El problema cultural de Venezuela

Uno anda por la calle, asiste a una reunión, o visita a los amigos, y uno escucha día a día las quejas de todo el mundo sobre los problemas de Venezuela. Todo el mundo se queja de la corrupción, todo el mundo se queja del burocratismo, todo el mundo se queja de que todo el mundo hace lo que da la gana en este país. Pero echemos un vista al funcionamiento cotidiano de Venezuela y encontraremos a los responsables.

Caracas es una ciudad en la que los motorizados circulan por las aceras, en la que vez a un camión comerse la flecha dando la vuelta en "U" a las seis de la tarde en una venida principal, en la que caminas por el Boulevard de Sabana Grande y notas que, con el semáforo en verde para los automóviles, los peatones siguen caminando -hasta con coches de bebes- como si el semáforo no existiera. Caracas es una ciudad en la que da la impresión, que la gente que camina a diario por las avenidas no tuviera idea de para que es el rayado peatonal que indica por donde se debe cruzar la calle.

Todo esto es una expresión de como todo el mundo hace lo que le da la gana justificándose a si mismo, pero criticando cuando lo hacen los demás.

Caracas es una ciudad en la que vas a hospital y pides un numero para una cita con el medico, y siempre sale un vivo tratando de adelantarse a su numero. En la que vas a comprar algo en algún supermercado y siempre hay alguien tratando de colearse para pagar primero en la caja. En la que vas a al cine y sale un vivo a colearse para comprar primero las cotufas.

Pero una vez mas todo el mundo se queja cuando son otros quienes lo hacen, al tiempo que se justifican cuando quienes lo hacen son ellos mismos.

Todo el mundo se queja de la corrupción, pero basta que vayas manejando y te pare un fiscal de transito para ver como tú le ofreces plata al fiscal sino es que él te la pide primero. Vuelvo al hospital que mencionaba hace rato, y sale el vigilante ofreciéndose a pasarte primero si le das dinero. Es la corrupción desde lo micro... pero que sigue así hasta lo macro.

Pedir comisiones estando en una institución publica por asignarle una licitación a una empresa parece algo normal para algunos. O pasar grandes presupuestos para la compra de equipos que nunca llegan a la institución que supuestamente las pide. Igualmente aprobar recursos para obras multimillonarias... obras que nunca llegan a terminarse. Todo esto parece normal para algunos, pero es un delito contra patria.

El joven militar es asignado a la frontera con Colombia y llega con toda la intención de poner fin al contrabando de combustible y alimentos que tanto daño hacen a la nación. Pero apenas llegando, su superior le dice que se calle y que lo mejor que puede hacer es disfrutar del negocio... un negocio del que muchos viven en la frontera y que tiene demasiados cómplices, contribuyendo con esto al desabastecimiento en nuestro país.

Todo el mundo se queja de la inflación, pero es normal vender tu cupo cadivi a cambio de una buena suma, no importa que con esto contribuyas a que los precios se disparen. Y así como al que vende su cupo no le importa, tampoco le importa el inescrupuloso funcionario de cadivi que le pone el dólar un poco mas caro al empresario a cambio de colocarle "su carpeta" entre las próximas que serán aprobadas en una larga montaña de carpetas con solicitudes. Por supuesto tampoco le importa al empresario que pide miles y miles de dólares para traer una mercancía argumentando que es de utilidad para la nación, y luego se trae un motón de containers vacíos o algunas veces ni traen nada.

El comerciante dice que la inflación es culpa del gobierno... pero remarca los precios cada 15 días, en muchas ocasiones sin justificación. Se llama especulación y su impacto sobre la calidad de vida es abrumador. Si un comerciante te dice que sus precios con culpa del gobierno, pregúntale a cuanto vendería él los productos si las regulaciones del estado no existiesen.

Tal parece que en Venezuela mas que un problema de leyes, tenemos un problema cultural.

¿Como llegamos hasta aquí?

Por mucho que a algunos les gusta banalizar las discusiones, no se puede hablar de todo sin tener en cuenta la historia.

Pudiéramos comenzar por la colonización, diciendo que a diferencia de América del Norte donde lo que llegó eran familias completas de ingleses que huían de persecuciones religiosas, para América del Sur lo que llegó fue la inquisición con un montón de delincuentes que venían a robar lo que se encontraran.

Pero para ahorrar tiempo y líneas, es mejor llegar hasta el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, gobierno en el que se podía dejar la puerta de tu casa abierta o el carro con las llaves pegadas y nadie se robaba nada. Ahí a nadie se le ocurría sobornar a un fiscal de transito tampoco. Y aclaro que no apoyo a Pérez Jiménez, su régimen era una dictadura clero-fascista de ultraderecha, pero lo descrito era una realidad.

Lamentablemente AD y Copei llegaron al gobierno con el pacto de punto fijo. Y de ser una sociedad con bajo índice de delitos las cosas comenzaron cambiar. El "cuanto hay pa eso" comenzó a ser la carta de presentación de los funcionarios públicos. Pasaron una década, dos, tres y cuatro, y la corrupción y la burocracia, el chanchullo y la matraca se hicieron tan presentes a la cotidianidad de Venezuela que llegaron a convertirse en cultura política de nuestra sociedad. Tan bajo llegaron nuestros principios que se hizo famosa aquella frase de "yo voto por los adecos por AD roba y deja robar".

De Copei salieron Proyecto Venezuela y Primero Justicia. Y de de AD salió Un Nuevo Tiempo. A su vez de Primero Justicia salió Voluntad Popular... Y hoy ellos, lo que desarrollaron la corrupción y burocracia hasta convertirla en un hecho cultural, se presentan ahora ante el país, a decir que ellos pueden acabar con la corrupción, con la ineficiencia que existe en algunas instituciones publicas y resolver todos los problemas estructurales que ellos mismos crearon. Es el mismo cinismo de sus jefes en USA, que invaden un país asesinando a miles de inocentes para luego decir que fueron a "liberarlo".

Venezuela en positivo

Afortunadamente no toda Venezuela es como lo que se describe al comienzo. En nuestro país hay muchísima gente honorable que todos los días se levantan a trabajar por su familia, por su futuro y por la patria.

Es el estudiante idealista, el comerciante honesto, el empresario con conciencia nacional, el funcionario y la funcionaria publica que entienden la importancia de su trabajo. Es el político con ética, y el juez y el policía digno. Es la mujer trabajadora y el obrero organizado. Es la comunidad que despierta y se convierte en protagonista de las soluciones a sus problemáticas. Millones de compatriotas que día a día salen a dar lo mejor de si por el futuro.

Es hora de entender que los problemas del país no los va a resolver una sola persona, y que todos somos responsables de lo que ocurre.

Es hora de dejar de ver solo lo que hacen los demás y comenzar a ver en que fallamos nosotros también.

Es hora de que quienes tienen ética e ideales asuman las posiciones claves en las instituciones en las que trabajan, y es hora de que quienes no tienen consciencia del momento histórico den un paso al costado y dejen trabajar a quienes si entendemos la lucha bicentenaria de la patria.


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Ronald Muñoz

Comunicador y escritor.

 el_iniciado@yahoo.com      @ronaldmcaracas

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