Carta abierta al presidente Chávez

Sólo la participación protagónica del pueblo evitará que la burocracia devore a la Revolución

Camarada comandante:

El triunfo del NO en el pasado referéndum aprobatorio de la reforma constitucional propuesta por Usted y por la Asamblea Nacional, ha reavivado las pretensiones de la derecha criolla y sus aliados extranjeros de echar por tierra los avances logrados por la Revolución Bolivariana, en la defensa de la soberanía, el rescate de la dignidad y la reivindicación de los derechos fundamentales de nuestro pueblo.

Luego del 2D, ingresamos en una fase crítica en la cual la oligarquía pro-imperialista, como Usted bien lo sabe, ensayará con nuevos bríos diversos caminos para cumplir su cometido: Intentarán desestabilizar el país y exacerbar el descontento popular mediante el desabastecimiento, la agitación estudiantil, las campañas de manipulación mediática y el sabotaje a los servicios públicos. Tratarán de recuperar, por vía electoral o con la ayuda de algunos "saltos de talanquera" de autoridades regionales seudo-chavistas, el control de las principales gobernaciones y alcaldías del país para usarlas como bases de operaciones para el asalto final a Miraflores. Promoverán la convocatoria de una Asamblea Constituyente esperando contar allí con una mayoría –aunque sea pírrica- que les permita imponer una nueva Constitución neoliberal, recobrar el dominio de las instituciones del Estado y bloquear toda posibilidad de que Usted participe en ulteriores procesos electorales. Pretenderán revocarle el mandato mediante un referendum en el 2010. Y en caso de que les fallen estas estrategias, tratarán de derrocarlo mediante un golpe militar o por la vía extrema del magnicidio. En todo caso, la última de las opciones en la escala de preferencias de la derecha, será aguardar pacientemente la oportunidad que les brinda la Constitución de postular un candidato que compita con Usted, o con su sucesor en caso de que no se apruebe la reelección indefinida, en los comicios presidenciales de diciembre del 2012.

Todas estas posibles líneas de acción de la oligarquía, envalentonada por el resultado del último referendum, ameritan con urgencia una respuesta integral. Sin embargo, comandante, hoy quiero llamar su atención y la de los camaradas lectores de estas líneas, acerca de la insistente prédica a favor de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, adelantada por diversos voceros de la oposición y particularmente por el general felón, Raúl Isaías Baduel, desde el mismo instante en que reveló públicamente su aspiración de convertirse en el nuevo líder de la derecha venezolana. Es obvio que, en las actuales circunstancias, una Asamblea Constituyente promovida por los lacayos de Washington tendría como principal objetivo cerrarle el paso a cualquier otro intento de hacer avanzar la transición al socialismo intentada mediante la fallida reforma constitucional. También es cierto que la oposición tendrá que sopesar muy bien si el año 2008 les resulta conveniente para empeñarse en este objetivo, o si no será preferible para ellos postergarlo hasta después de las elecciones regionales. Lo cierto es que, independientemente del momento que elijan, el escenario de una Asamblea Constituyente auspiciada por la derecha tendría muy graves implicaciones políticas. De ahí mi interés en concentrarme en este tema en las líneas que siguen a continuación.

La primera de estas severas implicaciones, a mi juicio, sería que el principio fundamental de la democracia participativa y protagónica sobre el que se erigió la Constitución de 1999, como lo es el ejercicio del poder constituyente del pueblo, pasaría a convertirse en una bandera arrebatada a la Revolución por la derecha antipopular y antipatriótica, en una coyuntura de relativo debilitamiento de la capacidad de movilización electoral de las organizaciones partidistas bolivarianas. En este punto es necesario reconocer que este escenario adverso ha sido provocado, en gran medida, por el error táctico cometido por el gobierno revolucionario al intentar adelantar apresuradamente una reforma, no consultada ni debatida suficientemente con las bases populares del proceso. Y podría resultar peligrosamente reforzada en un futuro inmediato, si nuestro gobierno vuelve a incurrir en el error de alentar la aprobación de las proposiciones fundamentales de la reforma, sin contar con la activa participación de las comunidades populares en su diseño e implementación.

La derrota del 2D nos ha dejado una enseñanza fundamental: EL ÚNICO CAMINO QUE CONDUCE AL SOCIALISMO ES LA PARTICIPACIÓN PROTAGÓNICA DEL PUEBLO. E independientemente de las vías constitucionales y legales que se empleen para allanar ese camino, la participación popular no puede limitarse a la recolección de firmas para apoyar una propuesta de transformación social cocinada en los laboratorios de la burocracia. Esa vía podría conducirnos a un nuevo fracaso, y esta vez probablemente irreversible.

Si esta situación llegara a concretarse, nos encontraríamos frente a la dolorosa paradoja de una derecha que invoca el poder constituyente del pueblo para arrebatarle a éste las conquistas logradas en estos nueve años de gobierno revolucionario; y una izquierda que pretende IMPULSAR DESDE EL GOBIERNO CAMBIOS ESTRUCTURALES DE LA SOCIEDAD Y DEL ESTADO PARA BENEFICIO DEL PUEBLO, SIN PERMITIRLE A ESE MISMO PUEBLO PARTICIPAR EN LA CONCEPCIÓN DE LA DIRECCIÓN Y EL CONTENIDO DE TALES TRANSFORMACIONES. Esta contradicción entre el medio y los fines, provocaría la deslegitimación de la esencia popular, participativa, protagónica y revolucionaria del gobierno bolivariano, y contribuiría torpemente a tenderle la alfombra a la oligarquía pro-imperialista en su ambición irrenunciable de regresar a Miraflores.

Frente a esta disyuntiva, es urgente que Usted, comandante Chávez, en su condición de líder indiscutible de la Revolución Bolivariana, se ponga al frente de una nueva CAMPAÑA DE RELANZAMIENTO DEL PODER CONSTITUYENTE DEL PUEBLO, que nos permita reconstruir desde sus cimientos el tejido institucional de un Estado carcomido por los cánceres del burocratismo, la corrupción y el arribismo, mediante la activación de los Consejos Comunales y demás organizaciones populares de base, para que se erijan en los auténticos promotores de las transformaciones revolucionarias que el pueblo venezolano espera.

De este modo, el debate comunitario y el diálogo permanente entre pueblo y dirigencia, en un marco comunicacional en el que se derriben las barreras que separan a los representantes de los representados, se convertirán en instrumentos políticos estratégicos para la construcción de una auténtica conciencia socialista. Pues sólo el ejercicio directo del poder constituyente por las comunidades populares organizadas, hará posible el nacimiento de la más auténtica Constitución Revolucionaria que ninguna manipulación oligárquica ni coacción imperialista podrán arrebatarnos.

Camarada comandante, con todo respeto, permítame decirle que en la presente hora nos hallamos frente a una encrucijada crítica en la que ya no es posible el regreso, una disyuntiva en la que Usted tendrá que elegir entre dejarse convertir en un prisionero de Palacio, a merced de la oligarquía y el Imperio infiltrados en la burocracia del Estado; o lanzarse una vez más a recorrer los barrios y los campos de Venezuela, para escuchar a los humildes y reanimar el fermento revolucionario sembrado en el corazón de un pueblo que ha visto en Usted a su mejor intérprete y compañero de luchas, en los doscientos años de nuestra accidentada y combativa vida republicana.

Con un saludo solidario y revolucionario.

Gustavo Fernández Colón


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