Facebook antiséptico para el 2020

Recuerdo todavía que cuando era pequeño – hace ya muchos años y por eso digo "todavía" – me llamaba siempre la atención de los envases de algunos medicamentos que tenían en sus etiquetas o en el rótulo de sus envases la palabra "antiséptico". Un frasco de alcohol, por ejemplo, en grandes rótulos azules mostraba su marca comercial siempre seguida de la mencionada palabra la cual se grabó en mi memoria y hoy, según el diccionario, puedo ver que se hacía referencia a cualquier sustancia utilizada para prevenir las infecciones a través de la destrucción de las bacterias que las causan.

El advenimiento de la tecnología ha causado un verdadero fanatismo en la gente por la construcción de los llamados perfiles en las redes sociales. Es prácticamente imposible no sentirse tentado o impulsado – inclusive a veces porque algunas empresas preguntan en las solicitudes laborales por las redes sociales que usamos – a crearse un perfil o varios en las diversas plataformas sociales existentes, entre ellas la llamada Facebook. También se da el caso de personas renuentes a hacerlo, o de otras quizás no tan diestras en el mundo informático que se abstienen de construir sus referidos perfiles, a quienes de todas formas sus parejas, hermanos, hijos o cualquier familiar terminan por incluir su información en las susodichas plataformas cibernéticas.

Sin embargo, como cosa peculiar destaca el hecho de que socialmente pareciera obligatorio mostrar una especie de asepsia social en las fotos que se muestran. De este modo, la mayoría de las fotos que se muestran en Facebook sugieren una vida libre de problemas, en donde se sonríe siempre o casi siempre, donde no falta nada y donde se vive bien incluyendo a las parejas que dicen ser felices para siempre. Son imágenes que hablan de una existencia plena y realizada en la que no hay presencia de "bacterias" que puedan arruinar el momento, imágenes que desconectan a cualquiera de la crudeza de la realidad de la vida mundana. Es desde este punto de vista que Facebook actúa como una especie de antiséptico, cosa que desde su aparición ha sido así, en el que la gente deliberadamente o a veces inconscientemente ignora su cotidianidad con las limitaciones que pueda tener – muchas o pocas de ellas materiales pero también espirituales – siempre con la finalidad de mostrar un mundo en lo que lo más importante es gozar de la aprobación que impone la tiranía de las redes sociales.

El 2020 no será diferente en ese aspecto. Más bien es posible que esta tendencia se vaya afianzando cada vez más y más en el mundo con la proliferación desenfrenada de equipos interconectados. De esta manera pareciera que para las personas es más importante lo que se pueda pensar del hecho que el hecho en sí. Es mejor mostrar una buena foto de un momento aunque en ese momento se la haya estado pasando de lo peor.

El filósofo chino Lin Yu Tang en su libro "El arte de vivir" decía, palabras más palabras menos, que lo que más detestaba de los viajeros con sus cámaras fotográficas era la cantidad de tiempo que pasaban posando para tomar sus fotos. Consideraba que para estas personas, al final, era más importante la fotografía que disfrutar el paisaje en sí, dejaban de disfrutar un silencioso atardecer para tomar muchas fotografías de ellos en medio de ese atardecer cuestión que le parecía absurda. Cuando escribió eso no existía ni el Facebook ni las cámaras ni teléfonos digitales por lo que resulta difícil imaginar qué diría si conociera la realidad de ahora.

Causa risa, sin embargo, que esa asepsia social que se quiere mostrar en el Facebook muchas veces se vea traicionada, en su propósito de mostrar una buena vida, por la cortina rota que aparece detrás de la pose o la pared a la que se le ha caído la mitad de la pintura desde hace bastante tiempo sin contar con la gorra o la prenda íntima colgada inoportunamente por decir lo menos. Eso desenmascara cualquier hipocresía y deja a los individuos viviendo en su mundo de fantasía solamente los segundos que duró el clic de la cámara.

De cualquier modo son cosas que se imponen en lo que hemos llamado el mundo civilizado y difícilmente cambiarán, pero lo que se en recoge estas líneas es simplemente para que haya una mínima reflexión al respecto.

Deseamos para este año 2020, y los que vienen que, más allá de la construcción de un aséptico perfil cibernético, los individuos tengan presente que lo que cuenta realmente para hoy, y para todos los tiempos, es la construcción de una sociedad en la que los principios y valores del hombre enfocado a ser mejores ciudadanos, intelectualmente capacitados, pero sobre todo con valores morales sólidos, sea lo que constituya el centro de la existencia. Esto es una afanosa tarea diaria que nunca se concluye y en la que no se está exento de cometer errores, pero es lo que se quisiera que prevalezca.

¡Lo mejor para Venezuela este 2020!

 

henriquezm1970@gmail.com



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Marcos Henriquez

Licenciado en Historia. Investigador y docente universitario.

 henriquezm1970@gmail.com

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