Apartheid lechuguino

Los adecos se dieron en llamar ñángaras a quienes daban sus pininos comunistas- guerrilleros, olvidando su propio origen. Sin embargo, el boomerang karmático los etiquetó de adecos, cuya tercera sílaba les saca el parentesco. El hecho de que quisieran igualarse con la oligarquía y de allí saltar a “Petit Yankees”, alienó su estirpe junto a los copeyanos para traicionar al Pueblo por más de medio siglo.

El Pacto de Nueva York y doctrinas como la de Roosevelt, refrendaron la mancebía petrolera: Hijos de puta del Imperio. Asombrosamente aparecieron “igualados de los igualados”, bates quebrados de izquierda, sapos y traidores, quienes vendieron el alma por curules y cambures de la cuarta república. De allí surgió, por ejemplo, ese postulado Teodorológico de “Estamos mal, pero vamos bien”. Y se me ocurre que eso fue más un corolario personal debido a los vericuetos por donde se arrastró para llegar a Cordiplan, que por el vainón que nos echó.

Mientras en las torres de cracking catalítico se procesaba petróleo para obtener sus derivados, algo parecido ocurría en las torres de oficinas donde los meritócratas “mejoraban” la entrega del país. Y así nació INTESA. Los hijitos de papá y mamá se sintieron “supermancitos” estudiando en USA, haciendo veranos en Tradición, Familia y Propiedad, restregando sus logros como títulos nobiliarios y conformando grupetes de poder con la cartilla del BM o el FMI bajo el brazo. Aparecieron los IESA y los Chicago Boys.

Ciertos papis y mamis dieron a sus vástagos dinero del Pueblo para conformar partidos políticos, ONG, fundaciones, entes fachadas y hasta para té canastas en los florecientes Country Clubes de esa nata de igualados que se formó entre la oligarquía y la clase media: “La Sociedad Civil”. Hay gente que se pregunta aún con qué se come eso. Creo que para agarrarle el gusto a esa zambumbia hay que asumirse igualado con la oligarquía.

Muchos incautos creyeron que la entonces incipiente Primero Justicia era un sucedáneo ligero de la Guanábana y en realidad no es así. Ese partido se engendró en la matriz oligárquica y solo acepta la participación verdiblanca como jalabolismo de igualados. Un verdadero apartheid. Apenas los soportan, sobre todo a los adecos, quienes aún les aventajan en mañas y trampas, así demostrado en las últimas regionales. Para los lechuguinos, los adecos son “Blancos de Orilla”, unos advenedizos. Se lo hacen saber a diario, execrándolos de “encerronas”, “actividades”, el tarjetón electoral y hasta en su material P.O.P de campaña. Ya no se ven los famosos “cabilleros” rompiendo crismas; Primero Justicia tiene sus propias bandas armadas que no sólo actúan contra la Revolución y periodistas del SNMP, contra los adecos también. Otra carambola del destino.

Henry Ramos Allup, como buen perro viejo, acusa la afrenta echado. Expresa en los pocos medios dónde le dan cobertura que él ve más allá de las Presidenciales ¿Predicción de derrota? Seguro, pero al igual que en esas historias de castas coloniales, donde de vez en cuando se volteaba la tortilla, aguanta pujando un viraje. El adeco sabe que la paliza que se le avecina al Majunche Jalabolas será enorme. Entonces los lechuguinos llegarán a su orilla blanca y él les dirá: ¿Jueguitos y trucos a mí? Esos son mis dominios ¡Que igualados son ustedes!

A estas horas, luego de la demostración que los Revolucionarios hicimos durante el simulacro electoral, ya debe estar en su oficina del CEN de AD revisando los expedientes de varios locos ¿Se rebajará la oligarquía, luego de tanto desprecio, a pactar con el igualado Ramos Allup?

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Plácido R. Delgado


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