La “Guerra Económica” y el nuevo frente de batalla: Los Salarios

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A estas alturas nadie con tres dedos de frente desconoce el hecho de una guerra económica contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro ni contra el país por parte de EEUU, la Unión Europea y sus aliados. Si es de cuarta, quinta o equis generación tampoco le importa a la población en general porque el concepto de guerra que tenemos es el de bombardeo, trincheras e intercambio de balas y bayonetas. Además, esta "guerra" es silenciosa, sus explosiones se producen en el estómago y la psiquis de todos los ciudadanos, las bajas se dan colateralmente y en un solo bando: el pueblo, que desarmado e indefenso se enfrenta a un enemigo invisible que lo ataca y acorrala inexorablemente a una extinción cruel y despiadada. Hay guerras que pueden durar años, semanas o días, otras duran horas como la invasión a Grenada o Panamá, las hay de todo tipo: por opio (la droga de moda en aquella época del siglo XVIII) el imperio inglés le declaró la guerra a China, por petróleo EEUU se la declaró a Irak y lo volvió a la edad de piedra, por oro y diamantes los europeos convirtieron a África en una carnicería humana (y llaman eufemísticamente "diamantes de sangre" el producto de sus genocidios y saqueos) por agua destruyeron Libia y medio billón de dólares del pueblo libio se quedaron como botín de guerra en los bancos suizos, franceses y alemanes, y por todo esto, drogas, petróleo, agua, dinero y recursos naturales estratégicos, la Élite mundial se la tiene jurada al gobierno revolucionario y al pueblo venezolano. Estamos claros pues.

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Hoy la "Guerra Económica" se esgrime como el argumento perfecto para justificar la ineficacia gubernamental, la corrupción y errores terribles en lo económico e incluso en lo social, porque es un crimen someter a la población en general a depender de un bono o una caja mal distribuida de alimentos que ni siquiera somos capaces de producir endógenamente. Si estamos en guerra lo primero que debe hacer un gobierno responsable es preparar a su población a defenderse del enemigo, definir el escenario, identificar al enemigo, a sus colaboradores, preparar la logística defensiva, producir los alimentos, controlar los recursos naturales, establecer estrategias de combate cónsonas con el devenir de los hechos, etc. Colombia tiene rato declarándonos una guerra directa militar y el gobierno sigue hablando de pueblo hermano, que pueblo hermano ni que nada, por vainas como esas el Libertador decretó la Guerra a Muerte. Los colombianos han vivido como sanguijuelas durante décadas chupando nuestra gasolina para producir drogas que luego intentan mandar a través de nuestro territorio a sus socios y aliados de EEUU y Europa y lo tragicómico es que nosotros somos el estado narcotraficante, nadie le hace eso a un hermano y si lo hace no es hermano un carajo. Le vendemos petróleo a EEUU y éste se niega a hacer negocio con el gobierno, lo sanciona económicamente, lo estrangula financieramente apoya y acoge en su territorio a nuestros enemigos y patrocina a través de la CIA a criminales sicarios financieros que desde una página de internet ataca nuestra moneda volviendo sal y agua el poder adquisitivo y el gobierno sigue apelando a la "diplomacia" para resolver la cuestión mientras el pueblo sigue llevando palo hereje, que diplomacia ni que nada, si esto es una guerra, entonces respondamos en términos de guerra.

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Para este gobierno pareciera que no es suficiente tener de enemigo externos al "imperio" gringo, los países "civilizados" de la unión europea, al grupito de Lima o al ahora gobierno neonazi del Brasil de Bolsonaro, no, ante la falta de políticos de oposición serios identificados con el acontecer nacional y las necesidades y las vicisitudes de los venezolanos en general, este gobierno ha decidido crearse un enemigo interno y lo ha encontrado en los trabajadores de todos los sectores que todavía producen en el país. Violando la Constitución vigente en su artículo 91(1), la Ley Orgánica del Trabajo en sus artículos 1, 2, 16 (literales a, d, e, y g), 18 (numerales 1, 2, 3, 4 y 5)(2) y todas las convenciones colectivas vigentes y vencidas que amparan a los trabajadores agremiados, el Vice Presidente para el Área Económica Tarek El Aisami, el Ministro del Trabajo Alfredo Piñate y todos los principales "representantes" sindicales de la masa laboral del país, con la anuencia y beneplácito aparente del Presidente Obrero (¿?) Nicolás Maduro, se pretende someter a la ignominia, la desesperación y la humillación a millones de venezolanos que aún creemos que trabajando con sacrificio, tesón y perseverancia podemos llevar el país adelante, con unos sueldos que ni siquiera aplicando las tablas salariales correctamente alcanzan para comprar una parte significativa de la canasta básica. Esta semana que cierra han cancelado el 25 % de las utilidades y los montos oscilan entre 4 mil y 7 mil bolívares soberanos y el Presidente Obrero (¡!) Nicolás Maduro nos invita a ahorrar en lingoticos y yo no quiero pensar que es por cinismo sino más bien por ignorancia de lo que está pasando realmente país adentro. Si esto pasa con una cuarta parte de las utilidades, imagínese Presidente Obrero (¿!) Nicolás Maduro para qué alcanza 1/8 de Petro que es el equivalente a 450 bolívares soberanos que cobramos semanalmente. A los viejitos pensionados gracias a Dios al menos se les paga su medio Petro completo, a nosotros los trabajadores activos que nos coma el tigre o nos parta un rayo. Por primera vez que yo sepa, se les paga a los trabajadores del país sus utilidades y aguinaldos en fracciones depauperadas que no alcanzan ni para comer decentemente una cena navideña, es una burla que no tiene parangón. Cómo no van a estar arrechos en la calle y los portones de las fábricas los trabajadores de todo el país reclamando que les respeten sus convenciones colectivas y sus derechos laborales conculcados. Presidente Nicolás Maduro párese frente a las cámaras y díganos si es usted en verdad un Presidente Obrero o es un enemigo de la clase trabajadora, analice con propiedad y seriedad el escenario de la realidad y lo que está ocurriendo con los sueldos y salarios de los trabajadores, deje de escuchar a esos pseudo dirigentes sindicales y hable con los trabajadores cara a cara, escúchenos, no es nuestra intención derrocarlo, nosotros somos la fortaleza y el sustento de su gestión del Legado de Chávez. No nos dé la espalda porque entonces más temprano que tarde nos tendrá a las puertas de Miraflores y no precisamente para celebrar una felices pascuas y un venturoso Año Nuevo.

Finalmente, desde Guayana lo invitamos a dar un golpe de timón hacia el Sur del país, pero no para certificar petróleo, oro o diamantes que luego se llevarán a manos llenas "inversionistas" preñados de buenas intenciones con la Revolución y nuestro socialismo, esas riquezas deben ser para la INVERSION de un futuro mejor para las venideras generaciones, navegue en el barco del desarrollo por las aguas del río Orinoco sin el ancla de una moneda virtual como el Petro que más que un ancla es un lastre que arrastra nuestra moneda soberana porque si en ese barco vamos todos, su destino es zozobrar inexorablemente en las aguas de la improvisación y la aventura de sueños de utopía.

UNA COSA ES INVOCAR AL DIABLO Y OTRA MUY DISTINTA VERLO LLEGAR.

  1. CRBV

Artículo 91. Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Se garantizará el pago de igual salario por igual trabajo y se fijará la participación que debe corresponder a los trabajadores y trabajadoras en el beneficio de la empresa. El salario es inembargable y se pagará periódica y oportunamente en moneda de curso legal, salvo la excepción de la obligación alimentaria, de conformidad con la ley.

El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica. La ley establecerá la forma y el procedimiento.

(2)LOTT

Artículo 1º. Esta Ley, tiene por objeto proteger al trabajo como hecho social y garantizar los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras, creadores de la riqueza socialmente producida y sujetos protagónicos de los procesos de educación y trabajo para alcanzar los fines del Estado democrático y social de derecho y de justicia, de conformidad con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el pensamiento del

padre de la patria Simón Bolívar. Regula las situaciones y relaciones jurídicas derivadas del proceso de producción de bienes y servicios, protegiendo el interés supremo del trabajo como proceso liberador, indispensable para materializar los derechos de la persona humana, de las familias y del conjunto de la sociedad, mediante la justa distribución de la riqueza, para la satisfacción de las necesidades materiales, intelectuales y espirituales del pueblo.

Artículo 2º. Las normas contenidas en esta ley y las que deriven de ella, son de orden público y de aplicación imperativa, obligatoria e inmediata, priorizando la aplicación de los principios de justicia social, solidaridad, equidad y el respeto a los derechos humanos.

Artículo 16. Las fuentes de derecho del trabajo son las siguientes:

a) La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la justicia social como principio fundacional de la República.

d) La convención colectiva de trabajo o el laudo arbitral, si fuere el caso, siempre y cuando no sean contrarias a las normas imperativas de carácter constitucional y legal.

e) Los usos y costumbres en cuanto no sean contrarias a las normas imperativas de carácter constitucional y legal.

g) Aplicación de la norma y la interpretación más favorable.

Artículo 18. El trabajo es un hecho social y goza de protección como proceso fundamental para alcanzar los fines del Estado, la satisfacción de las necesidades materiales morales e intelectuales del pueblo y la justa distribución de la riqueza.

La interpretación y aplicación de esta Ley estará orientada por los siguientes principios:

1. La justicia social y la solidaridad,

2. La intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales. por lo que no sufrirán desmejoras y tenderán a su progresivo desarrollo.

3. En las relaciones laborales prevalece la realidad sobre las formas o apariencias.

4. Los derechos laborales son irrenunciables. Es nula toda acción, acuerdo o convenio que implique la renuncia o menoscabo de estos derechos.

5. Cuando hubiere dudas acerca de la aplicación o concurrencia de varias normas o en la interpretación de una determinada norma se aplicará la más favorable al trabajador o trabajadora. La norma adoptada se aplicará en su integridad.

 

matatigre68@gmail.com



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