¿A que justicia le sirve Tarek?

"Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado"

Eduardo Couture

Una vez más hablamos de revolución. Pero esta vez tenemos que hablar claro. Sin las letanías retóricas que nos movieron a la utopía y nos hicieron creer que si era posible llevar a la realidad el proyecto que salvaría la patria.

En aquel entonces, después de tanto sufrir los desmanes de un país que no salía de una crisis para entrar en otra; le creímos al verbo atrevido de un grupo de gente liderados por un hombre lleno de fuerza, energía y autenticidad: comenzaba una esperanza cargada de sueños tangibles. La experiencia nos indicaba que no era fácil, pero las ganas y la necesidad de creer nos indicaban que era posible.

En medio de aquel chispazo de estrellas en el firmamento oscuro de la patria, recuerdo haber leído;

"Si fuese posible convivir

con alguien esencial

y luego perderse

y volver un día

y sentir que nada ha cambiado

y todo se aprestara a ser compartido sin temor"

Era un poeta. Y me dije, " si hay poesía en este proyecto, caminaré sus caminos y pelearé sus batallas; todas las que se tengan que pelear.

20 años después, el hombre que inspiró aquel sentimiento que movió a un país entero y que inició las transformaciones que necesitábamos, murió en condiciones extrañas, y la patria, no solo perdió el rumbo ganado, sino que se desvió peligrosamente y hoy está en condiciones de tragedia nacional, en una situación de descomposición que rebasa cualquier periodo previo de crisis en nuestra historia.

La poesía, aquella que fue una de las banderas que identificaba su factura humanista y sensible al dolor ajeno, se convirtió en letra vacía y muerta y la misma mano que la escribió, se convirtió en garra artera, vil y asesina de verdugo.

Esta garra no es otra que la del fiscal general de la nación, un envalentonado personaje que nos engañó a muchos con su seudo carisma de adlátere de la Paz y poeta de la revolución, incluido el Presidente Chávez cuando dijo:

"Si no hay un alma de poeta o de cantor, como cantó la poesía de Tarek, pues difícilmente se puede sentir o difícilmente a un ser humano pueda brotarle esa palabra escrita o hallada, porque las palabras, el lenguaje, son símbolos del alma"

Triste reminiscencia de quien pretendió valerse de una imagen falsa para alcanzar sus logros e intereses personales; primero como constituyente, luego como gobernador sin más brillo que su cambio radical de héroe a villano, rechazado, incluso por su propia familia a causa de su pésima gestión; posteriormente como defensor ¿del pueblo? Y por último, ya graduado como fiscal general de la nación y sátrapa inquisidor al servicio de todo aquello de lo cual en el pasado fue opositor.

Tarek William Saab, hoy es eso. Ni más ni menos. Un sátrapa con delirios napoleónicos de grandeza, que al mejor estilo de Atila, el azote de Dios, acusa, juzga y condena sin piedad. No contento con la tríada anterior, ahora es el verdugo nacional, para quien la inmoralidad de la ley, está por encima de la ética de su espíritu.

La poetisa Yolanda Pantín en su visión sobre el personaje real que se escondía detrás del disfraz de poeta, fue más asertiva cuando lanzó la siguiente declaración lapidaria :

"la poesía es conciencia, un poeta debe tener conciencia de lo que ocurre, un poeta no puede estar al servicio exclusivo de una parcialidad política, la poesía tiene que estar libre fuera del poder. Tarek está dentro del poder. Eso me pone en alerta y a Tarek bajo sospecha"

Esa sospecha hoy se despejó sin lugar a dudas. Tarek William Saab, el mismo que escribió tantas cuartillas en honor a la libertad, los derechos humanos y el amor; hoy tiene que agregar a su contabilidad, la muerte de un insigne venezolano, como fue Nelson Martínez. Uno de sus prisioneros. Secuestrado bajo cargos que nunca fueron clarificados ni mucho menos probados ante la justicia. Un prisionero incomunicado, humillado y sometido al escarnio nacional al estilo de las cárceles que tanto criticó Tarek. Nelson fue un prisionero secuetrado como tantos otros, a quien no se le brindó ni el más elemental derecho humano como es el derecho a la salud. Un hombre aquejado por serias dolencias y que a pesar de ello, aceptó el reto de recuperar una empresa en bancarrota y sumida en la más monstruosa saga de corrupción en la cual, por cierto, el hoy fiscal tiene varios señalamientos cuando era gobernador del estado Anzoátegui.

No fue suficiente que Nelson en más de una oportunidad solicitara el derecho de ser visto por un especialista para tratar sus crecientes trastornos de salud. El derecho no funcionó y éste valioso venezolano, revolucionario, visionario y comprometido con la recuperación de su país, sucumbió a la crueldad del fiscal de la muerte.

La mampara de todo este drama, irónicamente, es el marco jurídico venezolano, la cual es traído de los pelos de la manera más descontextualizada que pueda haber, motivo por el cual este deleznable personaje se jacta de estar bajo el "imperio de la ley".

Sin embargo, Tarek, parafraseando a Minor Salas, "no le acusamos a usted de ser ilegal, le acusamos de ser inmoral". No le acusamos de ser abogado ni fiscal, le señalamos de ser insensible a la voz de la conciencia ( si es que alguna vez la tuvo) y lo responsabilizamos a usted y a Nicolás Maduro por la muerte cruel de este valioso venezolano.

Por todo lo anteriormente expuesto y en este mismo acto, le informamos que, a pesar del desastre en que tienen sumido al país, el autoritarismo y la vulgar y desconsiderada manera de emitir un comunicado donde se le miente a la opinión pública nacional y se irrespeta a la familia de Nelson Martínez con unas condolencias infames; la revolución no muere como ustedes, que están cavando su propia tumba. Que somos más los millones de revolucionarios que quedamos fieles a ella, que ustedes, los que la han traicionado y mancillado y en consecuencia, la historia los juzgará con todo el peso de la sangre inocente que ustedes han derramado.

Y tengan en cuenta y nunca olviden que en los despertares de todas las revoluciones, son los manipuladores del poder y abusadores inmorales de la ley, quienes encabezan la procesión hacia la guillotina o hacia el escuadrón de fusilamiento.

 

congorocho50@gmail.com



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