Testimonios Margariteños

Puerto Libre: Tres magistrales interpretaciones

Tan pronto comenzó a implantarse en la Isla de Margarita el sistema comercial transnacional importador del Puerto Libre; desde los primeros momentos en que dejó de ser aquel proyecto fantasioso que anunciaba progreso y bienestar para nuestras comunidades y comenzó a palparse qué era en realidad; cuando se puso al descubierto sus verdaderos propósitos e intenciones; cuando la historia pasó la página, el pueblo margariteño, a través de sus genuinos y calificados voceros, alzó su voz de rechazo y denuncia: El capital transnacional y sus cómplices criollos, acobijados por la tutela del gobierno nacional y regional, lo habían engañado, lo habían manipulado y ahora se aprestaban a pisotearlo, a envilecerlo.

Impelidos por esta insólita agresión a nuestro patrimonio común nos fuimos juntando para dar la batalla y desarrollamos programas educativos de índole social, confrontamos nuestros particulares puntos de vista, adelantamos todas las gestiones que consideramos factibles, pero, al final de la jornada, fuimos aplastados. Sobre la plataforma de una comunidad tradicionalista, inerme, débil, inocente, se erigió "el negocio del siglo" que derribó obstáculos, impuso sus parciales intereses, doblegó y corrompió las estructuras institucionales del Estado e instauró un reino sólo regido por la compra-venta de todo.

¡Ningún otro pueblo de Venezuela ha sido sometido a tan cruel e inhumano tratamiento por el capital transnacional como ha ocurrido con el pueblo margariteño!

De esta insólita experiencia, en libros, revistas y periódicos ha quedado registrada una gran variedad de testimonios, de los cuales hemos seleccionado tres como ilustración para nuestros lectores:

El primero, se debe a la pluma del doctor Emiro Marcano Maza (El Maco, 4 de noviembre 1936 – Santa Ana del Norte, 7 de enero 2021). Médico Psiquiatra. Promotor Cultural. Escritor:

"Hoy no existe cárcel, pero sí una escuela de delincuencia con profesores importados en el Retén de Porlamar y en las cárceles de la ciudad impartiendo sus lecciones a los incautos.

"173 Almacenes de Zona Franca, con modas, perfumes y costumbres importadas de las capitales comerciales de Europa y Estados Unidos, 17 discotecas, incluye discotecas, piano bares y cervecerías hasta marzo de 1975, importadoras de los últimos adelantos de los noctámbulos internacionales, ha sido suficiente para desequilibrar la familia neoespartana.

"Sífilis y otras venéreas, la virginidad mercantilizada de las nativas, abortos y nacimientos no programados, seguirán ocultos por el velo de la conducta cómplice de muchos. Todo este cambio, este ‘progreso’, esta ‘civilización’, ha llegado en cosa de tres años, es decir, un pestañar en el tiempo, y ha encontrado a la familia insular, sana, conservadora y resistente a aceptar los nuevos valores, pero también ha llegado para los hijos de estas familias, que poseedores, como todo joven, de sentimientos narcisísticos, omnipotentes y de independencia individual, aceptan, copias y se identifican con estas formas de vida.

"Estos cambios que han sido aceptados y digeridos por otras sociedades en el proceso ‘civilizador’ en 50 ó 100 años, fueron impuestos a nuestras familias, primitivas en muchos aspectos, en tres años solamente, produciéndose una eclosión socio-cultural de consecuencia imprevisibles.

"En el proceso de transculturación, Margarita está perdiendo, porque los valores llegados de otras partes, este año calculado a través de un millón de personas, siempre serán negativos, ya que están basados en interrelaciones comerciales e idílicas que conquistarán fácilmente a 120.000 nativos, sedientos de snobismos, carentes de conocimientos turísticos y de conciencia defensora de lo vernáculo." (1)

El segundo, es la traducción literaria que lanzó como una proclama el poeta José Rosa Acosta (Pampatar, 18 de noviembre 1930 – Pampatar, 24 de diciembre 2004), arrancada de las más profundas raíces telúricas regionales:

VIAJE

-I-

Me voy,

Llana, sencillamente, me marcho con el viento.

Me voy porque la protesta del cangrejo no pudo descifrarse.

Porque en vano las palmas se rasgaron el pecho con la brisa.

Porque hasta la piel del paisaje ha sido mercantilizada.

Porque cuesta moneda hasta el último matiz de las escamas.

Me voy porque el caracol es un niño imbécil

que se tragó un bombillo de linterna

dejó la quietud de los acantilados

se dio baños de ácido muriático

y se vino a vivir en las vitrinas entre deformes niñas de cachipo.

Me voy porque el brazo que lanzaba el arpón

se curva servil sobre las maletas.

Me voy porque las rockolas se tragaron el polo

con sus fauces de ballena horripilante.

Me voy porque la mano que ganaba una parte

se extiende para pedir una propina.

Me voy porque la imagen abandonó sus vestiduras sencillas

sus modestos haberes y maneja grandes

exorbitantes cifras controladas en máquinas I.B.M.

Me voy porque la gaviota ya no me pertenece.

Ni siquiera levaré el ancla en este viaje.

Cortaré a ras de borda las amarras.

De un manotazo soberbio romperé la choza

que construyó mi amor sobre la arena

para que nuestra hospitalidad no continúe sirviendo

de cartel a los vendedores del paisaje.

Para que nuestro múltiple, profundo amor al prójimo,

no sirva de cuña radial a los traficantes.

Me voy porque la atarraya se ha prostituido

y está ahora pescando telarañas

a la entrada de los hoteles y de los aeropuertos.

Me voy con el grito prepotente de los vigías.

Con el resuello monstruoso de los buzos,

me marcho en esta leve brisa que desteje la bruma.

-II-

Volveré con la tempestad.

Volveré a decir a los cangrejos

que no han alzado en vano su macana iracunda.

Convoco desde hoy al tiburón, al pez-espada,

a todas las aguamalas del océano

y a toda la genealogía de los tembladores.

Los convoco para el día del juicio final

en los acantilados.

Para el día de sacar la canoa de los museos.

Para el día de quitar esa ridícula cinta de nylon

a los sombreros de cogollo.

Para el día de romper las hojas de almanaque,

las guías de viaje donde se vende

la imagen de un hombre que remienda la red,

a quien no le pagaron por retratarse.

Los convoco para el día de sacar la comparsa del penthouse

y traerla a las esquinas

para el día de abaratar el milagro

para el día de sacar al hombre del sótano y de los lavaplatos

para sentarlo en el banco de mura.

Tempestad de tempestades será nuestro regreso.

Será el día de rescatar la luz.

El día en que los ociosos

que se han apoderado del mar,

sabrán lo que es una marejada.

Será su hora y punto de saber lo que duele

el silencio de los moluscos. (2)

El tercero, procede del sensible conocimiento histórico que construyó el Maestro Jesús Manuel Subero (Pampatar, 14 de junio 1932 - Pampatar, 21 de julio 2001): la historia es arma para la defensa de nuestra dignidad de pueblo:

"Estas son algunas de las pinceladas históricas del Valle de San Juan. Tenemos plena conciencia que las hemos escrito en un grave momento para la vida de Margarita. Estamos ante dos alternativas: O conservamos nuestra categoría de pueblo que debe ser la evidente o nos entregamos cobardemente en manos de los fenicios de última hora, que nos están conquistando para convertirnos en una nueva colonia, que satisfaga sus ansias de explotación insaciable. Al crear una conciencia de pueblo será una afrenta a nuestra dignidad el aviso que se levanta en el aeropuerto de Porlamar, donde irrespetuosamente un club de créditos anuncia: ‘Afortunado el hombre que con su firma ‘conquista’ una isla." Que esa isla que se conquista con un cheque no sea por nunca jamás la isla de Margarita. O aquel otro que apareció en un periódico: ‘En Margarita se vende todo’. Es decir, que aquí se vende cuanto se importa para ofrecer al visitante y además se vende la tierra, la casa, el bote del pescador, la red, la atarraya, la gallina, el crisol del joyero, el cogollo del datilero, el barro del alfarero, el telar de la tejedora, el pilón, la pluma del escritor, el catre de la abuela, el arte del creador, la obra del pensador, el honor, la dignidad, el decoro, la historia, el tiempo, la casa de Arismendi, la de Gómez, el castillo San Carlos, el Santa Rosa, los luceros, el mar, los canales de la Restinga, el vuelo de las gaviotas, la sangre que tiñó la Laguna de los Mártires. Es decir, que somos un pueblo que ya conoce el día del Apocalipsis y vende cuanto tiene para entregarse al goce desenfrenado de los placeres de sus últimos momentos. Eso sería la absoluta negación de la historia de una Margarita de la cual nos sentimos honrados y orgullosos.

Yo os digo con mi querido hermano Efraín, adolorido, atormentado y unamunianamente agónico, ante la realidad que quiere hundirnos ‘que la inteligencia margariteña tiene que rebelarse y denunciar’, pero tiene que hacer más, tiene que hacer mucho más: estremecer a este pueblo y enrumbarlo hacia un destino digno y verdadero bien distinto del que hoy se vislumbra." (3)

Un médico, un poeta, un historiador, desde sus especiales perspectivas, penetraron la grotesca imagen optimista fabricada artificialmente por los medios privados de comunicación social y los financistas del sistema comercial y se lanzaron a las profundidades hasta llegar al hueso, a la aberrante realidad verdadera y, en acto de honestidad y virilidad, dejaron plasmados los respectivos testimonios de una época que hasta fecha reciente creímos iba a ser superada por el proceso revolucionario bolivariano. La absurda obstinación en hacer vigente modelos y esquemas obsoletos ha influido en que retomen su vigencia.

¡Qué cosa más extraña! La revolución se define como bolivariana porque hunde sus raíces en ideas y planteamientos que florecieron en los años iniciales del siglo XIX, pero en los tiempos actuales algunos de sus supuestos promotores se niegan a revisar hechos y sucesos que tuvieron lugar en nuestro pasado reciente y que aún amenazan el triunfo definitivo de la versión venezolana de la mejor de las causas.

REFERENCIAS:

(1) Emiro Marcano Maza: "Nueva Patología Social de Margarita." Ponencia presentada en el Foro "Situación Socio-Cultural del Estado Nueva Esparta", efectuado en la Socieda Pro-La Guardia, La Guardia, el 19 de abril de 1975. En: Iván Gómez León: Turismo y Cultura. (Análisis de un caso concreto: la Isla de Margarita). Ponencia presentada en las Primeras Jornadas de Geografía y Turismo realizadas en el Colegio Universitario de Carúpano, Estado Sucre, AGOSTO 1975. (Versión multigrafiada).

(2) José Rosa Acosta: "Viaje". Revista FEDECENE. La Asunción, Estado Nueva Esparta, N° 3, noviembre-diciembre 1974, p. 5.

(3) Jesús Manuel Subero: "Palabras Testimoniales." El Valle de San Juan. Caracas, Editorial Arte, 1975, pp. 2021.

Santa Ana del Norte, 19 de junio 2021.

iegomezleon@gmail.com



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