¡Vamos Mario!

Todo el pueblo venezolano te conoce. Sabe que no tiene rabo de paja y que bien puedes pretender, como lo harás, llegar a la gobernación de Carabobo.Siempre triunfan los más aptos, Mario y tú lo eres. Tus adversarios no calzan los zapatos de la dignidad. Andan descalzos de
amor por parte del pueblo carabobeño. Ese pueblo cansado de sufrir traspiés históricos que alguna vez confiaron en el "polluelo" y
resulta que éste les esquilmó hasta el alma. Con la prepotencia del fascismo en todo su esplendor, el "polluelo" acaba de ser descubierto
por e pueblo  de Carabobo habitando su lujosa mansión de Miami, ¿de dónde sacó esos doscientos mil dólares para adquirir tal vivienda?
Igualito a Manuel Rosales que llegó limpio al Zulia y ahora hasta se da el gusto de salir en el libro de Forbes. ¿Por qué estos desalmados
tratan de esa forma al pueblo que le confió una gobernación, una alcaldía?

Tú no serás jamás señalado por la historia en ese concepto, Mario, porque todos tus amigos, tu público que te conocieron a través del
canal de los venezolanos, han escuchado tu verbo, la pasión, la alegría , el buen humor que le pones a tus actuaciones de hombre
revolucionario. Sabemos que jamás cambiarás, porque el rostro de un hombre justo no lo cambia ni una cirugía plástica. Sigue en la lucha
Mario, mira con emoción, como la confianza puesta en ti crece como el mismo ímpetu de un río bañando de esperanza las tierras de la zona
árida, para que crezcan los frutos que han de llenar de felicidad a los pueblos. Esos pueblos que al enamorarse de los seres justos no se
equivocan y apoyan lo bueno, lo positivo, lo real.

Lucha con denuedo Mario. No bajes jamás la guardia que la victoria recompensa a los que luchan por ella. Te hemos visto caminar al lado
del pueblo y sabemos que al hacerlo simplemente te estás contagiando de él, para fortalecer tu piel, tu corazón, tus sueños de camarada que
jamás ha podido quedarse en la esquina esperando la ayuda del tiempo en el espacio de los sueños. Tus adversarios no son  más que traidores
de la fe popular. Ese hombre, ese sujeto llamado  Acosta Carlez al cual el Presidente le dio toda su confianza y al que el pueblo le
entregó su voto, una vez  más ha seguido la senda de los indeseables, de los modernos Judas que luego que se ven con el pez en la mano
traicionan a quienes los enseñaron a pescar. Es tu prólogo en la contienda y eso lo tendrás que tener en cuenta. Sabrás admitir los
errores y encomendarte al análisis que produce esa misma lucha social. porque tu lucha no te pertenece, está alimentada con las moléculas del
socialismo, regada con las lágrimas de los que ven en sus líderes la compensación, a la entrega total. Los pueblos son como el aire, son el
oxígeno que dan vida y a los cuales no vemos nunca, pero que igualmente no podemos vivir sin ellos.

No importa que la prensa política no reseñe tus tareas; el pueblo es tu mejor periódico. Él sabe  los que tu plasmas en sus páginas, eres
su  crónica, su elemento escrito donde él lee los mejores pensamientos y la más sencilla prosa. Lucha Mario, vamos, tórnate incansable. Sube
la cuesta a la cima donde te está esperando la bandera que la ilusión coloca en los maravillosos mástiles del espacio universal. En los
otros lugares de Venezuela estaremos aupando el triunfo del hombre que siempre ha vivido en el alma de los venezolanos desde que se descubrió el telón de una televisora y él apareció con su voz de pueblo a decir
cosas que resultaron verdades.

Recuerda, Mario que está abriendo un gran libro. No pretendas leerlo de una vez todo. Ten calma para desglosarlo, para descubrirlo en toda
su esencia e ir conociendo en cual capítulo tienes que repasarlo una y mil veces. Nadie, Mario puede llegar a una isla y  conocerla en toda
su geografía de un tirón, debes ir observando donde se esconde el calor y en cual lugar el frío hace su aparición en noche de luna
llena.

Los venezolanos , los que no estamos en el estado Carabobo no haremos otra cosa que darle el apoyo espiritual a ese pueblo, para que al fin
consiga sus verdadero destino, su verdadero gobernador, que no se contagie con el pecado y  que de una vez "lance la primera piedra".
Mario te deseamos lo mejor. La lucha es ardua, es dura, es difícil, empero sabemos que en tu corazón revolucionario bulle la llama de la
fe, de la confianza que te ha venido ofreciendo el pueblo carabobeño. Desde todos los ángulos de la patria que espera enbuída bajo el toldo
de la revolución, estaremos prestos a felicitarte en la victoria y a desearte lo mejor en la incansable tarea que da el combate contra un
enemigo que tiene mucho poder económico y mediático. Los que luchan por la victoria social de los pueblos, deben poseer piel de hormigón y
corazón de acero. Los que luchan siempre, esos son los imprescindibles.  Nos veremos en la tarima de la fe, contagiándote de
fuerza, al lado de ese maravilloso lugar donde se libró la gran Batalla de Carabobo. Saludos, Mario, el soberano de Carabobo ha de
encontrar en ti, la yesca que ha de encender el faro de la esperanza.


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Ángel V. Rivas


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