Aportes de la Red Nacional de Comuneros y Comuneras, RNC al Plan Patria y Segundo Plan Socialista de la Nación 2013-2019

Manifiesto de los Cachicamos


  • Lo único real y perdurable es lo que el pueblo es capaz de hacer, mediante un proceso, con su propio esfuerzo y dedicación. Lo demás son simples espejitos coloniales”. Edgar Olivet, Comuna José Leonardo Chirino, Sierra de San Luis.



Introducción

La Red Nacional de Comuneros y Comuneras nació producto de la iniciativa revolucionaria de un grupo de compañer@s que avanzamos en el territorio nacional con experiencias diversas, de comunas, de consejos comunales, organizaciones campesinas, organizaciones populares sociopolíticas, medios de comunicación popular, ademas de individualidades, comprometidos todos con la construcción de la Venezuela Bolivariana, expresada en nuestro texto constitucional, así como avanzar en la construcción del Socialismo en nuestra patria y mas allá, como se expresa en el Plan Patria, presentado por el compañero presidente Hugo Chávez al inicio de la actual campaña electoral por su reelección como presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Además de esto, nos impulsa la dinámica y las contradicciones intrínsecas a una revolución que intenta avanzar en el marco del estado existente (En la Asamblea Nacional Constituyente del 2009 no se planteó el nacimiento de un nuevo Estado, tampoco en la propuesta refrendaria de 2007 para modificar la constitución nacional).

Caminamos también como resultado de la necesidad de no desperdiciar o perder el trayecto, la experiencia acumulada de hombres y mujeres que en un momento particular del proceso, nos convocamos para consolidar o construir, y mostrar al país y al mundo, unas ventanitas en distintas regiones del país (experiencias de construcción de comunas, territorios comunales, ciudades comunales) por donde mirar la transcendencia de la propuesta del mundo socialista que no fue del todo descifrada por los electores y las electoras en aquel lamentable evento refrendario del año 2007.

En aquel entonces nos dimos la oportunidad de conocernos y reconocernos desde nuestros ejemplos, a partir de las ricas y diversas posturas sobre el objetivo confiado, como fue, aportar algunas luces y mostrar en la realidad objetiva, la prefiguración de lo que hoy llamamos la nueva hegemonía, el escenario del no retorno del proceso revolucionario, edificado desde la dimensión comunitaria, urbana o rural, desde la cotidianeidad, desde la gente y sus diversas relaciones. ¡Desde la legitimidad!

Nos hemos consagrado a los sueños y al trajinar de miles de hombres y mujeres organizados y organizadas en consejos comunales, comunas y territorios comunales, organizaciones campesinas, de la comunicación popular, que mas allá de nosotros y nosotras se habían sacudido la pena electoral y han estado y están dispuestos a darle continuidad al debate y a la construcción de una nueva institucionalidad liberadora, que desde la cotidianeidad dé paso a la Sociedad Socialista Comunal. Cuestión que, con la creación del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, nos plantea y nos sigue exigiendo la necesidad de resolver, entre otros dilemas, lo concerniente a la interrogante de ¿quién construye la comuna?

Para darnos una respuesta, no hemos hecho otra cosa que hacer una “lectura objetiva” de la realidad actual, que se describe en los escenarios donde militamos.

  • Por una parte, los comuneros y las comuneras nos hemos planteado en nuestras experiencias de Comuna (como en efecto lo hemos hecho), que la construcción de la institucionalidad comunal, de transición a la sociedad socialista, debe hacerse a partir de la sensibilidad y el ejercicio dialógico del pueblo organizado y conciente; encarando esta responsabilidad, desde una dimensión ética y filosófica de mayor legitimidad, asumida como un proceso pedagógico permanente de liberación cultural, política, social, económica, territorial y ambiental, con el objeto de armonizar, desde la cotidianeidad, los sentimientos traducidos en voluntad, sus saberes, el hacer, el espacio y su tiempo histórico como síntesis de nuestras luchas, en procura de la autogestión y autogobierno, con apego al proyecto histórico y legítimo de la humanidad para este momento histórico: el socialismo.

  • Por la otra, los comuneros y comuneras hemos tenido que contrastar nuestra sensibilidad liberadora con el “deber institucional” del reconocimiento, y la subordinación de nuestras luchas a una instancia de gobierno que como el Ministerio para las Comunas, sirve de “gran ordenador”, desde lo más sencillo, hasta las exigencias más complejas, como el “arbitro u operador infalible” de lo que el pueblo colectivamente sabio y libre, desde su alumbramiento revolucionario, tan diligentemente ha aprendido a hacer. Hemos tenido que lidiar con una instancia, que desde su perspectiva de la verticalidad, desde la “sensibilidad” del mandar-obedecer obedecer-mandar, escruta y hace celos de un “deber ser”, es decir, del rigor de la uniformidad en las experiencias inscritas, consentidas y certificadas en sus registros; según sus interlocutores, en correspondencia con las exigencias corporativas para “aligerar los procesos en las comunidades”, “acortar los tiempos gerenciales” y “legitimar la construcción de las Comunas”, siempre y cuando estas tengan el permiso institucional respectivo para que “puedan edificarse y existir”.

Es justo reconocer que, ante a estas dos realidades, nos hemos planteado en algún momento la búsqueda de la posibilidad de un equilibrio entre las dos visiones. Hemos intentado articulaciones a partir del respeto y el interés por la complementariedad, de nuestra parte, por encima de las evidentes contradicciones. Sin embargo la naturaleza de cada visión en la práctica, en el terreno comunal, en las acciones de todos los días, se develan antagónicas, una, porque ha aprendido a navegar sin retorno desde su lógica de liberación, y la otra, porque es una visión que se nutre de la lógica de la resistencia y se hace ciega para que el fin y sus dogmas justifique los medios.

La Red Nacional de Comuneros y Comuneras se inició en el 2009 con 16 experiencias de comuna. El socialismo es nuestro eje programático, con sus dos elementos centrales: La construcción del Estado Comunal Socialista y de la Economía Comunal de transición al socialismo (decimos de transición y pudiésemos decir socialista a secas si este fenómeno socioeconómico y político se hace hegemónico).

Como líneas estratégicas para el desarrollo del trabajo y la construcción colectiva nos basamos en el proceso popular constituyente, la legitimidad, la planificación participativa, el intercambio de saberes, el ejercicio pleno de la democracia revolucionaria o participativa y protagónica, el pensamiento y acción crítico-liberador, la construcción de consensos, el respeto mutuo, el acompañamiento, la solidaridad y la transparencia.

En el Encuentro Nacional de Carora en Julio del 2011, decidimos avanzar mediante Encuentros Nacionales Temáticos sobre la organización, el sistema económico comunal, la comunicación popular, la formación popular y la defensa integral, de los cuales hemos cumplido con los dos primeros.

Esta situación de amplia legitimidad y colectivismo, mas la NO cooptación de la red por personalidad política u organización alguna, ha potenciado el avance y contamos hoy con mas de 80 experiencias, de diverso desarrollo, cualidad y tamaño, en 13 estados, realidad que no ha escapado de contradicciones, marchas y contramarchas. A pesar de ello, cada actividad que nos planteamos y desarrollamos se traduce en avance cualitativo y cuantitativo de nuestra organización, enmarcados en el objetivo histórico socialista, la defensa y profundización del proceso revolucionario y el apoyo a nuestro líder fundamental, el Camarada Hugo Chávez.

En este trayecto hemos hechos un ejercicio referencial de los aportes de nuestra ancestralidad, con el propósito de hacer contemporáneo el acervo político, social, económico, cultural y ambiental de las distintas civilizaciones (Africana/Amerindia) constitutivas de nuestra identidad. Hemos hecho una lectura a la luz a de la sabiduría y espiritualidad de gigantes como Simón Rodríguez, y su propuesta de la toparquía, evocando de esta manera nuestra gesta libertaria liderizada por el libertador de América, Simón Bolívar.

En nuestro proceso popular constituyente reconocemos como SUJETO SOCIAL a los que viven de su trabajo, las explotadas y los explotados, las excluídas y los excluídos, urbanos y rurales. Como OBJETIVO HISTORICO la concreción de la SOCIEDAD COMUNAL SOCIALISTA, en cuyo seno, todo comunero/a es trabajador/a y todo trabajador/a debe ser comunero/a, con sus lógicas excepciones. Esto supone la aceleración de los procesos en la construcción de la nueva institucionalidad revolucionaria, que debe expresarse en la economía comunal, en una nueva praxis política, en la organización social, en la reafirmación cultural, entre otros retos constitutiyentes, que den al traste con el actual Estado Liberal Burgués, a través del desmontaje progresivo de sus establecimientos impuestos desde Europa, a través de los dos mayores genocidios que se han producido en la historia de la humanidad, iniciados en 1492.

Para afrontar este reto histórico nos reconocemos en el espíritu emancipador de “los poderes creadores del pueblo” como los exaltara el insigne poeta caraqueño Aquiles Nazoa. Para ello estamos llamados a reconocer las contradicciones de la revolución y superar parcial o totalmente las “tensiones creativas” como apuntara el Vicepresidente de la República de Bolivia, Álvaro García Linera.

Comprendemos que se abrirán las compuertas de otras contradicciones y resoluciones históricas en el caminar hacia la sociedad sin explotadores ni explotados, la sociedad del hombre y la mujer nueva, como diría el Ché Guevara.

En este marco estos aportes, desde nuestra praxis cotidiana, que bien pudieran servir para enriquecer el programa de la Patria, Segundo Plan Socialista de la Nación 2013-2019.

PROPUESTAS

  • Denunciar y combatir al modelo rentista petrolero como un modo de producción capitalista que genera y determina la “subcultura” de la enajenación, entronizando la resistencia a la sabiduría, del trabajo liberador y el miedo a la libertad.

  • Desde lo territorial, un modo de producción socialista comunitario, a través del establecimiento de un sistema de relacionamiento y complementariedad económica a escala (comunal, territorial, distrital y nacional) entre las distintas forma de propiedad personal, familiar, comunitaria, comunal y mixta, donde puedan conjugarse todos los esfuerzos fragmentados que actualmente se realizan y los que están por iniciar, para desarrollar las ingentes potencialidades con las cuales contamos. Creemos que este modo de producción alternativo será vital para poder devolver el poder gradualmente al poder popular como sujeto activo y primordial, la responsabilidad de desmontar la subcultura rentística, en acuerdo a lo referido en los objetivos estratégicos 2.1.3 y 2.3.4 del Plan de la Patria Simón Bolívar 2.013-2.019

  • Reconocer al pueblo organizado y consciente, en sus diversas formas orgánicas, Consejos Comunales, Comunas y Territorios Comunales, como instancia receptora activa de la riqueza generada por la contribución fiscal, la renta petrolera y los excedentes del número de empresas socialistas que se han establecido por iniciativa del gobierno nacional. Por tal sentido, planteamos la creación de un FONDO ESPECIAL PARA LA FINANZA COMUNAL que se nutra de los surtidores financieros anteriormente descritos (contribución fiscal, renta petrolera, excedentes de empresas socialistas) con el objeto de apalancar la infraestructura financiera comunal (como los Bancos Comunales) y que estos a su vez, puedan atender oportunamente, de manera eficiente y eficaz, desde el conocimiento y la cercanía, las exigencias financieras promovidas por los trabajadores y trabajadoras libres y asociados en el área económica (producción, servicios, intercambio, moneda, consumo), establecidas en cada uno de los planes de desarrollo comunal. En este fondo debe estar incluido el financiamiento de las transferencias de competencias, con el propósito de convertir gradualmente la alegoría del autogobierno y la autogestión en una realidad objetiva. De este ejercicio liberador podrá desprenderse:

  • La articulación de unidades productivas de dimensión nacional con los sistemas de economía comunal, estableciendo una relación de complementariedad y reciprocidad directa entre la organización socioeconómica territorial y la socioeconómica sectorial, lo que permitirá acompasar las necesidades a la producción, por ende la distribución y el consumo.

  • El desarrollo de la autogestión y cogestión de unidades productivas, de servicios e intercambio, con valores incluyentes y participativos, teniendo como protagonistas a los comuneros y comuneras, trabajadores y trabajadoras urbanos y rurales, de los territorios donde se encuentra asentada dicha unidad, alineados con las políticas nacionales y con la creación de la cultura del trabajo asociado, creador y libertario. Se proponen Empresas Comunales de Transporte, de Turismo, Agrícolas, Textil Confección, de Acopio y Distribución, de Proyectos y Servicios a la Producción, de Procesamiento de Alimentos, de Operación y Mantenimiento de Servicios Públicos, entre otras, integradas en la Comuna o Territorio Comunal y asociadas en red hacia los diversos niveles de agregación de la Sociedad Socialista Comunal en construcción.

  • La organización de los trabajadores y trabajadoras en consejos de trabajadores y trabajadoras, libres y asociados para que a partir del diseño e institución de unidades de producción, servicios e intercambio, sean parte fundamental de la construcción del Sistema de Economía Comunal, con el propósito de generar un democrático y legítimo relacionamiento socioeconómico, en procura del cambio actitudinal y aptitudinal que edifique y proyecte la autogestión y el autogobierno comunal

  • La construcción y equipamiento integral de Casas Comunales, infraestructura que funcionaría como sede de la comuna o territorio comunal, permitiría y promovería el avance de la unidad y acción sociopolítica del pueblo, la autogestión y la cogestión. Estarían dotadas de computadoras con sistemas diversos, como gestión de mapas y datos para la planificación, mesones, sillas, salas de usos múltiples para reuniones, talleres, cine-foros, actividades culturales, baños, cocina, depósitos, entre otras.

  • La definición e implementación progresiva de ZONAS LIBRES DE USO DE AGROTÓXICOS, de manera de avanzar en el combate contra la REVOLUCION VERDE y sus nocivas consecuencias, como el exterminio a todos los seres vivos en su entorno. Por ahora proponemos Los Valles de Tucutunemo en Aragua, zonas agrícolas de los Municipios Torres y Morán en Lara, Barinas.

  • El reconocimiento definitivo y el respeto a la aplicación de la organización y justicia indígena, de acuerdo a su cultura ancestral. Este objetivo es una acción en mora y por la cual, nuestros hermanos y hermanas originarias han sido victima de injusticias desde la imposición de la cultura occidental. Se trata de hacer vivo el prólogo de nuestra constitución cuando declara a nuestro país pluricultural y multiétnico. Se trata de un ejercicio de justicia y reconocimiento real de su poder de autogobierno.

  • Definir y desarrollar ámbitos para la justicia y contraloría comunal, con lo cual avanzamos de la justicia delegada a la justicia directa protagónica. De la contraloría social al ejercicio directo, protagónico y permanente de la contraloría. De la justicia y contraloría ajena a la justicia y contraloría protagónica.

  • Transcender de manera definitiva a las “Salas de Batalla” como escenario de atención a la emergencia social, por cuanto su utilidad se ha diluido en el tiempo, desde que fueron creadas como salas de guerra; lo concreto de su accionar se puede sintetizar en la reproducción del Estado Burgués heredado, por lo cual, no constituye una instancia de agregación y mas allá de integración comunitaria entre el consejo comunal y la comuna para edificar la sociedad socialista. Asimismo, lamentamos los desencuentros y la fragmentación que han provocado hacia el interior de muchos sectores del movimiento popular del país, como consecuencia de las imposiciones deliberadas que no responden a la dinámica, ni a los liderazgos naturales, que son reconocidos en las luchas por nuestras comunidades.

  • Incluir como objetivo general, el reconocimiento de la nueva institucionalidad expresada en los Gobiernos Comunales, como la máxima expresión del poder popular hecho organización y gestión.

  • Concebir y adoptar el surgimiento en el territorio nacional de los miles de Consejos Comunales, Comunas, Territorios Comunales y los Distritos Comunales de Desarrollo, como el proceso de construcción de la hegemonía de la Sociedad Socialista Comunal y que en este tiempo resuelve la vieja incógnita del hombre y la mujer en libertad, a través del socialismo comunal, como parte de la transición hacia el Socialismo del Siglo XXI. Esto implica la reafirmación del ser humano y sus múltiples relaciones, consigo mismo y con todo lo que lo rodea, asi como el reconocimiento de sus instancias de agregación, armonización y organización para el buen vivir, en ejercicio permanente, ascendente y dialéctico.

  • Asumir como un hecho transcendente el proceso de agregación y el reconocimiento del Comunero y la Comunera, el Komunita y la Komunita, el Kumbe y a la Kumbe, como comunidad personal o comunidad primaria (el ser humano-sujeto histórico, libre y fecundo); a la familia como Comunidad Familiar; a la Comunidad de la Cercanía, (una escala menor al consejo comunal); al Consejo Comunal, en la continuidad ascendente a la Comuna, y en adelante la Ciudad Comunal, el Territorio Comunal, el Distrito Comunal de Desarrollo, hasta integrar territorialmente la hegemonía comunal como instancia nacional de liberación, proyectada, a la integración regional (ALBA-TCP, UNASUR, CELAC) y mundial.

  • La creación e implementación de la Cancillería Comunal, de manera de promover y fortalecer el intercambio, el relacionamiento permanente y la organicidad del movimiento popular internacional que propugna y milita en el ideario socialista, con énfasis en los países que conforman el ALBA, UNASUR y CELAC.

  • La creación del Sistema Nacional de Comunas como instancia de co-gobierno (poder popular-gobierno nacional) para la transición del estado liberal burgués a la sociedad socialista comunal, que se sostenga en la estructura funcional de la Red Nacional de Comuneros y Comuneras, bajo la dirección política del Consejo Nacional de Comunas, que tendrá como objetivo promover, establecer y desarrollar democraticamente las relaciones complementarias con las instancias de gobierno (local, regional y nacional) en áreas como:

      • El sistema económico comunal, el desarrollo social integral, la ordenación y el uso del territorio comunal, la develación y reafirmación de la identidad comunal y nacional y su expresión multiétnica y pluricultural, la gestión y mantenimiento de los servicios públicos, la armonización ambiental, la arquitectura y la construcción de la infraestructura comunal, la Seguridad Comunal, la Justicia y Contraloría Comunal, entre otras.

  • Una vez creado el Sistema Nacional de Comunas le sean transferidas competencias de carácter estratégico como la promoción y el acompañamiento a los comuneros y las comuneras en la creación de Comunas, el registro y sistematización a escala local, regional y nacional de las comunas constituidas, el registro de las empresas de propiedad social establecida en el marco de los sistemas económicos de las comunas, entre otras. Todo esto con el objeto de garantizar la legitimidad fundamentada en las siguientes premisas:

  • Solo el pueblo salva al pueblo

  • Los/as trabajadores/as ya no trabajaremos para la burguesía “Cachicamo ya no trabaja pa´ lapa”.

  • Si queremos transcender la pobreza espiritual y material, el pueblo debe gobernarse a sí mismo.

Consolidando de esta manera la expansión del poder popular, hecho organización y gestión en el marco de la construcción la nueva sociedad comunal, de un nuevo estado social, democrático, de derecho y de justicia.

  • Que el gobierno nacional cree en cada de sus dependencias instancias de articulación con el Consejo Nacional de Comunas que facilite el proceso constituyente de la nueva institucionalidad de la sociedad comunal, que se profundizara a través del Sistema Nacional de Comunas y la Red Nacional de Comuneros y Comuneras, Komunitas y Kumbes

  • El actual Consejo Federal de Gobierno debe irse transformando de acuerdo a lo planteado acá, confiriéndole a su funcionamiento mayores grados de participación, protagonismo y legitimidad, hecha su planificación con base a la planificación socialista.

  • Trascender la planificación tradicional burguesa (estratégica, por objetivo, normativa) para diseñar y asumir una planificación revolucionaria, genuinamente democrática, participativa y protagónica y por tanto de mucha legitimidad, que partiendo desde lo local considere lo territorial y lo sectorial, en correspondencia con el carácter holístico y transistémico de la revolución bolivariana, que como instrumento liberador se proyecte en el ejercicio de ejecución del Plan Simón Bolívar 2013-2019, y haga de este la sabia vital para la sinergia (poder popular vuelto organización y gestión-gobierno revolucionario) que deberá asumir al país como un todo.

Viene a la memoria un poema de Mario Benedetti

Hay una sola grieta

decididamente profunda

y es la que media entre la maravilla del hombre

y los desmaravilladores


Aún es posible saltar de uno a otro borde

pero cuidado

aquí estamos todos

ustedes y nosotros

para ahondarla


señoras y señores

a elegir a elegir de qué lado

ponen el pie



CACHICAMO YA NO TRABAJA PA´LAPA!!!!!

wgperalta2005@gmail.com



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