(VIDEO) Trump: "Volveremos de una manera u otra"

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20-01-21.-Fin de una era en Estados Unidos, la más convulsa de las últimas décadas, cuatro años de una presidencia que ha pulverizado todos los estándares del decoro para construir una realidad paralela sustentada sobre la desinformación que ha acabado desmoronándose de forma irremediable. Donald Trump ha abandonado este miércoles la Casa Blanca con destino a Florida a bordo del helicóptero Marine One, solo unas horas antes de que Joe Biden tome posesión de la presidencia. Lo ha hecho sin recibir a su sucesor en la mansión presidencial, como suele ser la norma, ni reconocer su derrota en las elecciones. "Le deseo todos los éxitos a la próxima Administración", ha dicho poco después en la base de Andrews, antes de despedirse con un enigmático "volveremos de una manera u otra".

Trump se va sin mirar a la cara a su sucesor ni pronunciar públicamente su nombre o siquiera asistir a su investidura para honrar la transferencia pacífica del poder, algo que no sucedía desde 1869. Sí que cumplió, no obstante, la tradición de dejar una carta al próximo inquilino de la Casa Blanca.

Deja atrás tantas heridas abiertas que ni siquiera acudió a despedirle en la Casa Blanca su vicepresidente, Mike Pence, el hombre que dio carpetazo a sus mentiras sobre el fraude electoral al certificar su derrota en el Congreso hace dos semanas, solo unas horas después de que cientos de seguidores de Trump asaltaran el Congreso con la intención subvertir el resultado de los comicios. "Sois un pueblo increíble y este es un gran país, ha sido el gran honor de mi vida haber sido vuestro presidente", les dijo en la base de Andrews tras ser recibido a cañonazos mientras descendía del helicóptero junto a su esposa, Melania Trump.

El republicano aprovechó sus últimas palabras como presidente para ensalzar los logros de su mandato y acordarse de las víctimas de una pandemia que acabó hundiendo su presidencia. Sonaba el 'My way' de Sinatra a modo de despedida, el epílogo de una presidencia construida sobre un narcisismo patológico que ha dejado al país completamente fracturado.

Las últimas horas antes de su partida de Washington, de la Casa Blanca y de la presidencia han sido también puro Trump, el recordatorio de que ha hecho las cosas "a su manera". Sus últimos actos aprovechando el poder ejecutivo fueron una batería de perdones y conmutaciones de penas, 143 para ser exactos, y la rescisión de una orden ejecutiva de enero de 2017 por la que había limitado la capacidad de cargos de la Administración para hacer lobi o trabajar para países extranjeros cuando dejan sus puestos. Esa era una de las pocas medidas que había adoptado para "drenar el pantano", su promesa, incumplida y ahora abandonada totalmente, de luchar para cambiar la cultura de Washington y erradicar la corrupción.

Aunque Trump ha eludido otorgarse un perdón preventivo para sí mismo o sus hijos adultos, una posibilidad que ha estudiado y de la que le disuadieron asesores legales con el argumento de que podría interpretarse como una admisión de culpa, sí ha firmado indultos significativos. El más importante ha sido el de Steve Bannon, que fue estratega jefe en su campaña y asesor en el inicio de su mandato y fue vital tanto para la victoria electoral de Trump como para asentar el peligroso reinado de la desinformación, extendiendo sus tentáculos más allá de EEUU. También es destacable el de Elliot Broidy, que fue uno de sus principales recaudadores de fondos en la campaña de 2016.

Bannon estaba imputado por haber desviado fondos que ayudó a recaudar con el supuesto objetivo de apoyar la construcción del muro en la frontera con México, pero aún no había sido juzgado. Su relación con Trump ha sido complicada y hasta el último momento el mandatario se planteó si indultarlo o no, pero finalmente se decidió a hacerlo. Broidy, por su parte, se declaró culpable el año pasado de violar las leyes de lobi extranjero al formar parte de una campaña encubierta para influenciar a la Administración Trump sirviendo a intereses de China y Malasia.

La clemencia de Trump, que en las últimas semanas ha demostrado con otros perdones como el de Michael Flynn o Paul Manafort su protección de aliados y el peso de las conexiones, se extendió también a tres antiguos congresistas republicanos, un exalcalde demócrata que servía una sentencia de 28 años por corrupción, hombres de negocios y figuras del entretenimiento como el rapero Lil Wayne.



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