La "amenaza" bolivariana y la visión conjunta 2020



La política imperialista de Estados Unidos –con su recetario perverso de intrigas, golpes de estado, asesinato selectivo de dirigentes populares, sobornos, amenazas veladas, bloqueos económicos, campañas de desinformación que justifiquen sus acciones, imposición de estereotipos culturales, además de las consabidas y ya nada legalizadas intervenciones militares en cualquier lugar del planeta- pretende librar de obstáculos y amenazas el camino hacia lo que su gobierno, sus fuerzas armadas y sus compañías transnacionales denominan el Proyecto del Nuevo Siglo (Norte) americano, cuya base de sustentación es el fundamentalismo de mercado, traducido en una mayor expansión capitalista y en el control directo y total de las principales fuentes energéticas mundiales.


Para alcanzar dicho objetivo, las diferentes administraciones que se vinieron sucediendo desde la presidencia de James Carter hasta George W. Bush estuvieron anticipando la situación futura de su país, primero, enfrentado al bloque imperialista de la Unión Soviética y, luego de la implosión de éste, enfrentado a la posibilidad de que se formaran gobiernos nacionalistas independientes, opuestos en todo a las directrices de Washington. Ello permitió que se fraguara el intervencionismo yanqui, encubierto o no, contra todo lo que pudiera representar una amenaza, por sutil que fuera, a sus intereses económicos y geopolíticos. De manera la mano imperialista de Estados Unidos armó la guerrilla de la “cont! ra” en Nicaragua para evitar la extensión del sandinismo a toda América Central, apoyó, económica y militarmente, al gobierno ultraderechista de El Salvador, invadió la isla de Grenada y a Panamá, y terminó por implementar y financiar el Plan Colombia con la supuesta meta de erradicar el narcotráfico, fomentar un desarrollo económico alternativo a la producción de coca y amapola, y fortalecer las instituciones democráticas colombianas.


En la actualidad, éstas y otras acciones emprendidas por Estados Unidos han sido rediseñadas en función de lo que es la Visión Conjunta 2020, en la cual se establece que elpoderío militar gringo sea una fuerza conjunta capaz de asegurar la dominación del espectro total, es decir, del mundo entero. Responde, por consiguiente a una reorganización global, propuesta y ejecutada por el Pentágono, cuyo impuso inicial lo dió George Bush padre siendo presidente al proclamar la instauración de un Nuevo Orden Internacional bajo la tutoría de Estados Unidos. Esto hizo que se abandonaran algunos acuerdos de limitación armamentista y se aumentara lapresencia militar estadounidense en varias regiones del planeta, especialmente en aquellas donde consideraban que pudieran vulnerarse sus intereses nacionales, sobre todo, en materia energética. Todo ello hizo modificarse, en parte, la doctrina militar tradicional yanqui, estableciéndose como primera opción la guerra preventiva; cuestión que vino a justificarse con los atentados del 11 de septiembre de 2001. Para este momento, el petróleo se convierte en el catalizador del nuevo guerrerismo norteamericano que apela a la lucha contra un Eje del Mal universal, cuya amenaza se dirige contra toda la "comunidad internacional". Eje que es definido unilateral y caprichosamente por el gobierno de Estados Unidos, metiendo en un mismo saco, sin diferencia alguna, a gobiernos tildados de tiranos por el simple hecho de no observar obediencia o acatamiento al coloso anglosajón, entre ellos, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba y, recientemente, Venezuela, mientras se ignoran los desmanes nada democráticos de Israel, Arabia Saudita o Pakistán.


Por ello no debe causar extrañeza alguna el hecho que a la administración ultraconservadora de Estados Unidos le preocupe sobremanera la revolución bolivariana. Para Bush y sus halcones petro-militaristas, la revolución bolivariana constituye, sin duda, un factor perturbador en la región ubicada al sur de la frontera de su país, especialmente cuando el Presidente Chávez fomenta la instauración de un nuevo orden internacional multipolar, democrático solidario y respetuoso de la autodeterminación de los pueblos. Perturbación que nace de la confrontación ideológica que se está dando entre dos modelos económicos, políticos, sociales y culturales que se excluyen completamente al ! ampliarse el concepto de democracia en Venezuela, al darle participación protagónica a los sectores sociales excluidos. Algo que la Visión Conjunta 2020 no tolera bajo ningún motivo, ya que atentaría contra la pretensión estadounidense de ejercer su autoridad imperial absoluta sobre el continente americano y el mundo entero, apoyada en el arsenal bélico de que dispone, sin control de algún organismo internacional.


Lo adelantado por Chávez no es otra cosa que la aplicación del ideario bolivariano, por convicción ideológica y por mandato constitucional; lo que ya representa entrar en confrontación con el imperialismo yanqui, aun cuando se busque minimizar o eludir dicha confrontación. De ahí que a Chávez, lo mismo que a Fidel Castro siempre, se le comience a estigmatizar en los círculos de poder de Estados Unidos, buscando crear una matriz de opinión favorable a la intervención directa de sus tropas en suelo venezolano. Sin embargo, es posible que dicha opción, aunque no se descarte del todo, sea postergada, esperando la oportunidad para ponerla en acción, como podría ser un impasse con Colombia o el llamado d! e auxilio de los sectores “democráticos” de la disminuida, pero no desaparecida, oposición. Esto debiera manejarlo con tacto y determinación el Presidente Chávez, las Fuerzas Armadas Nacionales, los sectores revolucionarios y el pueblo mismo, a fin de contrarrestar los amagos que destila la administración Bush de vez en cuando contra el proceso revolucionario bolivariano. Sin duda, algo que contribuirá a disminuir enormemente las tentativas intervencionistas del imperio norteamericano en la Patria chica de Simón Bolívar lo es el apoyo de los pueblos americanos y de otros continentes, dado que –de lograr Estados Unidos su empeño de atacar al pueblo venezolano- podría precipitarse una situación bastante conflictiva para Washington, viéndose obligado a librar batallas en distintos frentes e impedido de someter los fuegos desatados. Pero esto no significa que se baje la guardia. Según los lineamientos generales de la Visión Conjunta 2020, la revolución bolivariana es una amenaza, por lo ! tanto ésta debe emprender, desde ya, la estrategia a seguir, de mantenerse la misma situación con el gobierno estadounidense.-






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Homar Garcés


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