¿Cambio de gobierno sin cambio de gobernantes?

Hace unas pocas semanas se daba un encarnizado debate público dentro del chavismo sobre el control de cambio. Por un lado, estaban quienes respaldaban la flexibilización cambiaria y promulgaban ciertas medidas de apertura. Por otro lado, se atrincheraban en la línea oficial, los defensores del control cambiario. En este contexto, algunos analistas sugerían que el espacio para dirimir estas diferencias seria el IV Congreso del PSUV. Sin embargo, tras telones estaban ocurriendo algunos cambios importantes que pasaban desapercibidos.

Mientras que los economistas defensores de los controles acusaban a los otros de "neoliberales" y estos a su vez, le contestaban diciéndoles "dogmaticos", en el alto gobierno el devenir de los acontecimientos se imponía tajantemente. El gobierno no podía esperar que las controversias ideológicas se saldaran para poder llegar a un acuerdo de no doble tributación con Turquía, emprender negocios petroleros bajo diferentes esquemas de empresas mixtas con Rosneft (algunos de ellos, por cierto, pondrían los pelos de punta al Rodríguez Araque de los años 90, el de ahora brilla por su ausencia), o simplemente, comprando el oro del Arco Minero del Orinoco a precios equivalentes al dólar paralelo.

La realidad término imponiéndose como una bofetada o un balde de agua fría y no solo en lo que respecta al control cambiario o las relaciones bilaterales. El Estado cada vez menos, puede mantener el subsidio de los servicios básicos. Es por ello, que la implementación del nuevo Cono Monetario, viene acompañada de un aumento general (aunque insuficiente) de los servicios básicos. También se evalúa un aumento de la gasolina y medidas de compensación como el subsidio directo por cuotas racionadas.

A despecho de quienes fungieron como propagandistas irracionales de la anterior política económica, pareciera que el alto gobierno empieza a reconocer las fuerzas del mercado e intenta hacer una apertura controlada. Sin lugar a dudas, abatir la hiperinflación y estabilizar la economía requiere de esfuerzos mucho mayores, entre ellos, la reducción del gasto público, la reducción de la emisión inorgánica de dinero y otros aspectos sumamente delicados como las tasas de interés bancarias o la venta de empresas públicas que no puedan ser eficientes.

No es la primera vez que un gobierno de izquierda se enfrenta a la necesidad de hacer un apertura frente a una crisis económica. Con sus variantes, es bien conocido el caso de la NEP de Lenin o décadas después del intervalo stalinista, la Perestroika de Gorvachov. En otras latitudes, se pudo ver el Doi Moi (puertas abiertas) en Vietnam, las reformas de Deng Xiaoping, "la actualización del modelo económico" de Raúl Castro en Cuba o incluso la apertura de la zona de Sinuiju en Corea del Norte.

No obstante, el camino del reconocimiento del mercado y la apertura económica presenta importantes adversidades. Por ejemplo, el costo social (por no hablar del costo sobre la naturaleza), que se acrecentó debido a la tardanza en tomar estas medidas (desde el 2014 en debate) pudiera derivar en un importante pico de conflictividad política e inestabilidad. El gobierno puede desplegar una política de control de daños a través de subsidios directos, cuotas racionadas y demás medidas, dependerá de su eficiencia el mayor o menosr costo social.

Aunado a esto, vale resaltar algunas ideas del muy citado, pero poco leído, premio nobel de económica Joseph Stigitz, derivado extrañamente en autor de cabecera de mucha gente de izquierda, decía: "Creo que la globalización, la supresión de las barreras al libre comercio y la mayor integración de las economías nacionales puede ser una fuerza benéfica y su potencial es el enriquecimiento de todos, particularmente los pobres;" y sin embargo, en una fuerte critica a las políticas del FMI y del Banco Mundial continua de esta manera: "pero también creo que para que esto suceda es necesario replantearse profundamente el modo en el que la globalización ha sido gestionada". En este sentido, hacia una comparación de los procesos de apertura de China y Rusia:

"En 1990 el PIB chino era de 60 por ciento del ruso, y a finales de la década la situación se había invertido; Rusia presento un aumento inédito de la pobreza y China un descenso inédito"

En esta comparación el autor establece múltiples diferencias sobre ambos procesos, haciendo énfasis en las privatizaciones corruptas rusas, las medidas dispersas u ortodoxas o la falta de planes que establecieran prioridades estratégicas. Al contrario, el modelo chino, a pesar de que hubo importantes costos sociales y naturales en el corto plazo, posteriormente hubo un descenso de la pobreza y una mejora paulatina del nivel de vida de la población.

La entropía propia del gobierno venezolano y los intereses corruptos que en el pudieran existir pueden terminar generando una apertura con inmensos daños patrimoniales que agraven la crisis lejos de mejorarla. Es fundamental que el gobierno cree un espacio para el debate económico que aglutine a economistas de diferentes tendencias, nacionales e internacionales y que sirva como un consejo para la transformación económica del país. El BCV particularmente, debería de ser la institución que abandere estos cambios. Si no se elabora un plan, como proyecto nacional, con una mirada puesta en las próximas décadas, establecieron prioridades estratégicas, y un programa de recuperación económica inmediata, el remedio podría terminar convirtiéndose en un mal mayor que la enfermedad.

En un tuit el consultor político Felix Seijas decía: "No estar preparados para una eventual crisis dentro del bloque de poder, nos llevará a una transición interna en la que un grupo autoritario, pero moderado en lo económico, sustituya al Gobierno actual. Quienes lleguen negando libertades pero moderado la economía pueden ser recibidos como héroes, e incluso la comunidad internacional puede darles el visto bueno en silencio, al estar convencida que no existe a mediano plazo otra manera de evitar los problemas que les causamos." Es posible que mientras las oposiciones (FAVL, grupo Falcón más COPEI, el G4: AD, PJ, VP Y UNT, mariacorinismo y resistencia) estén pensando en un cambio de gobernantes, el chavismo les madrugue con un cambio de gobierno sin cambio de gobernantes. Es muy pronto para decirlo, pero hay importantes indicios que apuntan a ello. Por lo pronto, en el Malestar de la Globalización Stiglitz nos muestra las dos caras de este tipo de procesos: la apertura rusa y la apertura china. El debate continuará.



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Damian Alifa

Combatiente en la batalla de las ideas

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