La Desventaja del Liderazgo Chávez y La Miopía de las 3R

Tenemos una gran fortaleza, que a su vez ha devenido o está estructurándose en debilidad, que pronto, si no se produce una reconducción, estará convirtiéndose en una seria amenaza para la revolución. La fortaleza se manifiesta y es tangible en el liderazgo del Presidente. Este liderazgo se sustenta una gran fortaleza moral, una capacidad para trabajar en la adversidad y cierta capacidad para comunicar, aunque a veces la lengua se desgarita y produce algunos ruidos innecesarios.

Disponer de este liderazgo en el pasado reciente fue una enorme ventaja, pero a partir de ahora, entra en una fase de mayor complejidad y la ventaja será modesta a partir de ahora. Como se ha venido observando en el cursos de estos 12 años de revolución; el liderazgo se ha manifestado muy absorbente y esta característica, ha conducido a que muchos camaradas que estuvieron en el lugar y momento oportuno asumieran esa condición que la naturaleza le ofreció a ciertos seres vivos, que para mantenerse activos requieren y necesitan de la savia o los nutrientes que el líder le suministra. Se acostumbraron a estar bajo la sombra del líder. Aprovecharon la oportunidad que el nuevo proceso político iniciado en 1998 y el frondoso árbol les ofrecía y no sintieron la necesidad de enterrar sus raíces en un determinado espacio social para organizar y consolidar un liderazgo.

Esta manera de vivir y existir políticamente con la savia del otro, nos adjuntó una debilidad, cuya consecuencia son fáciles de detectar, pero las 3 erres en sus diferentes versiones han sido extremadamente miopes. El liderazgo fuerte y el vivir a la sombra de ese liderazgo son dos eventos complementarios, que desencadenaron en otros eventos con alguna manifestación negativa para el trabajo de desarrollo político y organizativo. Gran parte de los camaradas que están hoy en posiciones de poder lograron estar a la sombra y lograron también visualizar la oportunidad para conquistar con la savia del otro, un cargo de representación popular, pero les ha faltó desarrollar estrategias para usar esa oportunidad y construir un liderazgo propio en sus espacios y como esta construcción era más compleja, optaron por una vía más fácil y cómoda a la vez. Se empeñaron en utilizar la posición-cargo para disponer de unos administradores de votos con el objeto de dominar electoralmente procesos internos y se olvidaron del trabajo político en la calle. El cargo y los recursos que brotan de la posición-cargo, se han venido conformando en una máquina productora de los votos y de corrupción necesarios para asegurar postulaciones internas y la savia o la sombra del liderazgo fuerte, ofrece las garantías para mantener el cargo y así, el círculo logra su impulso para continuar girando con sus consecuencias. Tener votos a los interno del PSUV a través de prácticas clientelares es un recurso de la IV, que abre contacto sólo con los administradores y controladores de votos del PSUV, que se mantienen “fieles” al líder burocrático, porque tiene la ventaja de la chamba, pero esa práctica de trabajar políticamente bajo ese criterio, nos coloca en otra vía muy distinta a la vía que nos conduce a conectarnos con el pueblo y nos aleja de eso que denominan poder popular, que no es dar dinero al pueblo, sino oportunidades para que tomen sus decisiones.

La Fortaleza y la Ventaja de disponer de un liderazgo fuerte se están revirtiendo en una debilidad y camina a ser una amenaza. Las tres erres simples y cuadradas se muestran miopes y con ello; el PSUV y el Proceso pierden calle y pueblo.

eugenio27.salazar@gmail.com


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Eugenio Brito Salazar


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