Ruralidades

Un batallón 51 para la salud

Cuanta falta la que nos hace querida y respetada Ministra Eugenia Sader. Sí, un Batallón de médicos que acorrale las enfermedades que nos martirizan. Lamentablemente, no tenemos el dinero suficiente para pagar un sueldo digno a otro ejército, en este caso el de la salud. Sin embargo, diligente Ministra, nos atrevemos a pedirle que se una a nosotros en la siguiente pregunta: ¿Dónde están los reales de HCM que recaudan los seguros aliados con las “benditas clínicas” que, además, tienen  la discutida clave bajo siete llaves?

   En artículo anterior nos manifestamos porque el Poder Ejecutivo con el Popular rescate ese chorro de dinero en manos de administradores que, en contubernio con los propietarios de las clínicas para los ricos, lo retienen hasta llevarlos al país donde viven los dueños de aseguradoras que lo invierten en el engorde de los capitales golondrinas.

   No sabemos si los miembros del gabinete ejecutivo tendrán registrado en agenda, como referencia de lo que no se debe permitir, el acoso de los chilenos pinochetistas, con el beneplácito de los agónicos gobiernos de CAP y Caldera, para arrebatarnos la administración de las cotizaciones del Seguro Social. Pues bien, menos mal que en eso llegó Chávez y mando a parar. Y a los pinochetistas a que siguieran jodiendo allá hasta que los chilenos reaccionen de nuevo. En Venezuela, si no hubiese sido así,  también la clave del Seguro Social estaría bajo siete llaves privadas y no en las manos de un Hugo Chávez Frisas.

   Ya está bueno para que la canalla oligarca deje de pensar que el pueblo venezolano es el mismo que los amos del valle heredaron. Es bueno, también para ellos, que dejen de pensar que todavía somos “cogíos a lazo”. Que no estamos capacitados para administrar correctamente y sin mácula nuestros cobres producto del trabajo, base fundamental para el sostén de la Patria.

   Una anécdota, que no por su pequeñez y particularidad deja de ser semejante. Un pariente cercano ahorró el producto de su faena como pequeño productor campesino y el mismo camionero que lo “ayudaba” en la transportación al mercado le “guardaba” los cobritos. Pedro “chiquito”, nuestro familiar, murió repentinamente y hasta el café nos lo cobró el “administrador” con otros gastos y se cogió los realitos.

   Esa pendejera que anotamos antes tiene su semejanza con la muerte del conocido y prestigioso músico Aldemaro Romero, a quien en una clínica caraqueña le agotaron el seguro, las reservas de años y cuando lo “despacharon entre cuatro tablas” los familiares tuvieron que recolectar entre amigos la friolera de 200 millones de entonces para que lo dejaran salir hasta el descanso final.

Es decir que, entre clínicas y seguros, con los métodos capitalistas no hay paz ni en los sepulcros. Lo que nos indica con énfasis que, cuando se trata de nuestra salud y los dineros necesarios, los reales tenemos que administrarlos con mentalidad socialista. Y ellos que entierren a sus muertos.

Patria, Socialismo o  barbarie. Viviremos y Venceremos!

                                                   pedromendez_bna@yahoo.es



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Pedro Méndez*


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