¿Qué nos espera a los venezolan@s? ¿Quién nos salvará?

Son muchas las interrogantes que hoy se ciernen sobre las cienes de todos los que hacemos vida en esta tierra de gracia llamada Venezuela. Una tierra que muchos en los cinco continentes desearían tener para hacer lo que nosotros no hemos hecho, darle algo y… ¿porque no mucho? a cambio de lo que hemos recibido hasta hoy, pero que varga la pena dar de nosotros. Hemos recibido del país que nos vio nacer o de estar en él, de todas las bendiciones por contar con una nación llena de recursos, climas, relieves, aguas, tierras, y gente extraordinaria. Una tierra, una nación y un país, como muy pocos en el planeta Tierra

A pesar de que muchos tienen la creencia de que puede haber un nuevo estallido social en Venezuela, respeto seriamente esa opinión, y sé que sobran argumentos para pensar de esa manera por el escenario que se pinta de nuestra amada Venezuela. Pero también soy de los que creen fehacientemente, que en Venezuela hay hoy día, gente de todos los niveles con capacidad para desafiar los nuevos retos que vive la humanidad y nuestra nación, y buscaremos el punto de equilibrio que valore lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos, lo que significa para tod@s ser venezolan@s

Por ejemplo, nadie podía pensar que en Venezuela se diera en algún momento un cambio tan radicar en la sociedad hacia este modelo que aún sigue en transición –nada fácil con una crisis planetaria-, cuando sobre todo, el bloque soviético había caído y Cuba "había" pasado al olvido, la China comunista tenia –o tiene- en su haber cuestionamientos de su modelo social y fue entonces cuando recordé al pequeño gigante de Bolívar con su pensamiento "El mejor sistema de gobierno es aquel que lleva la mayor suma de felicidad a su pueblo" y me vino a la memoria el nuevo gigante de América Hugo Chávez con su Pan de la Patria

Desde hace algún tiempo vengo escuchando de familiares, amigos y compañeros con sentimiento, que en Venezuela no podemos seguir con este modelo porque se hace insostenible la carga del estado para satisfacer las necesidades primarias de la sociedad y desde entonces me he preguntado a profundidad en lo recóndito de mis emociones ¿Qué nos espera a los venezolan@s? ¿Para quién debe ser sostenible entonces la carga en esta crisis planetaria y humanitaria? ¿Para los pueblos? ¿Para los asalariados o para los estados o naciones? ¿Cuál modelo debe prevalecer entonces hoy día para la humanidad que se derrumba? ¿Quién ha generado todo este caos que tiene patas arriba la vida de 7 mil 400 millones de seres humanos? ¿El socialismo humanitario o el capitalismo materialista? Confieso que son interrogantes nada fáciles de responder para muchos que han sido atrapados en la vorágine del capitalismo, cuestionamientos no muy factibles de contestar para alguien que haya nacido en un mundo donde la justicia de la raza suprema está en decadencia, donde los valores humanos se convirtieron en acciones salvajes y depredadoras contra cualquier prójimo. Prosigo con mis dudas razonables cuestionándome ¿Quién debe garantizar tantas necesidades? ¡Si cuando uno nace, se da en un sistema que asfixia la existencia de nuestra humanidad de una u otra forma! ¿Quiénes manejan en el fondo o realmente todos los sistemas? ¿Con que intencionalidad o con cuales destinados intereses? ¿Podemos sobrevivir solos y aislados tantos venezolan@s o la raza humana fuera de esos sistemas? Son tantos los cuestionamientos que tenemos hoy día, que cualquier incógnita se hace un enigma a resolver, se hace cuesta arriba responder con exactitud y a plenitud a veces el destino que nos depara a cada un@.

Sé que mi amado país tiene futuro a pesar de la crisis planetaria y nacional, seguro estoy que mi país, tu extraordinario país, tiene formidables posibilidades, por enormes cantidades de recursos naturales, renovables y no renovables para salir adelante y emerger triunfante, pero sobre todo, mi país tiene el recurso más valioso y transcendental que una nación cualquiera haya podido tener históricamente, el recurso o talento humano que somos la mayoría de l@s venezolan@s, en el creo… más que el dinero.

P.D.: Con Dios todo es posible porque Venezuela es un país creyente, a menos que lo dejemos a un lado

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez


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