"El dinero deshonestamente adquirido
nunca vale lo que cuesta,
mientras que una buena conciencia
nunca cuesta tanto como lo que vale"
Jean Antoine Petit-Senn
Desde el mismo momento de comenzar su mandato, el presidente Gustavo Petro, empezó con el culipandeo, como si no hubiera vivido en las entrañas de la supuesta democracia colombiana, donde los gobernantes, que lo antecedieron llegaban con la cartilla en la mano, impuestas directamente, desde la Casa Blanca y en poco tiempo se convertían en excelentes alumnos, para ser premiados, a tal punto, que, convirtieron el territorio colombiano en un auténtico patrio trasero de los Estados Unidos y él más sobresaliente de ellos: Álvaro Uribe Vélez, a quien por fin le están leyendo la cartilla, donde le tienen anotado un extenso expediente superando a cualquier delincuente colombiano.
La oligarquía de Colombia, la misma heredera del traidor Francisco de Paula Santander, en unión con los gobiernos estadounidenses, hicieron de ese pais, un terreno propicio para preservar los intereses del imperialismo en nuestra América. El entreguismo y la alcahuetería de los dueños del poder se fue extendiendo, hasta ocupar todos los medios de comunicación con su gran poder de penetración, mientras los manejadores de la droga fueron ocupando espacio en el estado, para aprovechar cualquier movimiento de esas piezas muy importantes para comercializar su producto en los Estados Unidos y abastecer un mercado, que hoy pasa de los 30 millones de consumidores.
Al llegar, Petro, al poder, derrotando al alumno más aventajado de Uribe Vélez, Iván Duque, se abrieron los caminos para que el pueblo recobrara su plena independencia y dignidad, como lo soñó el Libertador Simón Bolívar, ya que, se echaba por tierra el bipartidismo de liberales y conservadores, quienes se turnaban en el poder para beneplácito de los gobiernos estadounidenses, hasta convertir a Colombia, prácticamente en una base militar gringa y la oligarquía ampliando su espacio en medio del poder, y quien osaba oponerse, con toda seguridad pasaba a engrosar la lista de desaparecidos y la mayoría muertos enterrados en fosas comunes.
La derrota de Iván Duque, significó un duro golpe para Uribe, la oligarquía y por supuesto al gobierno de turno de los Estados Unidos y no se podían quedar de brazos cruzados y menos, cuando son los dueños absolutos de todo el poder comunicacional de Colombia: Radio, prensa, televisión más la manipulación de las redes. Sin embargo, ese pueblo laborioso y aguerrido, conocedor del pensamiento del Libertador, el cual votó por el movimiento, que llevó a Gustavo Petro, al poder, se ha mantenido atento y vigilante, a tal punto de celebrar en las calles la sentencia de cárcel por 12 años de Uribe Vélez.
Por el otro lado, apenas conocieron el enjuiciamiento se despertó lo más rancio de Colombia, en apoyo a Uribe y con el mayor descaro han convocado marchas, pero rápido se evaporan, porque no tienen un argumento honesto y valedero para apuntalar a un delincuente. Pero siguen atizando la hoguera con el cual quieren quemar vivo a Petro, aprovechando cualquier coyuntura para llegar al mayor número de televidentes, como es el caso de la trasmisión en vivo de la vuelta a Colombia en bicicleta, al utilizar el espacio de mayor audiencia, como son los noticieros y en esta oportunidad es a través de RCN, ya que, del ciclismo pasan muy poco, pero enganchan al aficionado y de los paros y trancas en carreteras los presentan, como un drama y tragedia, pero cuando gobernaba Uribe y su muñequito Duque, era poco o nada lo que salía o se sabía.
Cualquier aficionado al ciclismo, que en Colombia se cuentan por millones y me atrevo asegurar, que es el deporte de mayor proyección en Europa, a pesar del bajón de los últimos años; al sentarse a ver el desarrollo de las etapas se encuentra con una Colombia, paralizada por los cuatro costados y todo se lo echan en culpa a Petro. Cuando el hecho real y resaltante, es llevar a la cárcel o, mejor dicho, atrapar a un delincuente, como es Uribe Vélez, así, cumpla con la condena en su propia casa, que por lógica no es un rancho donde vive el sufrido pueblo de Colombia; pero el simple hecho de ser condenado, es un golpe a la oligarquía, al imperialismo y por eso han enfilado todo el arsenal mediático contra Petro, para mantener viva la hoguera, pero confiamos plenamente en el apoyo de conciencia del bravo pueblo colombiano.