El Pueblo nos devolvió a Chávez vivo

     Dos infelices han quedado para la historia de lo abyecto, superando la crueldad de Boves y la traición de Páez. Uno, quien en el viejo Congreso de la República de Venezuela, el cuatro de febrero (4-F), el día de la rebelión cívico-militar liderada por el Comandante Hugo Chávez, dijo: "muerte a los golpistas". El otro, con las taras de la burguesía, más enfermo de miserias y odios, cuando se nos murió físicamente el Comandante Chávez, el pasado cinco de marzo del año dos mil trece (05/03/2013), nos espetó: "Chávez está muerto. Y nadie se los va a devolver".

     Pese al sadismo que intentaron inocular sujetos de la abyeción, no se quebrantó el ímpetu del Pueblo, porque muerto físicamente el Comandante y aunque lo velamos, lo lloramos y lo seguimos extrañando en su corporalidad, sin ningún tipo de fantasía, sin virtualismo y sin fetichismo alguno, el Comandante Hugo Chávez,  está muy vivo en el Pueblo y es en cada rostro, en cada obra, en todo su legado, que a cada instante se nos devuelve al Liberador del siglo XXI, al sabanetero, al arañero, que dulzón y sonriente se hizo Pueblo, en esta revolución que se está haciendo cada día.

     Chávez, ciertamente, hace mucho rato se hizo "corazón del Pueblo", como cantaría Hany Kauam.

    Por ello, cuando descargaron senda responsabilidad sobre los hombros del obrero Nicolás Maduro, aunque adolorido y severamente afectado por el padecimiento del Comandante Chávez, también asumió esta responsabilidad, no solo la de ser el Presidente de todos los venezolanos, sino de ser el primer chavista que tenga que enarbolar sus banderas y hacer posible el legado, testamento al Pueblo y la ruta para hacer posible esa revolución ciudadana, la del Pueblo emancipado, porque "Chávez ya no es Chávez; Chávez es un Pueblo".

     Hoy, Venezuela y, seguramente, muchos pueblos del mundo, lloramos junto con todos los sabanetenses y la familia del Comandante, su ausencia física, aunque el Comandante Chávez, se ha hecho inmenso, como el cajón del Arauca de sus sueños.

     Nos fortalece recordarlo amoroso, risueño, jacarandoso, cantor desentonado, coplero a rabiar y profundo en la reflexión llevada con el verbo volcánico de y por los inermes, que se quedó en nosotros, en la conciencia popular, partiendo la historia en dos, para abrirnos un nuevo mundo multicéntrico y pluripolar, con el que pudimos y seguiremos derrotando la maldición de la traición que nos precedía hasta que nos llegó ese huracán revolucionario, llamado Hugo Chávez. Mientras haya Pueblo, tendremos vivo al Comandante Hugo Chávez.

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Prof.



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Luis Alexander Pino Araque


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