Del Plan de la Patria al Plan Destructivo de la Patria de la Burguesía Nacional (I)

De la parte introductoria de la Agenda Alternativa Bolivariana recogemos algunas ideas allí expuestas. Como la que expresa que; "(…) viene a ser la piedra fundacional de una nueva manera de entender la planificación pública venezolana, tras cincuenta y cinco años de tradición academicista, desde la promulgación del Plan Cuatrienal de obras públicas (1942- 1946) del Gobierno de Isaías Medina Angarita, pasando por la adopción de los nueve planes que discurrieron entre el Primer Plan de la Nación (1960-1964) y el ya mencionado IX Plan de la Nación (1995-1999), caracterizada por un enfoque exclusivamente economicista del desarrollo. El para entonces Teniente Coronel Hugo Chávez supo plasmar la ruta que proponía seguir al país para el siguiente cuarto de siglo, lo que en estricta técnica de planificación se considera ‘el largo plazo’. Pero esta Agenda Alternativa no fue producto de un momento de inspiración, ni de un arrebato de genialidad. En palabras del propio Comandante Chávez: "Nosotros no venimos de la nada. Nosotros sí tenemos un proyecto (…) Nosotros habíamos elaborado antes del 4 de febrero un muy modesto documento, lo llamamos el ´Libro Azul´. Soñadores, éramos soñadores. Y ahí colocamos, primero la satisfacción de las necesidades sociales, humanas, para definir el objetivo nacional, el Proyecto Nacional. Esto es un Proyecto Nacional, esto va más allá de ser un simple programa de gobierno (…) Nuestro programa de gobierno 2013- 2019 se inscribe dentro de la visión de largo plazo, que viene ya desde hace varios años y se proyecta hacia el horizonte futuro: el Proyecto Nacional Simón Bolívar, un proyecto de largo alcance, de largo aliento (…) Entonces, el Libro Azul, del 4F; un documento que sacamos en Yare nosotros, que se llama ´Cómo salir del laberinto´, eso también es un insumo para este Proyecto; la Agenda Alternativa Bolivariana, de 1996; y luego el Primer Plan Socialista. Nosotros no estamos partiendo de la nada. Nosotros no estamos partiendo de la nada, tenemos un proyecto que está en el poder". Así, el Libro Azul vendría a trazar la ruta política de la Venezuela de las siguientes dos décadas: "El Proyecto Nacional Simón Bolívar propone la fijación de un horizonte de tiempo máximo de veinte años, a partir del comienzo de las acciones transformadoras de la situación inicial, para que los actores y las acciones se ubiquen en el objetivo estratégico". Este horizonte ya estaba dibujado claramente en el apartado sobre "El Sistema Social" del Libro Azul, donde se planteaba la necesidad de un proceso constituyente: "La estructura político-jurídica. Todas las fuerzas contenidas y actuantes en la sociedad conforman el poder social. Ahora bien, el Poder Social se transforma, a través de la Constitución, en Poder Estatal. Por tanto, la Constitución ocupa rango de primer orden en los elementos estructurales, político-jurídicos de un Estado concreto. La Constitución Nacional del modelo de sociedad original debe ser pertinente y perfectamente compatible con los demás componentes de la estructura estatal y social, especialmente en el orden económico, social, cultural y geopolítico. Ello sólo podrá lograrse a partir de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter plenipotenciario, la cual debe elaborar la Carta Magna en la situación de provisionalidad, en el marco de una profunda participación de la sociedad civil, a través de diversos mecanismos de democracia directa". Así, tras la conquista del poder político por parte de la Revolución Bolivariana en 1999, Venezuela se encamina a un apasionado proceso constituyente que da como resultado una carta magna modélica, que no solamente sentó las nuevas bases para la refundación del país, sino que incluso ha servido de inspiración para muchos otros procesos políticos de cambios que han tenido lugar en la región. Este proceso constituyente ya estaba perfilado también en la introducción de la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996: "El poder constituido no tiene, a estas alturas, la más mínima capacidad para hacerlo, por lo que habremos, necesariamente, de recurrir al Poder Constituyente, para ir hacia la instauración de la Quinta República: la República Bolivariana"

El año 2007 fue el año del lanzamiento del "Proyecto Nacional Simón Bolívar; Primer Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2007-2013", el cual propuso la puesta en marcha de siete grandes líneas: 1. Nueva ética socialista, 2. Suprema felicidad social, 3. Democracia protagónica revolucionaria, 4. Modelo productivo socialista, 5. Nueva geopolítica nacional, 6. Venezuela: potencia energética mundial, y 7. Nueva geopolítica internacional. El resultado de la aplicación de este plan se evidencia en un indicador de gran aceptación internacional, como lo es el Coeficiente de Gini, que mide el nivel de desigualdad de los ingresos dentro de un país, y que de acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística, de mediados del mes de septiembre de 2013, se ubica en este momento en 0,39, el más bajo de América Latina (viniendo desde 0,48 en 2008), lo cual sitúa a Venezuela como el país menos desigual entre los países de la región latinoamericana. En la misma línea, hoy Venezuela se ubica entre los 47 países con un Desarrollo Humano Alto, de acuerdo con el más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), correspondiente al año 2012, en el cual el Índice de Desarrollo Humano de Venezuela alcanzó el valor de 0,748, por el cual le corresponde el puesto 71 entre las 187 naciones y territorios que participan de la medición, mejorando el índice de 0,662 que obtuvo en el año 2000. Siempre de acuerdo con el informe del PNUD, si se mira a Venezuela como parte de América Latina y el Caribe, destaca por un mejor desempeño en su índice de Desarrollo Humano de 0,748, por encima de 0,741 que obtuvo la región. Algunos indicadores que explican este desempeño de Venezuela son la esperanza de vida al nacer, que pasó de 74,4 años en 2011 a 74,6 para 2012; los años esperados de escolaridad y los promedios de escolaridad mantuvieron sus valores en el tiempo: en 14,4 y 7,6, respectivamente. Sin embargo, al mirar las cifras en el tiempo, se observa un incremento en los números en relación con 1980: de 6,4 años de esperanza de vida al nacer; de 2,7 años más de promedio de escolaridad; y de 4,4 años más esperados de escolaridad. De esta manera, el resultado favorable de la puesta en práctica del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en el cual el Comandante Hugo Chávez venía trabajando desde hacía más de veinte años, obedece sin duda a que viene a ser la síntesis de un proyecto histórico de transformación de la sociedad venezolana de fines del siglo pasado e inicios del actual, y aún más, pues recoge una idea de sociedad que se viene gestando desde las actuaciones libertarias e independentistas del ejército patriota, con Bolívar al mando, durante el siglo XIX.

Esos indicadores aterraron a la burguesía criolla

Luego de innúmeros intentos de deponer al Presidente Chávez por todas las vías a su alcance, la oposición derechista venezolana acudió a los más negros expedientes: después de fracasar con el paro empresarial del 10 de diciembre de 2001, del Golpe de Estado de abril 2002, del sabotaje petrolero de diciembre de eses año y enero de 2003, del goteo de los militares en la Plaza Altamira, del revocatorio revertido en ratificatorio, de las primeras guarimbas, del intento de magnicidio con el centenar de paramilitares traídos desde Colombia hasta la finca Daktari, de la gigantesca campaña mediática manipuladora y falseadora nacional e internacional que si el golpe suave, las guarimbas, el intento de desmembramiento de la Fuerza Armada Bolivariana, eso, todo eso, no sirvió contra Hugo Chávez.

Los indicadores socioeconómicos eran, para ellos, escalofriantes. Con Chávez los indicadores socioeconómicos se dispararon. Mejoró la salud, la educación, el ingreso real de los trabajadores, la distribución del ingreso, los niveles de bienestar. Si esto continuaba así por más tiempo, los adecocopeyanos nada tendrían que buscar nunca más en este país. Y se acudió al más terrífico de los expedientes: había que salir de Chávez a como diera lugar, sin importar el medio, incluso el del asesinato. Ya lo habían intentado antes con los paramilitares de Daktari. Y Chávez fue asesinado.

Y listo. El escollo mayor había sido liquidado. Quien lo sucediera sería pan comido. Se prepararon entonces para celebrar la vuelta al poder en 2013. Un mes después de la muerte del Comandante, todo lo tenían listo. Hasta un Gabinete. Un nuevo TSJ. Nuevo Fiscal y Contralor y Defensor del Pueblo y Procurador General. Y se harían nuevas elecciones para gobernadores y alcaldes. La gran fiesta, pues.

¡Pero, a la vaina! ¡Ganó Maduro! ¡Eso no les había pasado ni remotamente por la cabeza!

A empezar de nuevo, sólo que ahora sería mucho más fácil. En algunas semanas, a lo sumo menos de un año, con unos cuantos guarimbazos más, el Maduro no soportaría ni lo que duró Pedro el Breve. Pero había que darle con todo. Y armaron el bachaqueo que, como a Carlos Ortega, se les fue de la mano, y perdieron su control. Y vino también el Dólar Cúcuta, o Today, o Paralelo. Había que golpear el estómago de los venezolanos. Y siguiendo la receta de Kissinger, el inefable e inescrupuloso Secretario de Estado estadounidense: "Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla la energía y controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo..." ( Henry Kissinger ).

Siguiendo esa sentencia, a modo de paradigma, la burguesía criolla, con el apoyo de la inteligencia, la logística, el aporte financiero y mediático de los gringos y la burda derecha española y colombiana, han desatado la más inhumana de las guerras económicas contra la Patria de Bolívar que muchos, incluyendo supuestos izquierdistas, pretenden desconocer. A los errores cometidos por el gobierno de Maduro, como el de mantener un gabinete económico sin economistas, a oficiales militares en empresas productivas que revirtieron en improductivas, en ministros sin ideas de la cartera que tienen que administrar, con la caída de nuestro principal producto proveedor de divisas, el resultado tenía que ser el que hemos vivido durante el último año: de una crisis, de un caos entre los venezolanos que viven de un salario.

Maduro ha resultado un hueso duro de roer.

Pero el Presidente bigotudo, el autobusero, el canciller no borlado de Chávez, les ha salido al frente. Y pese a las actitudes destempladas de Diosdado, de Ministros que han puesto la torta como Carlos Osorio y Rodolfo Marco Torres, con un Presidente del BCV que no hace sino cuidar el cargo, con funcionarios corruptos muchos de ellos venidos de la IV, allí está Maduro dándoles duro.


Mientras tanto, el General en Jefe Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa recién ratificado, al ser designado para acompañar al Presidente en la conducción de la Misión Abastecimiento Soberano que también incluye la producción y en el más firme e importante aliado de Maduro en la Fuerza Armada, declaró: "Vamos a garantizar el clima de armonía para unión de nuestro pueblo (…) Hemos conseguido ya desde hoy, una gran cantidad de contenedores que estaban reservados, ocultos". Tenemos capacidad instalada para abastecer al país, la tenemos (…) Han generado distorsiones en la economía venezolana, pero vamos a superarlas; no es un asunto de militarizar, no me gusta el militarismo, se trata de poner un poco de disciplina. Para ello emplearemos: acompañamiento, asistencia y verificación. "Hemos ocupado algunos puertos, y comenzado a visitar algunos sitios, almacenes, empresas privadas (…) No es intervención, pero si hiciese falta el estado tiene todos los mecanismos para hacerlo".

Aristóbulo y Wilmar Castro Soteldo se han puesto las pilas

El gobierno empieza a mostrar una nueva cara. El conjunto de medidas públicas que se están adoptando sólo carecen de un ingrediente fundamental: el acompañamiento y la iniciativa del pueblo soberano. Sí, el pueblo tiene que ser más participativo, no por iniciativa del gobierno, sino por la participación protagónica de las comunidades, de las Juntas Comunales, de las Comunas. Son 14 leyes comunales que están allí para ejecutarlas, y no las va a ejecutar el gobierno, tiene que ser el pueblo.

Sin embargo, hasta ahora, las medidas gubernamentales solo tienden a fortalecer más el capitalismo. Al liderazgo y conducción que han mostrado Aristóbulo y Wilmar Castro Soteldo, que aplaudimos por todo lo alto, se debe acompañar una acción más decidida de la Sundde a todos los rincones del país, con las purgas correspondientes de funcionarios que se doblegan al ver cifras de tres o cuatro ceros de ofrecimiento. En todo lo largo y ancho del país se observa a través de los noticieros información sobre el incremento de la producción de todos los rubros agropecuarios, pero ello no se ve reflejado en el alto precio de esos artículos, los verduleros, fruteros, están enriqueciéndose a toda velocidad y ello conspira contra la salud del pueblo. Hay que meterles la lupa a los vendedores de verduras, hortalizas, frutas, oleaginosas, huevos, productos en general.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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