Almelina: cine para la reflexión

Allí en el corpus de la sensibilidad humana. En esos lugares indescifrables que marcan el ritmo de los latidos del corazón, convergen las imágenes en movimiento de Almelina. Un "docudrama" que traslada al espectador a recientes escenarios de terror que mantuvieron en ascuas a los caraqueños y al país entero.

Eran tiempos de guarimbas.

El cineasta Jorge Solé es el mismo realizador de aquella película TVenezuela que hace cincuenta años desenmascaró el submundo perverso de la televisión latinoamericana de los años cincuenta.

Con su filme de ahora, Almelina, Solé impacta nuevamente al público y esta vez lo conduce al reencuentro con su pasado reciente, cuando los incendios callejeros y derribamientos de árboles, provocados por las inusuales protestas políticas promovidas desde el exterior, acercaron al vecino de a pie a los abisales oscuros de la muerte.

Una criminal forma de protesta política que acabó con vidas inocentes y originó cuantiosas pérdidas materiales privadas y al erario público.

Los personajes (acaso tres de ellos) se desplazan en una ciudad cosmopolita, Caracas, y sitúan al espectador en escenarios diseñados y articulados para producir miedo. Desde sus mansiones en el este, los potentados y sus ideólogos a sueldo diseñan sus planes conspirativos.

El magnate les dice a sus pensadores dónde quiere que ardan las guarimbas. Y se recrea solaz mientras sus contertulios asienten en señal de obediencia. A ellos les toca armar el tinglado.

La meta es alcanzar el poder político, como sea. Porque a decir de uno de los personajes bien identificado en la película por sus nexos con la banca implicada financieramente en tales acontecimientos:

"Esos muertos son los que pronto nos permitirán volver a tener el poder político en Venezuela…".

La película (45 minutos) tiene otras particularidades: representa un trabajo en equipo de factura nacional; con técnicos y actores venezolanos; mínimos costos de producción; y basada en un tema extraído de la historia contemporánea.

Hace algunos días, Almelina fue exhibida en un ala de la plaza Bolívar de Caracas; y en la Cinemateca Nacional tuvo lugar una proyección privada ofrecida a los observadores internacionales invitados a la pasada elección presidencial del 20 de abril de 2018.

Estos observadores internacionales, en su mayoría procedentes de países hermanos latinoamericanos, opinaron que esta película es un vivo ejemplo del cine que se debe filmar en nuestros países, lejos del monopolio cinematográfico hollywoodense, que también –si miramos hacia atrás– ha operado en nuestros países como una forma de dominio imperial.

En sus intervenciones se comprometieron a promoverla y exhortar a cineastas connacionales para que tengan en Almelina, un ejemplo de cómo producir el tipo de cine que debe multiplicase en las salas cinematográficas y cineclubes para obreros y estudiantes de la región.

Este "docudrama" o documental ficcionado puede verse en el portal "YouTube" rotulado bajo el título "Almelina de abril".



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Nelson A. Rodríguez A.

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

 nelsonrodrigueza@gmail.com

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