Solo el pasado. Lo único que obsesiona

Ya es hora de comprender lo que tan caro ha resultado demostrar, no es posible instaurar un socialismo energético en el marco de una afección política, se corre el riesgo de caer en la caricatura cuando no en la tragedia. Ya no es posible continuar justificando la supresión de la libertad y la desestabilización imperial apelando a los imperativos de una disciplina de producción, precisamente donde imperan el chanchullo y la falta de productividad.

El socialismo no se ha realizado en ninguna parte. No parece muy inteligente calificar como prioritaria la productividad económica en un país sub desarrollado sobre todo si la ideología no tiene como contra partida el derecho del pueblo a la participación económica y política con voz y voto para el desenvolvimiento social, y si va acompañada al contrario, de un terrorismo moral, intelectual, cada vez más opresivo, por la anarquía existente.

La producción socialista primitiva, se traduce en una promesa anárquica ocasionada por un bajo rendimiento de un aparato productivo en vías de desarrollarse y mal dirigido. En cuanto a lo de acumulación socialista primitiva, los rusos, los cubanos, los chinos están actualmente abriendo sus fronteras económicas, solicitando empresas que instalen en sus respectivos países, fábricas. Dicho de otro modo, se reivindica el honor de integrarse al pelotón de las naciones neo colonizadas. Cuando más leemos mas nos invade esta impresión. Siempre tratamos de volver a algo: a Marx, a Bukunin, a Castro, a Guevara, a Lenin, Trostski, a Bolivar, a Jesús, a Buda; siempre tratamos de recomenzar algo. La revolución cultural China, la revolución de Rusia, la revolución de Yugoslavia, la comuna de Paris, la revolución de Cuba, la de Nicaragua y tantas otras, son los modelos que nos sirvan de orientación.

Esta sustitución espiritual revolucionaria por el espíritu de la imitación se ha producido no solo en los partidos comunistas, sino en la mayoría de corrientes del izquierdismo. Lamentable, todo el mundo jóvenes y viejos, parecemos incapaces de desear en la revolución otra cosa que la sombra del fracaso anterior. Y ya que los ejemplos son muchos, las tendencias también son numerosas.

Dejemos de ser hipócritas, no aprendemos nada de la izquierda europea o norte americana, ellos ya solo son discípulos. Viven solo del pasado. Pasado y pasadísmo, retorno, es todo lo que observamos. Acontecimientos revolucionarios que han sido devorados, abortados, así constan en la historia. Desde hace 100 años, toda las vías han conducido a dosis mas o menos elevadas de socialismo, mas no a la vía socialista.

Si el socialismo con o sin rostro humano no se ha llevado a cabo en ninguna parte. Entonces en un error continuar refiriéndonos al campo socialista y al campo imperialista, razonando como si a la acción revolucionaria solo fuera en suma, un asunto de mecánica, un transporte que consiste en resumidas cuentas, en hacer pasar al máximo de territorios y regimenes políticos a la obediencia del petróleo. Quedando claro, de otra parte que solo la expansión capitalista estadounidenses es imperialismo, buscando un aumento de la influencia internacional con mira a fortalecerse como realidad energética y geográfica.

No se puede dejar de lado en el concepto de imperialismo la invasión del Tibet por China o de Checoslovaquia y Rumania por la URSS. Todas las invasiones son arcaicas e indignas de los métodos sutiles del imperialismo moderno o no. Concepto que consiste en evitar la conquista militar propiamente dicha. El odio entre chinos y rusos entre Estados Unidos y Rusia es del tipo que solo surge entre imperialismos rivales disputándose las mismas zonas de influencia como el Medio Oriente. Decir que estas invasiones no son imperialista por que van acompañadas de un mensaje ideológico no cambia la realidad. Porque en nombre de una ideología el cristianismo en el siglo XVI conquisto América latina y el evangelio no fue aplicado como el socialismo en África.

El mismo Carlos Marx allá por 1880, a propósito de la conquista de Asia por los europeos y de la India por los ingleses, en el libro B .D. Wolf, “el marxismo una doctrina centenaria” critico la crueldad de la invasión pero ponderaba que: “hay en ello un progreso de la civilización, que tiene por consecuencia arrancar del sopor a los pueblos asiáticos para zambullirlos en la corriente principal del desarrollo histórico”.

Así, estas nuevas revoluciones latinas pretenden crear una igualdad real entre la personas, y en inventar los instrumentos políticos gracias a los cuales todos los hombres y mujeres iguales tomaran sus decisiones, es decir, el poder en el pueblo, para orientar su destino. Esta claro que no podemos copiar modelos.

Tito, Castro, Stalin, Lenin, sus modelos no sirven para los pueblos en esta era. Donde la comunicación, la televisión trae el mundo a la casa. Y donde la comunicación es importante para la revolución política. Esencial e indispensable para una revolución cultural. Especialmente por las diferencias en el grado de libertad otorgado, que se ha convertido en el principal instrumento de cultura política de las masas. Además por ser el arma utilizada por los imperios para los nuevos y devastadores terrorismos mediáticos utilizados por las oligarquías locales con influencia masiva en los pueblos. Actualmente esos medios de comunicación depositan las esperanzas de cambios políticos y sociales en las revoluciones de Latinoamérica o en los palestinos, argelinos, africanos o asiáticos. Pero no en la capacidad de rebelión de europeos o norteamericanos, acostumbrados ya al facilismo del militarismo imperial.

A estas alturas ya no se puede sostener la tesis, según la cual la socialización revolucionaria pueda desarrollarse sin libertad de comunicación. Rechazar esta tesis equivale a rechazar el recurso al centralismo democrático. La centralización se hace indispensable cuando el objetivo es reemplazar o modificar la estructura de sistema económico. En una economía subdesarrollada difícilmente se consigue cambiar ese hábito en una forma ordenada y persistente sin una planificación eficaz. Inclusive si se posee alta densidad de capital, se requiere alcanzar un alto grado de industrialización, autonomía y conciencia revolucionaria.

El derecho a la iniciativa, a la crítica y al poder es la única alternativa para construir un socialismo. Y si los gigantescos errores que determina el destino de varias generaciones son impuestas por una minoría gobiernista entonces la revolución entra en un terreno puramente material, es decir, un nuevo modelo de capitalismo, acentuada además por la tradición democrática, la cual provoca un inevitable encadenamiento: incompetencia, corrupción, golpe de estado, depuración, aumento de la incompetencia e incremento del subdesarrollo. La mayoría de nuestros países del tercer mundo o subdesarrollados nos encontramos hundidos culturalmente en el pasado con obsesión a encontrar de nuevo las raíces de la colonización, a hundirse mas en ese pasado y a oponerse con mas fuerza al cambio, a los procesos revolucionarios. El freno cultural acrecienta a desprenderse especialmente del individualismo, lo cual lo lleva a atribuir los retrasos a conjuras, es una barrera contra el desarrollo revolucionario y conduce a las compensaciones militares, a los experimentos sociales y económicos, lo cual agrava la relación masa-gobierno. Por otra parte, el líder revolucionario se ve en la necesidad política de maniobrar con estos países, para despertar el nacionalismo y con este las costumbres tradicionales. El diario del Che Guevara en Bolivia pone de manifiesto hasta que extremo las masas de campesinos en las zonas de analfabetismo y de miseria son indiferentes a los cambios. Hecho que se volvió a repetir el domingo 10 pasado con la ratificación de los prefectos de Sta. Cruz, Beni , Pando, Tarija. Siendo lo mas relevante del referéndum la ratificación del presidente Evo Morales con todos sus problemas separatistas.

Pero, ¿puede el pueblo hacerlo por si mismo? Una revolución típica de los países envía de desarrollo contemplan un triple esfuerzo: liberarse del imperialismo de las naciones ricas, desarrollarlo económicamente y organizarlo políticamente. Por desgracia el subdesarrollo y su pobreza mental la más grave de todas las formas de pobreza quieren que las revoluciones sean subdesarrolladas. Primero hay que empezar por combatir el imperialismo en la elite del gobierno, de unos para con otros, de no ser así, nos la pasamos de revolución en revolución. Convertir un nacionalismo en revolución es una hazaña raramente lograda. En resumen, una revolución en el tercer mundo es imposible sin despegue económico y sin la ayuda de un país desarrollado realmente revolucionario. Es imposible también porque al carecer de tradiciones políticas y administrativas, la unión en esas circunstancias desemboca en dictaduras que no son ni de derecha ni de izquierda.

Hasta ahora los socialismos en América latina son una teoría tranquilizadora. Significa que nada cambia profundamente, pero si ofrecen patriotismo en ves de resolver las dificultades concretas del desarrollo revolucionario. En estos procesos, el socialismo no es más que una fraseología tomada a préstamo, siempre del pasado. Acompañada a veces de una popularización aplicada en una sociedad que todavía no esta preparada para el cambio.

Es una imitación. No una solución necesitada desde el interior de los propios problemas. No aporta profundamente con soluciones para escapar de la pobreza y alcanzar la realidad revolucionaria. La transformación social que seria lo contrario a la alineación. Toda revolución es necesariamente invención de una nueva cultura, por lo tanto desnaturalizada por el nacionalismo y el folklore. La pregunta es ¿Cómo construir socialismo haciendo revolución?


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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