la ayuda al otro y el restablecimiento de la justicia.

Cualquiera de los lectores podría apreciar el como estos señalamientos nos conducen al socialismo, o al menos el que queremos construir, son muchas las alegaciones que se pueden esgrimir para confirmar tal apreciación que no deja de ser objetiva desde el punto de vista netamente práctico.

Pasemos ahora al manejo de la legitimidad y el porque ésta es necesaria en momentos que se aspira a una sociedad más justa y equitativa. Si bien es cierto que, todas las premisas anteriores tocan no solo el aspecto del conocimiento sino al ser ético y moral de los individuos y organizaciones, que hacen vida en el seno de la sociedad considerada ésta como una sola entidad. Podemos afirmar entonces, que los procesos de cambios sociales pasan necesariamente por modificaciones en la conducta de quienes de una forma u otra están al frente o son dirigentes de cualquier calificación y nivel. Es en este punto que está inmersa la legitimidad personal o corporativa de los encargados de delinear, implementar, guiar, conectar, aprobar, desaprobar, construir, ejecutar, gerenciar, los cambios que deben producir en el seno de la sociedad como tal el rompimiento de los paradigmas y dogmas que la detienen en función de intereses ajenos al humanismo y por ende camino al socialismo creador , es la legitimidad no solo por haber sido electo para tal o cual cargo, sino aquella que se refiere a la pureza de la actuación y el seguimiento de los objetivos para el alcance de las metas propuestas sin desviaciones que traicionen el sentimiento de equidad y justicia social como metas de alto valor y consecuencias mediatas e inmediatas.

La legitimidad esta firmemente reñida con el individualismo y el egoísmo propios de una sociedad enferma y enfermiza, ambos adjetivos deben ser combatidos desde lo profundo de nuestras almas, con el espíritu patriótico y la semblanza de quienes se sienten libertadores de su propio destino. La legitimidad no solo debe ser de derecho sino de hecho y acción.-

He allí, que el Capital Social y la búsqueda de la justicia social pasan por el apresto de una conciencia moral y revolucionaria cuyo triunfo deviene en el éxito de comunicar y hacer las cosas con eficiencia, con alto nivel de confianza, con el mayor contenido de cooperación y la mayor suma de esfuerzos, porque al final lo que se quiere es el alcance de niveles óptimos de asociatividad.

La unidad de los actores básicos de una sociedad debe integrar todas las clases sociales, fundamentalmente aquella que ha estado separada de los beneficios de la actuación del Estado. El gobierno es uno solo y es para todos. Unos deben entender la cuota de sacrificios que deben aportar en aras de hacer más fácil y viable el proyecto de construcción de una sociedad en la que todos quepamos.


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Rafael Febles

Economista. Msc. Seguridad Social. U.C.V.. Militante revolucionario. Locutor. Articulista Correo del Orinoco. Poeta y escritor de la revolución bolivariana

 rafaelfebles@yahoo.com      @rafael_febles

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