Jesús nació desvalido como todos los humanos

"No tenían sitio en la posada…."

Lc 2,7.

"No se puede ser cristiano sin optar, sin discernir sobre el estado de cosas o condiciones que conforman la realidad social, política, económica actual"

Hoy nadie medianamente informado niega la existencia de Jesús. A pesar de las dificultades, dada la naturaleza de las fuentes, la investigación sobre la historia de este hombre viene siendo tema central en los estudios bíblicos y en la reflexión teológica de los últimos doscientos años. Ha sido una trabajosa búsqueda, con distintas etapas, cuyos resultados permiten no sólo distinguir la verdad histórica y los cuentos, sino también conocer la cultura y la organización de la sociedad judía donde nació y vivió Jesús. Los "evangelios de la infancia" de Jesús, se escribieron según las costumbres literarias vigentes en la cultura de aquel tiempo. Como entonces no tenía importancia legal ni social la infancia de las personas, si querían escribir sobre la infancia de alguien después de su muerte, proyectaban sobre su infancia las hazañas de su vida y su destino. De alguna manera, eso hicieron los autores de los "evangelios de la infancia" de Jesús, proyectando a su nacimiento y a su infancia las luces de su misión de Salvador y su destino pascual, pero, además, incluyeron en el nacimiento y en la infancia de Jesús el cumplimiento de algunas profecías mesiánicas, "acomodando" a veces las circunstancias históricas a lo que anunciaron los profetas. Así, los textos de los "evangelios de la infancia" de Jesús (que solo están en Mateo y en Lucas) presentan su "infancia teológica" más que "su infancia histórica" que quedó anónima, igual que la infancia de todos los niños de su tiempo en su cultura.

Del relato de Lucas sobre el nacimiento de Jesús, subrayamos los versículos que dicen con sobriedad que Jesús nació desvalido y necesitado de la atención y el cuidado de su mamá, tal como nacemos los humanos en todos los tiempos y lugares: "María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada" (Lc 2, 7). Los pastores (personas marginadas, mal vistas socialmente por su fama de ladrones) fueron los primeros que vieron así al recién nacido: "encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre" (Lc 2, 16).

Y del relato de Mateo, subrayamos el ambiente de miedo y terror que fue el marco histórico del nacimiento de Jesús en un país dominado por el Imperio Romano y gobernado bajo la cruel tiranía de Herodes el Grande, cuando ya enloquecía aferrado al poder de tal manera, que, así como fue capaz de matar a quienes sospechaba que lo podían destronar (así fueran sus propios hijos), dice Mateo que quería matar al recién nacido porque anunciaban las profecías que nacería "el rey de los judíos" (Mt 2, 1-12).

El "misterio" mayor de aquel nacimiento se ocultó en el recién nacido Jesús "envuelto en pañales", después de haberse gestado nueve meses en el seno de María, como ordena nuestra condición humana. Así, en el desamparo común a todos los humanos al nacer, introducía Jesús en la historia humana un nuevo estilo de vivir humanamente.



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Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

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