No es necesario ser marxista para opinar sobre imperialismo

El análisis científico de Vladimir Lenin sobre el imperialismo apoyándose en la teoría de Marx y Engels, para la época no es concluyente. Es un merito si por ser expuesta en muchos libros, entre ellos el escrito por V I Lenin “El capitalismo fase superior del imperialismo”, escrito en plena primera guerra mundial en 1916 y publicado en 1917, balance del desarrollo del capitalismo después de la aparición de “El Capital”, obra principal de Carlos Marx.

Iniciando el siglo XX aparecieron otros libros sobre el imperialismo, escritos por burgueses como el ingles J. Hobsen, “El imperialismo”, o la del austriaco R. Hilferding “El capital financiero”, son los primeros libros que detallan fenómenos nuevos de la época, pero ninguna de estas tres investigaciones narran la esencia del capitalismo. No es una teoría acertada, cabal, profunda sobre el imperialismo, porque para crear esa teoría, en ese entonces, había que ser marxista-revolucionario.

Hilferding, se consideraba marxista y revolucionario, pero, renuncio a la doctrina marxista sobre la inevitabilidad de la revolución socialista. Hilferding estimaba que puede modificarse el imperialismo por medio de pequeñas reformas sin revolución, es decir, prácticamente, lo que está ocurriendo con las revoluciones pacificas, Hilferding era reformista no revolucionario, en su época, le faltaba la evolución del capitalismo, para poder crear una verdadera teoría del imperialismo.

En la ex Unión Sovietica, el PCUS desarrollo mediante resoluciones obreras y de los partidos comunistas del mundo en sus conferencias desde 1957 a 1960 en Moscú, el desarrollo de la teoría sobre el imperialismo. Lenin decía: “que el imperialismo no es distinto del capitalismo sino que representa un peldaño, el ultimo en el desarrollo del capitalismo”.

En su época el imperialismo romano ayudo a crear el imperialismo religioso del Vaticano, España, Francia, Inglaterra, Portugal, Holanda, Bélgica, fueron imperios, desencadenaron guerras y conquistaron tierras lejanas, las mantuvieron como colonias avasallando a los pueblos y por esa vía triplicar sus ganancias.

En la segunda guerra mundial, Alemania en occidente y Japón en el este fueron los imperios de la época que, posteriormente tras el triunfo de la segunda guerra mundial por parte de los aliados catapultaron a los EEUU como imperio mundial, imperio sin parangón en la historia humana.

Apenas termino la segunda guerra mundial, EEUU encendió la tercera, crearon armas de destrucción masiva y los otros países se procuraron esas armas para defenderse y para comercializarlas creando la tercera pata de la economía capitalista desarrollada por los imperios. Bombas de hidrogeno, químicas y bacteriológicas, destinadas ya no para matar a decenas de millones de personas sino a miles de millones de personas destruyendo pueblos enteros, se proyectaron así, los ingentes gastos de defensa para sostener la industria bélica, producto exclusivo del imperialismo.

Los imperialistas desencadenaron las dos primeras guerras mundiales. Las cruzadas contra los musulmanes podrían ser catalogadas como una guerra mundial promovida por la Iglesia católica, lo mismo que la expansión romana o la de Carlo Magno. Hoy, EEUU lidera una nueva confrontación camuflada en la diplomacia con la ONU, contra pueblos que han abrazado su independencia en el socialismo igual que lo hizo contra el comunismo que termino con la disolución de la URSS.

Antes, lo único que el capitalismo no podía comercializar eran: los rayos solares, el aire, el agua. Ahora con una economía administrada en un gran porcentaje por naciones elites del capitalismo lideradas por EEUU, y usando como pretexto la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, sumado al calentamiento global cuya decisión para la solución o no, se encuentra en manos de 10 naciones, el agua, el sol y el aire pretenden ser comercializados.

Carlos Marx, con su teoría sobre la plusvalía puso de relieve la base económica de la lucha de clases entre el pueblo y la oligarquía, dio un arma científica a la clase obrera para luchar contra el capitalismo, sin embargo, el capitalismo invierte la plusvalía en su esplendida vida y en sostener a sus muchos servidores, y otra parte la convierte en capital para obtener más plusvalía con el trabajo del mismo pueblo.

La industria, la agricultura, obreros, campesinos, la mayoría de las personas, el sistema mismo, tanto más se desarrolla mas se enriquece un puñado de capitalistas y tanto más se empobrece la mayoría de la población. Con la globalización, tanto más aumenta la productividad y la riqueza social, mas crese la desigualdad social.

La anarquía de la producción, de la economía y el atraso de la demanda solvente de la sociedad respecto de la ampliación de la producción conducen cada 8-10 años a inevitables y programadas crisis económicas, se cierran fábricas, se reducen las superficies de siembra para provocar migración interna, aumenta el desempleo y el hambre. Las crisis económicas desvalorizan los trabajos y productos humanos, durante la crisis la lucha es furiosa por los mercados, el que no soporta la competencia se arruina.

La pobreza sin solución, igual que las crisis económicas demuestra que el capitalismo frena el desarrollo de la sociedad ¿esto es consecuencia del imperialismo en su fase superior o como última fase del imperialismo el capitalismo? Decida usted.


rcpuma061@yahoo.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3012 veces.



Raúl Crespo


Visite el perfil de Raul Crespo para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: