Binóculo Nº 306

Las confesiones de María Corina

Las confesiones de María Corina Machado Parisca debieron despertar un alboroto mayor del que se produjo. No porque no supiéramos que esa es una vieja táctica del imperio, la de doblegar por hambre a los pueblos que no se someten a sus designios. Cada vez sabemos más de las barbaridades que ha cometido el Big Brother en donde ha puesto su bota inmunda a lo largo de la historia. Barbaridades que incluyen hasta experimentos biológicos, incluso con su propia gente. Y donde se ha puesto de manifiesto con mayor crudeza esa barbarie es en los países africanos.

Pero tenemos varios ejemplos a la vuelta de la esquina: Perú, República Dominicana, Chile y ahora Venezuela, que como no pudo ser doblegada como "amenaza extraordinaria e inusual", pues entonces hay que matarnos de hambre. Creo que comenzamos a acostumbrarnos a esa dura batalla a la que nos tienen sometidos.

Pero no fue cualquier persona quien dijo que el plan era matarnos de hambre. Fue una Machado. Nada menos que uno de los representantes más inefables, morsales y rubicundos de la oposición. Es miembro de una de las 20 familias que son propietarias de Venezuela desde hace doscientos, ojo, y que lo siguen siendo. No se toman a la ligera las cosas que dice un amo del valle. Cuando ella lo expresa, es porque el tema en cuestión, sin duda, ha sido motivo de conversación en más de un encuentro de familia, empresarial y diplomático. No es que María Corina y sus pandilleros de Súmate y Soy Venezuela, fueron los planificadores de la matanza de hambre. Para nada. Esas cosas no la planifican ineptos y torpes. María Corina simplemente está diciendo que un poderoso sector de la burguesía venezolana, que obviamente tiene apoyo en un sector militar, en el clero, en el empresariado venezolano y en un montón de ingenuos del pueblo que se comen los cuentos que les mete la ingeniero, tiene entre sus planes doblegar por hambre al país. Eso no es cualquier cosa.

Y de paso, tampoco tengo dudas de que un sector de la dirigencia chavista estaba informado de eso. De lo contrario tendríamos que decir que nuestros servicios de inteligencia no sirven para un coño.

No hace falta ser muy inteligente para entender que la unión de estos factores, nos conduce a situaciones extremadamente peligrosas. No puede haber un acto más terrorista que usted tenga el dinero para comprar un pan dulce, pero al panadero no le da la gana de vendérselo. Ese es parte del boicot que sufre el país: están los dólares para comprar la materia prima, el barco cargado con el pedido está en las costas venezolanas, pero el banco no acepta los dólares venezolanos porque están llenos de mierda. Eso no es nada nuevo. Hace años leí sobre el caso de un barco cargado con televisores coreanos que debían ser entregados en Estados Unidos. Cientos de miles de televisores. Pues simplemente el cargamento fue devuelto porque los aparatos tenían un microcomponete que llevaba estaño cubano. Eso significó que los coreanos debieron pedirle los dólares que habían pagado por el estaño a los cubanos. Ya pueden imaginar lo que significaba para esa revolución desprenderse de un dólar. O cuando la CIA borbardeó una bacteria que enfermó la producción porcina de la isla y debieron sacrificar millones de cochinos. Conozco anécdotas in situ tremedamente jodidas y cómicas a la vez, como el caso de la prohibición de matar animales sin permiso, pero la sapiencia popular encontró la formula: le cortaba el rabo a las vacas y las curaban. La mofa popular de las vacas sin rabo de Cuba se narraban en "camellos", autobuses, trenes y caminatas, con una descarga de risa. El hambre despierta el ingenio.

Si algo deberíamos aprender, es que el imperio no hace movimientos a lo loco, aunque lo parezca. La gente no debe creer que si Trump lo dice, eso es. Trump dice lo que sus asesores dicen que diga. Saben calcular bien y saben calcular con anticipación. Me refiero a los movimientos en el gabinete del nefasto presidente estadounidense. Allí no hay casualidad porque la casualidad no existe. Y la dialéctica nos enseña que a veces dos y dos no son cuatro. Por ello no es caprichosa la declaración de María Corina. ¿Qué quiso decir? deberíamos preguntarnos, más allá de morirnos de hambre.

Ciertamente el enemigo no juega carritos. Y lo único que ha detenido una acción militar gringa, es que estamos bajo las alas rusas y chinas. De lo contrario hace tiempo que Maduro hubiera salido del poder y miles estaríamos presos si no muertos. No hay nada en la experiencia de la historia que indique una suerte distinta. Por menos que la osadía de Venezuela, mataron cientos de panameños cuando apresaron a Noriega; por un montaje palurdo, mataron a miles en Granada, incluyendo el asesinato de Maurice Bishop; y eran, en todo caso, dos pedacitos de países. Imagine lo que harían si entran a Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del mundo, pronto las mayores de oro, Coltán, Torio, agua dulce y paremos de contar.

Esa es la apuesta de la oposición. No hay nada nuevo en ello. No saben de política y no son políticos. Son comerciantes, mercenarios. Su problema ahora es acabar con un gentilicio llamado chavismo, que se les hace cada más una espina en el zapato. Y Hugo lo dijo muchas veces. Incluso atinó más de una al decir por dónde vendría el enemigo, qué haría y cómo lo haría. No fue un simple empeño el tema de las reservas alimentarias de tres meses que por primera vez se almacenaron el país, las que un incompetente general de república dilapidó en menos de lo que canta un gallo sin reponerlas.

Chávez lo advirtió muchas veces. Dijo lo que nos iba a pasar y lo que haría el enemigo. Pero como siempre, nadie le hizo caso y el país no se preparó para lo que estamos viviendo. Ahora sabemos, dicho por sus propios representantes todo lo que ha denunciado el gobierno en cuanto al tema de la guerra económica. Lo que no entiendo, es la incompetencia del gobierno para enfrentarla, su incapacidad para elaborar una política económica, poniendo al país a vivir bajo la éjida del síndrome de Eudomar Santos.

La crisis que vive el país no puede detenerse con paños calientes. Tanto las cajas Clap como los bonos que entrega el gobierno, son actos de mendicidad, no políticas económicas. Son los sacos de cemento y planchas de zinc de los adecos. No tienen nada que ver con la reactivación económica, y mucho menos con eso se enfrentará la guerra económica. Tampoco ocurrirá con el nuevo cono monetario que no es otra cosa que una forma de recoger dinero. El país necesita políticas y de manera urgente y no pueden dejarse para después de las elecciones.

Porque a final de cuentas, no sabemos en qué más están pensando o planificando María Corina y su pandilla.

Caminito de hormigas…

Insólito. 80 muertos en una cárcel de tránsito y no hay una sola declaración del liderazgo del país. Chávez hasta hubiera ido a ver y hablado con los familiares, sobre todo por las dos mujeres embarazadas que allí murieron cuando visitaban a sus maridos.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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