La Tecla Fértil

Redes, narrativa grotesca para narrar imaginaciones falsas

En estos días, algunos gobiernos federales empiezan a desplegar informaciones aclaradas sobre hechos importantes, como fundamentales de esos respectivos Estados, son documentos que se liberan para descubrir la verdad y como se suceden las operaciones internas de los cuerpos de seguridad, como gendarmería. El caso Kennedy y su hermano, es uno de ellos. Estas determinaciones de algunos presidentes para adentrarse al populismo nos permiten fraguar en nuevas realidades políticas que, vienen haciéndose efectiva en el tiempo.

Las empresas líderes, en conglomerados urbanos como México y Venezuela, son motivos de atención jurídica para ejecutar un conjunto de asignaciones que le den viabilidad a los contenidos y relaciones institucionales para luego, darles información a los ciudadanos, sobre las fuentes informativas.

El gran problema es la ausencia de liderazgo, como de audiencias que son tomadas en cuenta, de una manera monetizada, ante un mercado accionario, donde el reto es convertir a los ciudadanos en puros instrumentos de consumo humano. Ahora, empresas multinacionales buscan medidas para frenar el efecto del dólar en sus precios y, como incide este factor en los préstamos internos como bonos. Venezuela, perdió una buena cantidad de tonelaje de oro, dado en garantía por no prestarle atención o un mejor enfoque a sus criterios económicos ante Estados Unidos de Norteamérica, Reino Unido, China, Rusia y Cuba, que rige en papeles, algunos de sus elementos comerciales.

El eje asiático y EEUU, desean sumarse las reservas federales de México. Como también su línea de crédito hacia Brasil. En términos lineales, esto, significa un gran impacto anual al fisco nacional, expresado en rubros, yuanes y dólares, teniendo en cuenta, las tasas impositivas de Estados Unidos y los recortes propuestos a las repúblicas a nivel internacional, como es el caso de Argentina, Perú, Honduras, Nicaragua y Brasil para evitar devaluaciones acumuladas por el desorden en su estructura financiera en el mercado global, por las indefiniciones de su ejercicio político.

El mercado intercambiario, asume nuevas propuestas con sus implicaciones y observamos el efecto del dólar sobre el bolívar fuerte y el peso mexicano, con sus implicaciones en el trayecto financiero hasta llegar los productos a nivel del consumidor.

Como aquí le hemos dicho, no hay que alarmarse por las variaciones del peso frente al dólar. Como el bolívar fuerte, hay un sistema diseñado, para que los cambios en la expectativa se reflejen en la paridad y no en la actividad económica o el empleo, y viene funcionado bien. El problema es el mercado especulativo y bachaqueril en la estructura del mercado.

Para ganar una elección, hoy en día, los medios masivos no reflejan una realidad, hay que identificarlas islas virtuales en la que viven los electores, sus nidos de participación social, para atender sus intereses y ofrecerles lo que quieren. Puede, incluso inventar eventos que le permitan hacerse popular en esas islas, ampliando sus miedos o favoreciendo sus pasiones. Si, en cambio, quiere usted gobernar, no se aleje demasiado de los medios masivos en las redes sociales, y trate de tener soluciones a los problemas de la nación o locales.

Donald Trump ganó la elección estadounidense inventando información que diseminó a través de las redes sociales, en las que ya había identificado las islas, provocando un miedo mayor a migrantes, al comercio exterior y al terrorismo. Pero lo hizo rompiendo con buena parte de los medios y sin tener respuestas a los verdaderos problemas de Estados Unidos. No ha podido gobernar. Bernie Sanders y Jeremy Corbin han identificado también a sus islas, y les prometen lo que ellas quieren. No han tenido necesidad de gobernar, por eso siguen siendo populares. Macron supo fingir que venía de fuera, lo suficiente para ganar, como acaba de hacerlo Kurz en Austria. El primero se jugará su futuro en mano a mano con los sindicatos, el segundo, con los racistas. Aunque ya es muy evidente la gran transformación en la dinámica electoral en todo el mundo occidental, no entendemos todavía en qué dirección se mueve la dinámica de gobierno. Los dos primeros grandes eventos, Brexit y Trump, se han convertido en un pantano. Los eventos de este año son aún más difíciles de evaluar en el gobierno.

En América Latina, sin embargo, no es tan claro que la transformación sea hegemónica. En el último año y medio, las elecciones parecen responder más al rechazo al experimento bolivariano (como apenas en Argentina), aunque se percibe ya la dinámica de islas que hemos comentado. México, a caballo entre Occidente y América Latina, será un indicador interesante.

Ya no vivimos en un mundo masivo, aunque vea usted tantas personas a su alrededor. Ahora, cada uno de ellos tiene poder de decisión, no sólo para comprar lo que le venden, sino para obligar a los vendedores a ofrecer lo que él o ella quiere.

Es una profunda revolución, y como todas, se llevará a quien no la entienda, y luego devorará a sus hijos. El siglo XX fue el siglo masivo. Nunca antes los seres humanos pudimos producir tanto, para tantos. Comida, ropa, electrodomésticos, automóviles, paulatinamente fueron llegando a más personas. Más de los que nunca antes habían existido. En 1820 había mil millones de seres humanos, 95 por ciento de ellos en pobreza extrema, con la referencia actual. Hoy somos más de siete mil millones, y menos del 10 por ciento se encuentra en esa terrible situación. Los demás tienen comida y ropa, una casa con piso firme y acceso a agua. Más de la mitad tiene medio de transporte, muchos de ellos automóviles. Un mayor porcentaje cuenta con lavadora de ropa, y uno aún mayor con refrigerador. Todo eso se produjo en el siglo masivo.

Pero no sólo fue masivo el siglo XX en producción. También lo fue en información. Los medios audiovisuales permitieron a todos los seres humanos enterarse de lo que ocurría en lugares que no imaginaban, a personas que no sabían que existían. La forma de vida de los estadounidenses se convirtió en una referencia en América Latina, y en una curiosidad en Europa. La forma de vida europea se convirtió en una aspiración en África y Medio Oriente. Y ambas produjeron también amplio rechazo, contrarias como eran a las tradiciones de esos lugares.

Finalmente, el siglo XX también hizo masiva la democracia. La franquicia incluyó a todos, a partir de cierta edad (bastante reducida), en todo Occidente. En otras partes, los gobiernos autoritarios no han dejado de existir, pero la presión pública ha sido creciente.

Le recuerdo que una de las razones fundamentales por las que México no ha salido de la trampa del ingreso medio es la existencia de capitalismo de compadrazgo, es decir, de reglas construidas desde el gobierno para extraer dinero de los consumidores en beneficio de los políticos y sus amigos. Amigos concesionarios y amigos comentaristas, en este caso. esta semana la dedicamos a los cuentos. A su importancia como guías de la vida social de los seres humanos. Si usted ha hecho favor de seguir Fuera de la Caja desde el lunes, vimos el caso específico del referéndum catalán, de donde partimos para analizar la importancia de las narrativas en la manera como los seres humanos construimos nuestras sociedades, el cómo eso determina las posibilidades de las mismas, y regresamos al momento actual, en el que todo indica que hemos perdido la lógica de la narración para hundirnos en la cacofonía plena de las redes sociales. Frente a ello, parecería que lo único que tenemos enfrente es el apocalipsis del deterioro. Suena lógico, considerando el gran esfuerzo que han hecho los académicos por destruir a la razón y reemplazarla por el relativismo en el que todo vale lo mismo, cuya conclusión evidente es la definición por identidad que hoy está tan de moda: usted no es sino una combinación de su color de piel, género, edad y ocupación. Y ciertas combinaciones no merecen siquiera el derecho a hablar, como se ha visto en universidades estadounidenses en los últimos meses.

Uno de los grandes grupos que participa hoy de la vida pública es precisamente el de los jóvenes urbanos, con estudios universitarios y poca religiosidad. Este grupo se mueve de una recuperación absurda del izquierdismo a la identificación identitaria comentada. Son producto de una generación de profesores-activistas, educados a su vez en el posmodernismo, que no eran suficientemente adultos en 1968 y buscan reeditar la revolución en su quinta década de vida. En Estados Unidos, este grupo fue aprovechado por Bernie Sanders, y en Reino Unido por Jeremy Corbin. Aun sumando el viejo sindicalismo y la burocracia gubernamental, no les ha alcanzado para ganar.
En el otro extremo están los viejos (mayores de 40 años), que viven en pequeñas ciudades y pueblos, con poca educación y mucha religiosidad, que han sido el respaldo electoral de Donald Trump, Marine Le Pen, el Brexit, e incluso la Alternativa por Alemania. Es un grupo con miedo, especialmente a la migración, de personas que posiblemente no tienen problemas económicos, pero sí una sensación creciente de abandono.

Entre esos dos grupos parece estar la disputa narrativa, porque los primeros rebotan con facilidad en medios 'liberales' (como dicen en Estados Unidos), mientras los segundos reciben respaldo de los 'conservadores'. Sumado a su presencia en redes, parecería que todo se decide entre ellos. Pero no es así. Tanto Trump como Brexit ganaron por muy poco, mientras Le Pen y Melenchón ni se acercaron. Es cierto que Merkel ganó con menos porcentaje de votos, pero aun ampliamente. Es decir, existe un grupo muy grande de votantes que no se ha decantado ni por los jóvenes identitarios ni por los viejos xenófobos. En ese gran grupo hay jóvenes y mayores, con estudios y sin ellos, en ciudades grandes y medianas, que ya no responden a la vieja discusión de izquierda y derecha, pero tampoco a la oferta de identidades y migrantes. Ese grupo, que no tiene una sola posición política, es el que está esperando una narrativa coherente con su realidad actual. Esa narrativa no va a salir ni de universidades ni de medios. Pero tampoco en las otras épocas ocurrió algo parecido. Las universidades no fueron relevantes en la transformación narrativa posterior a la imprenta o a los medios masivos. Tampoco lo fueron los periódicos en este segundo caso.

Las ideas vendrán de otro lado. Después, universidades y medios se sumarán. Paciencia. Hace poco más de treinta años, un profesor de nombre Benedict Anderson publicó un libro que lo hizo famoso: "Comunidades Imaginarias". La propuesta de Anderson es que la Nación no es una construcción natural, y por lo mismo no resulta de tener un idioma común, o la misma religión, o ni siquiera una historia similar, sino que surge de la construcción cultural

Como usted sabe, la idea de nación es algo muy reciente. De acuerdo con los internacionalistas, surge con la Paz de Westphalia de 1648, que dio fin a la Guerra de los Treinta Años, el enfrentamiento más sanguinario en la historia de la humanidad (en términos relativos). Antes de esa guerra, Europa estaba dividida en territorios que eran propiedad de personas y familias. Después, aparecieron territorios que ya no tenían un 'dueño". Sin embargo, el gran crecimiento de la idea de Nación es muy posterior a ello. Yo sigo creyendo que las primeras naciones son las que construimos en América, pero no abundan historiadores que volteen para acá en esos temas, y suelen concentrarse en Europa, donde el triunfo de las naciones ocurre con el fin de la Primera Guerra, y el clímax del nacionalismo es precisamente la Segunda. Una idea bastante sangrienta, según parece.

La Guerra de los Treinta Años y varios enfrentamientos contemporáneos tienen un fuerte componente religioso. Aunque Lutero inició la fractura de la Iglesia católica justo cien años antes del inicio de esa guerra, fue en ella donde se definieron los territorios de cada fe. Es también ella lo que provoca la primera colonización de Estados Unidos, y las diferentes culturas que existen hoy ahí.

Cada nación construye una narrativa que le dé estabilidad y unidad, con datos ciertos, interpretaciones libres, y algunos mitos que permitan que la narrativa sea atractiva. Héroes y villanos, tragedias y milagros, éxitos y derrotas tienen que llevar a un cuento accesible para la población en general, que debe ser creíble y motivador. Estados Unidos enfatiza el papel de los 'padres fundadores' y el 'melting pot'; Italia la herencia de Roma; Gran Bretaña su excepcionalidad; Rusia su expansión imperial; China su tradición milenaria. Nada de eso es totalmente cierto ni falso por completo. Y no importa, lo que cuenta es el cuento.

Sustituir a la religión como el factor de unidad con un cuento terrenal, por muy bueno que sea, no es cosa fácil. A los humanos no les gusta morirse, y necesitan alguna esperanza de que eso no ocurrirá. Las religiones ofrecen otros mundos, eternidad del alma, protección de espíritus y antepasados. Aunque el proceso de reemplazo de la religión se inició con la letra impresa, el éxito, me parece, se alcanzó con los medios masivos. A través de ellos las personas sí viven en otros mundos, y han visto la transformación de otros como ellos en algo diferente y permanente: la celebridad. El dicho de John Lennon en 1966, "somos más populares que Jesucristo", es más importante de lo que se cree.

El papel del cine, inicialmente, y después la televisión, en la construcción de las naciones del siglo XX no es cosa menor. Desde Leni Riefenstahl sosteniendo a Hitler y Eisenstein a Stalin, hasta la construcción de los cuentos actuales a través de series como Juego de Tronos, El Señor de los Anillos, Harry Potter, o The Walking Dead.

Esperamos hacerle una narrativa a La MUD, por mentirosa y engañosa, su actitud, ha permitido el aceleramiento de la unidad al desastre en América. El caso venezolano tendría que dar un giro demasiado dramático para que la narrativa cambie de sentido.



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Emiro Vera Suárez


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