Generales estadounidenses: entre la guerra y la paz

El Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, General Martin Dempsey, respaldado por sus generales del Estado Mayor y los Almirantes, se mantuvo firme entre un Presidente Obama apresurado y prejuicioso, dispuesto a lanzar un ataque militar contra Siria y una paz poco convincente en el Medio Oriente.

A partir de la noche del viernes 29 de agosto recién pasado, el Presidente Obama estaba dispuesto a lanzar un ataque sostenido de 72 horas con misiles crucero y aviones no tripulados contra blancos pre seleccionados de la defensa antiaérea y otros blancos militares estratégicos en Siria. 

Obama había sido convencido por su asesora en seguridad nacional, Susan Rice, por su embajadora ante la ONU, Samantha Power y por su consejero adjunto en seguridad nacional, Ben Rhodes, todos ellos proponentes de la Responsabilidad de Proteger que él podía ganarse la aprobación del Congreso para este ataque sosteniendo que las operaciones humanitarias no necesitan la aprobación del congreso bajo la Resolución de Poderes de Guerra o el Artículo I, Sección 8 de la Constitución de Estados Unidos.

Rhodes carece de toda experiencia militar como también es el caso de Rice y Power,  quien está en ese cargo debido a sus vínculos familiares.  El hermano de Rhodes, ex ejecutivo de la Fox News, es el actual presidente de la CBS News.  Por otra parte, el hermano del asesor especial de Obama, Dra. Elizabeth Sherwood-Randall, es Ben Sherwood, Presidente de ABC News.  Power está casada con el ex rey de la informaciónde Obama, Cass Sunstein, quien desarrolló la metodología para combatir las informaciones adversas al presidente a través de campañas de disonancia cognitiva.

Muchas personas bien informadas en Washington se fueron a la cama el viernes a la noche firmemente convencidas que Obama en algún momento daría la orden final de ataque a Siria el sábado a la mañana, 30 de agosto.  No obstante, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Martin Dempsey hizo un apresurado viaje a la Casa Blanca durante las primeras horas de la mañana del sábado para solicitar una vez más la suspensión del ataque.

Dempsey informó a Obama que el plan de ataque del presidente no funcionaría.  Si Ud. lo lleva adelante, el plan va a fallar y eso lo arrastrará a Ud. y sin la aprobación del Congreso Ud. quedara revolcado. Dijo Dempsey.

La advertencia de Dempsey acerca del Congreso si que tenía base.

Ya 210 miembros de la Cámara Baja, demócratas y republicanos habían firmado una carta dirigida a Obama advirtiéndole de no atacar a Siria sin la autorización del Congreso.

Por lo menos temporalmente, prevaleció el argumento de Dempsey, y Obama decidió suspender cualquier ataque hasta que el Congreso se reuniera después del Día del Trabajo.  Obama decidió buscar el voto del Congreso que lo autorice a lanzar un ataque militar contra Siria.  Funcionarios de gobierno, incluyendo al Secretario de Estado, John Kerry y el Vicepresidente, Joe Biden comenzaron a presionar a miembros del Congreso con el objeto que aprobaran  la operación militar de Obama contra Siria.  El grupo de presión israelí denominado Comité de Asuntos Públicos EE.UU Israel (AIPAC, sigla en inglés) intervino con su considerable peso político para obligar a los miembros del Congreso a quienes ha favorecido en sus campañas para que se cuadraran con los planes guerreristas de Obama.

Durante la tarde del primero de septiembre, el New York Times inicialmente informó sobre la participación israelí presionando al Congreso a través de sus portales en Internet:  Un funcionario de gobierno que prefirió el anonimato, igual que otros, al discutir la estrategia de la Casa Blanca, se refirió a la AIPAC como el gorila de 400 kilos metido en el salón y señaló que sus aliados en el Congreso estuvieron diciendo que si la Casa Blanca no es capaz de aplicar la línea roja al catastrófico empleo de armamento químico, estamos en problemas.  El periódico rápidamente retiró la información luego que apareciera en la edición digital.

La generosidad financiera de la AIPAC conferida a miembros del Senado norteamericano se hace notoria a través de sus principales receptores que aparecen como los más ruidosos promotores de una acción militar contra Siria.  El segundo más grande receptor de dinero de la AIPAC, durante el período 2006 2012 (772.327 dólares)  es el senador republicano por Arizona, John McCain, quien ha sido el campeón de los rebeldes sirios, incluyendo a los guerrilleros que comen órganos humanos, de la Jabhat al Nusra afiliada a Al Kaida.  Otro notorio receptor de fondos de la AIPAC es el senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez a quien le han otorgado 343.394 dólares en donaciones de la AIPAC.  Menéndez es el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado a quien Obama le confió la tarea de promover la aprobación de la resolución final de ataque a Siria.

Al anteponerse transitoriamentea Rice, Power, Rhodes y Kerry que estaban a favor de una ataque militar durante el Día del Trabajo el fin de semana, el General Dempsey incurrió en la ira de la facción R2P que domina el Consejo Nacional de Seguridad.  Fuentes del Departamento de Estado comenzaron a diseminar la especie que Obama aun así atacaría a Siria sin la aprobación del Congreso.  Por otra parte, el Pentágono indicó que ninguno de los peso pesados del Consejo Nacional de Seguridad, es decir, Rice, Power y Rhodes tenía experiencia militar y que Kerry estaba canalizando los deseos de su buen amigo el senador John McCain, quien de manera consistente ha apoyado a los rebeldes dirigidos por Al Kaida en Siria y en Libia.

Obama se enfrenta a otra desalentadora realidad.  Algunos dentro de las filas del Pentágono están tan disgustados con las políticas sobre Siria, que le han hecho saber a ciertos miembros del Congreso de ambos partidos que existen pruebas fehacientes que tanto Obama como el director de la CIA, John O. Brennan, personalmente autorizaron el traspaso de armamento y personal de la Ansar al Sharia Islámica aliada de Al Kaida a los rebeldes de la Jabhat al Nusra de Siria, quienes también están vinculados a Al Kaida, lo cual significa un escándalo similar al ilegal Irán-Contra.  Se dice que las pruebas son altamente aptas para la impugnación.

Cuando las pruebas documentadas se den a conocer que Obama y Brennan este último encargado de supervisar las operaciones donde participaba el jefe de la inteligencia saudita, el Príncipe Bandar bin Sultan al Saud y Al Kaidatenían conocimiento personal que el armamento proveniente de depósitos del difunto Muammar Gadafi de Libia fue trasladado a las fuerzas de Al Kaida en Siria para emplearlo en ataques terroristas, se producirán demandas de impugnación.  La transferencia de armamento tuvo directamente que ver con el ataque de los rebeldes musulmanes libios contra el anexo de la CIA en Benghazi el 11 de septiembre de 2012 evento del cual Obama no ha sido capaz de zafarse del todo.

Bandar, que ha sido apodado Bandar Bush por miembros de la familia Bush debido a sus estrechos vínculos con ellos y Bandar bin Israel debido a sus estrechos vínculos con la inteligencia israelí, el Mossad, es el principal actor en la campaña para derrocar al gobierno de Bashar al Assad en Damasco.  Bandar está cumpliendo con la política saudita que busca reemplazar al actual gobierno sirio por un régimen fundamentalista suni el cual reduciría los derechos de cristianos, alawitas y shiitas básicamente como actualmente Arabia Saudita trata a los suni wahhabis dentro de su territorio.

Una de las razones de por qué Obama y su equipo ha reprimido de manera sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos a los filtradores, es con el propósito de limitar los efectos colaterales de profesionales militares y de la inteligencia que salgan a dar detalles de cómo Obama, al igual que su antecesor, ha cocinado la información de inteligencia con el objeto de pavimentar el camino hacia la guerra.  En este caso, la inteligencia de la Casa Blanca que acusa a Siria de utilizar armamento químico está basada solamente en dudosas señales interceptadas suministradas por Israel.  No solo han suprimido las informaciones sobre los rebeldes utilizando armamento químico en Damasco y Homs, gas sarín en Damasco y gas clorado en Homs, sino que las intercepciones de la Agencia Nacional de Seguridad  y del Cuartel General de las Comunicaciones del gobierno británico en las instalaciones del Mount Troodos en la Isla de Chipre, contradicen directamente las señales de inteligencia de la Unidad 8200 de Israel que supuestamente indican que los comandantes sirios ordenaron el ataque con gas sarín contra Ghouta el pasado 21 de agosto.

La Casa Blanca está confiando en el uso de la propaganda y la desinformación para apuntalar sus afirmaciones falsificadas.  La BBC ha sido sorprendida empleando fotografías de civiles muertos en Irak para mostrarlas como víctimas de los supuestos ataques químicos de Assad.  Del mismo modo, Al Jazeera, vocera de la Hermandad Musulmana, traficantes de influencia en Catar, han mostrado filmaciones de víctimas del gobierno de Assad cubiertas con falsos vendajes ensangrentados tipo Hollywood.  

Los hombres y las mujeres de las fuerzas armadas de Estados Unidos están plenamente conscientes que Obama y sus asesores están mintiendo con el propósito de comprometer a Estados Unidos en otro pantano en una nación musulmana.  Esta vez, los generales y los almirantes están de pie con sus tropas oponiéndose a otra guerra escogida de Obama en apoyo al expansionismo Salafista de Arabia Saudita y al imperialismo regional de Israel.

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editorial@strategic-culture.org

Traducción: Sergio R. Anacona



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