Falta organicidad, armonía y claridad

Acotaciones necesarias a la Ley Orgánica de las Ciudades Comunales

En el artículo 1 de la Ley Orgánica de las Ciudades Comunales, se establece el objetivo como: 

“La presente Ley tiene por objeto (1) desarrollar y fortalecer el Poder Popular, estableciendo las normas que regulan la constitución, conformación, organización y funcionamiento de (2) la Comuna, como entidad local donde los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio del Poder Popular, ejercen el pleno derecho de la soberanía y desarrollan la participación protagónica mediante (3) formas de autogobierno para (4) la edificación del estado comunal, en el marco del Estado democrático y social de derecho y de justicia”

ACOTACIONES NECESARIAS

 La primera (1), tiene que ver con desarrollar y fortalecer el Poder Popular”, creemos que el Poder Popular puede avanzar hacia la toma de los espacios institucionales, siempre y cuando, se consolide la organización popular y se eleve su nivel de consciencia revolucionaria, lo cual permitirá sustituirlos y crearlos a partir de nuevos valores [i]. 

Creemos que el proceso revolucionario venezolano, durante estos últimos veinte años, no ha dado suficiente importancia al cambio personal y la relación entre éste y los cambios colectivos. Tampoco se le ha dado suficiente importancia al papel que tiene el cambio en los dirigentes; no siempre ha estado claro que la prédica sobre el cambio de valores implica una nueva práctica cotidiana. La fortaleza de una civilización no viene dada solamente por su riqueza material, sino por su capacidad de impulsar unos valores que se extiendan por el mundo entero y sean capaces de fundar o consolidar una civilización, un nuevo mundo. 

La posibilidad de perpetuación del capitalismo está representada por la imposición de unos valores a través de todos los intersticios de la sociedad mundial. Tal es la fuerza seductora de esos valores, que ha convertido a muchos de los que se proclamaron como sus más radicales enemigos, en partidarios y propulsores de dichos valores. Si impulsamos una revolución que continúe impregnada de esos valores, lo que haríamos sería remozar al capitalismo. Entonces, nos toca recoger el altruismo que caracterizó la práctica y el pensamiento de Simón Bolívar [ii].

La segunda (2), tiene que ver con la definición de “Comuna, como entidad local donde los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio del Poder Popular”, siendo paradójico que la palabra “ciudadanos o ciudadanas” aparece repetida 4 veces, que es la condición de la persona que vive en la ciudad. Sin embargo la palabra ciudad se menciona 4 veces, pero no se define. Al parecer, la expresión “entidad local”, es sólo un eufemismo para no hablar de la ciudad.

Pero, más allá de las contradicciones axiomáticas de la LOCC, no hay dudas que la lucha de clases por el espacio marca cualquier proceso social; por eso apuntamos hacia el único territorio que tiene, en su propia esencia, la forma material de cómo se expresa la sociedad dominante: la Ciudad. 

En efecto, la Ciudad, es el espacio de expresión del conflicto de las clases sociales, expropiadas del excedente, ante el poder económico y político por el reclamo para su reproducción; y dentro de ella, los medios de consumo colectivo que el poder político solo podría proporcionar socializando el espacio para la reproducción de las relaciones de producción, porque allí se concreta la apropiación, circulación y ampliación del excedente productivo social.

La crítica a la actual ciudad capitalista no se puede realizar ignorando las relaciones que tiene la forma con las otras instancias que la determinan. No pueden quedar ocultas las miles de hectáreas de ranchos sin que esta afirmación trate de negar la existencia del negocio inmobiliario. Este es el nivel determinante, el económico, y desde allí se puede avanzar en la explicación de los caracteres formales del subsistema espacial urbano capitalistas.

La forma urbana de la ciudad capitalista se construirá como registro indicador de ese cambio económico, que será avalado y confirmado por el poder político y que podrá modificar a través de sus organismos planificadores: leyes, reglamentos, decretos, normas y disposiciones, para legitimar y sancionar la nueva práctica de apropiación y modelaje del espacio urbano por el capital dominante. 

La nueva forma urbana de la Ciudad Comunal deberá mostrar un cambio significativo en la dimensión y figura de sus elementos urbanos, en las relaciones entre éstos, en la aparición de nuevos elementos y en la dimensión-configuración del todo urbano de una ciudad como Caracas y de los centros secundarios de provincia. 

De allí, que pretendemos la discusión sobre éstas formas urbanas tome para el análisis de las estructuras espaciales, no solo los elementos y relación de elementos de las estructuras mismas, sino lo que “desde afuera” de la sociedad de clases, rompa la pretensión hegemónica de las formas urbanas dominantes y, al mismo tiempo, “desde adentro” con una práctica política a favor del conjunto de la naturaleza y el ser humano.

La tercera (3), tiene que ver con las formas de autogobierno, entonces, siendo la Comuna la unidad espacial de gobierno colectivo del Poder Popular, hace evidente el carácter reformista del enunciado al entrar en contradicción con el poder tradicional al ejercerse sobre un territorio que está bajo la tutela del gobierno municipal.

Las Ciudades Comunales se mueven en múltiples dimensiones de una misma realidad para satisfacer colectivamente las aspiraciones comunales. Ellas no aparecerá jamás atendiendo por separado, los problemas y carencias de cada comunidad. 

No entenderla como una forma de gobierno colectivo, con la vertiente organizativa territorial, con la cogestión laboral, con lo político-administrativa, con lo ético-cultural y con los ámbitos espaciales político-territoriales como unidad multidimensional, es condenar a la Ciudad Comunal a una actividad meramente reformista y apoyo invaluable ante las acciones inconexas de una tecnocracia que actúa arbitrariamente a través de proyectos reivindicativos.

De tal manera, podríamos entender la Comuna, como la unidad del espacio, de lo geográfico y lo histórico, de lo natural y lo cultural, de lo humano y no humano, de lo material y lo inmaterial, de lo objetivo y lo subjetivo, de lo tangible e intangible, de lo global y lo local, de lo particular y lo diverso, de las creaciones y las tradiciones. 

Por lo tanto, creemos que la Comuna no podría existir, empírica y filosóficamente, si no retomamos la cuestión ontológica, el espacio como una forma-contenido, es decir, como una forma que no puede ser separada del contenido y, al mismo tiempo, como un contenido que no podría existir sin la forma que lo sustenta [iii]. 

Si la sociedad, es decir, el ser humano, anima las formas espaciales, atribuyéndoles un contenido, una vida, entonces, la Comuna no sólo se podría definir como una forma de gobierno, sino que, además, sería capaz de darnos respuestas globales y unificadas de la existencia humana, de la consciencia social y de las bases espirituales de la nueva sociedad. 

La cuarta (4), tiene que ver con la edificación del estado comunal, en el marco del Estado democrático y social de derecho y de justicia, es evidente que se define la responsabilidad compartida. Es decir, no siendo la comuna la unidad espacial de gobierno colectivo del Poder Popular, hace evidente el carácter reformista-transicional del enunciado en contradicción con el poder tradicional al ejercerse sobre un territorio que está bajo la tutela del gobierno municipal.

No es suficiente plantear el tipo de estado comunal, no mostrando el compromiso con la transformación del modelo productivo, la distribución del excedente y los patrones de consumo. Aquí hay que destacar el principio fundamental de autonomía de los movimientos sociales al hablar de su protagonismo real; y en general del desarrollo político del Poder Popular, cuya independencia en relación con el estado burgués es esencial.

Para avanzar hacia el estado comunal, necesitamos de un Poder Popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana. Esto pasa por atomizar completamente la forma de estado burgués que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión político-ideológica. 

REFLEXIÓN

Las acotaciones necesarias, al objetivo de la Ley Orgánica de las Ciudades Comunales, expresadas en el artículo 1, a esto nos referíamos cuando señalábamos la falta de organicidad, de armonía y, consecuentemente, de claridad de la LOCC, pues, la distinción conceptual entre la ciudad verdaderamente comunal, que derivaría de un modelo socialista libertario y la llamada ciudad del “nuevo modelo político” socialista-madurista, que  resultaría en un modelo estatista. 

El modelo socialista libertario se expresaría sobre la base del pleno ejercicio del poder popular ligado indisolublemente a la ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista. Y el modelo del “nuevo modelo político” socialista madurista, que  resultaría en un modelo estatista, sería un socialismo sin libertad y todo intento por instaurarlo reproduciría la estructura urbana, el poder económico y el poder político que conforma el espacio institucional del estado burgués. 

COMENTARIOS

[i] Se creyó, sin embargo, que líderes tan importantes como Lenin y Mao Tse Tung, sin duda tan cabalmente revolucionarios, tan sabios, podían cambiar la sociedad, sin cambiar ellos. No fue casual que impulsaran la organización vertical y paternalista y Mao, además, facilitara el culto a la personalidad, expresiones de valores Capitalistas.  

[ii] El pueblo venezolano está en un proceso de comprensión de su misión histórica, la que heredamos de nuestro libertador Simón Bolívar, que no es otra que la formación de un bastión  para la liberación, desde la Comunidad Latinoamericana a la Comunidad Planetaria que se Universaliza.  

[iii] La forma es el objeto material y el contenido es la vida misma, es lo que la gente atesora y lo guarda en la forma. Por ejemplo, la vivienda es el contenido, la casa es el continente, es como un recipiente que es la casa y la vivienda es lo que está dentro del recipiente.  

¡Que se abran cien flores y florezcan cien escuelas de pensamiento ¡



Esta nota ha sido leída aproximadamente 2009 veces.



Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

Visite el perfil de Servando Marín Lista para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: