La prostitución oligárquica

No sé, pero cada vez que escucho en alguien nuevas formas de injuriar me siento, a Dios gracias, aliviado por no tener entre pecho y espalda tanto odio. No es que sea neófito en eso de decirle a quien se lo merezca, sus cuatro verdades pero al igual que Alí, creo que la peor grosería la dice esta sociedad

Claro, estamos cambiando a esa sociedad. Sociedad bastante bien definida en los primeros escarceos de principio de siglo, cuando sus medios y sus anclas hablaban de las movilizaciones y paros activos (Oda a los oxímoros) de “la sociedad civil”. Alguna vez junto al viejo roble Rafael, mi padre, buscaba entender con qué se comía eso y supusimos que civil era por civilizada; entonces culta, terminando en que se trataba de gente de la clase media, media alta y la oligarquía. Esto no es concluyente pero más o menos agrupa a una buena cantidad de golpistas, ladrones de cuello blanco, banqueros y políticos corruptos y así por el estilo.

Pero de cara a los hechos, es difícil no decir que esa sociedad civil se convirtió no solo en el peor enemigo de la Revolución, sino que al fragor de la batalla de ideas, se ha empeñado en lanzar las más enrevesadas groserías e insultos que dejan en pañales a un pran. O dicho de otra forma, esos son sus pensamientos.

Recuerdo la levantisca mediática que recorrió el país cuando Mario llamó, muy merecidamente, a Miguel Enrique Otero hijo de puta y no voy a reproducir aquí los elementos, causas y consecuencias de ese episodio ¿Cómo llamar a un banquero que se promueve en los medios como alguien que no tiene un pelo de tonto para que los ciudadanos depositen en su banco y luego se roba la plata? O qué decir sobre un tipo que quitó las prestaciones a los trabajadores de un plumazo junto a un grupete de malandros llamado FEDECÁMARAS. Al vaivén de tales iniquidades hundieron al Pueblo en la miseria.

En honor a la verdad, en la oligarquía no existe un periodo en el cual sus miembros se prostituyen; su esencia es la prostitución en todos los órdenes. No es que regenten prostíbulos y garitos es que corrompen y desmoralizan, atropellan y mancillan; dicen la peor de todas las groserías: La exclusión social.

Cómo llamar entonces a una diputada de la AN que va a otro país no solo a mentir descaradamente sino a valerse para la calumnia de los seres humanos más indefensos, los niños y niñas.

¿Habrá pensado esta “honorable” diputada en cuantas jóvenes tuvieron que vender su carne, lanzadas a la selva capitalista por las exclusiones de su casta?

Lo que usted supone en esos hijos e hijas de la Patria, está de sobra en los intersticios de esa “sociedad civil” que le acuna. Pero no se lo informo, eso es público y notorio.

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Plácido Rafael Delgado


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