Ruralidades

“Cárcel o Cementerio”

Vamos pues, ahora que comienza una corta tregua electoral de las que, con ésta del 26-S se completará la decimosexta en el corto periodo de once años, para intercambiar opiniones respecto a la aberración criminal de la mayoría (no todos) de los que se dedicaron a mal vivir de lo ajeno, que no por eso queden exceptuados los que viven bien pero con las manos, el plato y la gurupera manchados de sangre inocente. 

   Hacemos este llamado público, con énfasis a los que pegaron el grito al infierno después de las sentenciosas palabras del General Benavides, lo que por no determinar sentencia mas allá de lo declarativo y ajustado a la verdad, no le sirvió a los “juristas” del oposicionismo a ultranza más que para lanzar el grito demagógico-electorero sin destino, pues las peroratas cambiantes como esa de enarbolar los “derechos humanos” de un ser desnaturalizado que le quita la vida a un ser humano por una miseria, cuando los pueblos habían escuchado acusaciones infundadas de culpabilidad contra el gobierno revolucionario de Chávez, no hacen más que devolverle al farsante la indiferencia después de la trompetilla que es lo menos que merecen los que no tienen palabra.  

  No se dan cuenta los farsantes que las malas conductas datan  de centurias. Y que la mayoría de los venezolanos que hoy se apropian de lo ajeno a sangre y fuego, son victimas de las políticas que, desde los gobiernos de sus correligionarios, se impusieron a la juventud de entonces y que esta legó a sus descendientes por falta de una amplia política educativa para todos los estratos sociales como la que el gobierno socialista imparte hoy en día. 

  Vamos pues a clarificar lo que enturbian los cómplices del siglo XX, inclusive desde cuando Chávez no había nacido y nos daremos cuenta de que aquellos gobiernos solo se ocupaban de robar y dejar robar, a no educar, a no producir. Así una juventud, la de entonces, pierde hasta la noción de vida, y si la ajena le dificulta el sustento transitorio por la breve, está dispuesta a quitarla del medio. Por esta “parada”, si no la puede simular ante la evidencia, se lo traga la cárcel. Pero aún allí, siempre lo estará esperando un féretro como el que lo espera en la calle si reincide y se equivoca de victima, que es cuando completaría el ciclo Benavides: cárcel y/o cementerio, sin derecho a exclamar; “estamos vivos, gracias a Dios”. 

   Luego entonces, si de ahora en adelante no queremos que esa perversión y el crimen sigan en el tapete, vamos a sincerarnos. Primero llegar al convencimiento en cuanto a la necesidad imperiosa de apoyar las políticas deportivo-culturales, conjuntamente con la ampliación de la educación formal como la que está poniendo en práctica el gobierno revolucionario y socialista del Presidente Hugo Chávez. 

  Por nuestra parte, de manera que no se repita ese ciclo de cárcel o cementerio, proponemos que a los reincidentes nuestras autoridades judiciales velen por sus vidas hasta su muerte natural. No se alarme. Venezuela tiene mucho “cielo abierto” como para aclimatar corajes descarriados, donde el mas pintao y cara cortada aprende a querer la flora y la fauna y a surcar la madre tierra para producir lo que se comen y, de paso, resarcir en parte lo que le arrebataron a la sociedad de la cual también arrebataron vidas inocentes. Y que no se metan en esto los embaucadores de almas con su rosario de conformismo y confusión.

  La penúltima observación se explica en cuanto a que hay seres que tienen faz pero no alma. Ni siquiera descarriada, como es el caso Mezzerhane que será un cuerpo descarriado para esos anticristos cuando lo tengamos sembrando papa en Los Andes bajo la vigilia del fiscal de la dignidad.

Patria, Socialismo o barbarie. 

*pedromendez_bna@yahoo.es 


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Pedro Méndez (*)


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