En Ecuador, la oposición respira por el Yasuní

Desde que el presidente Corea anuncio que explotara el petróleo del Yasuní ITT, aproximadamente, 900 millones de barriles de petróleo o el equivalente económico de unos 8.000 millones de dólares, al interior del país se desato toda una controversia por el plan B ante el fracaso del plan A.
El plan A propuesto internacionalmente por Correa en el 2007 en la ONU, ofrecía dejar el petróleo en los yacimientos de Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT) a cambio de que la comunidad internacional entregue una compensación de 3.700 millones de dólares, más o menos la mitad de lo que se podría recaudar con el crudo de esos campos; pago también, por dejar en el subsuelo unas 400 millones de toneladas métricas de CO2 que se producirán en las dos décadas que se estiman para la explotación del crudo.
6 Años se esperó y la comunidad internacional entrego 300 millones de dólares, fracaso total para una propuesta ecológica de las más revolucionarias que el mundo conozca para ayudar a mitigar los cambios climáticos producidos por la actividad humana que utiliza energía contaminante proveniente de los combustibles fósiles que inciden en el calentamiento global.
Por desgracia, esta innovadora idea, totalmente ecológica, está alejada de las ideas brillantes y estúpidas que ofrecen las cumbres climáticas, propuestas inútiles no caminan a la par de la idea sugerida por el presidente de Ecuador.
Basto el anuncio de explotar el 1% del petróleo del parque Yasuní, para que la oposición empiece a respirar por el plan B. El pueblo ecuatoriano y el presidente Correa, en las últimas elecciones dejaron en estado de coma a la oposición que desapareció del mapa político; Correa con su 57% de votos y la Asamblea Nacional con su 73% de respaldo dejaron prácticamente sin aire a la oposición que hoy pretende llenar sus pulmones con el aire del Yasuní.
Ecuador aprobó un presupuesto fiscal para este año situado en 32.000 millones de dólares. Por impuestos ingresan más o menos 14.000 millones de dólares, el resto se lo cubre con el petróleo cotizado en 70 dólares el barril y el endeudamiento con China por petróleo pre vendido, gracias al petróleo se sostienen los subsidios a los combustibles que benefician a todos, especialmente a la clase media y a la burguesía.
Es decir, tener más campos petroleros indudablemente ayuda a solucionar los problemas sociales del país y siempre y cuando se mantenga el precio actual del barril de crudo, porque, si el precio baja la inversión pública se vería seriamente afectada.
Ecuador produce 535.000 BPPD, 40.000 barriles de petróleo por díamas que en el 2012 gracias a la producción del campo Sacha (PDVSA) que incremento la producción de 50.000 barriles a 74.000 barriles de petróleo diarios, en Shushufindi, la compañía Schlumberger también incremento la producción de 45.000 a 65.000 barriles.
Se estima que la producción máxima del ITT sería de unos 200.000 BPPD los primeros 4 años con un crudo de 14 grados API; sin el ITT Ecuador proyecta llegar a unos 600-700 mil barriles diarios, pero, con los campos del ITT la producción sumaria 800.000 barriles de petróleo por día.
Tiputini y Tambococha disponen de unas reservas probadas de 460.6 millones de barriles de petróleo, Ishpingo cuanta con 456.1 millones de barriles para un total de 916.7 millones de barriles que dejarían un sub total de 41.000 millones de dólares, después de los costos de producción e inversiones calculadas en unos 6.000 millones de dólares, a partir del año 2016, a 70 dólares el barril.
Estos son datos oficiales del gobierno ecuatoriano, los mismos que dicen que se perforaran 360 pozos, de los cuales 90 corresponden a Tiputini, 90 más para Tambacocha y 180 en Ishpiongo norte y sur, requerirá un oleoducto de 115 kilómetros para transportar la producción de esos 360 pozos, el crudo tendrá una temperatura que oscilara entre los 14 y los 24 grados API.
Demasiado riesgo para conservar intacto el Yasuni, no importa la tecnología de punta que se aplicara en esas 200.000 hectáreas para la explotación de petróleo de más de 1 millón que tiene el parque nacional.Los que tenemos alguna experiencia en producción de petróleo sabemos que los riesgos naturales y humanos están allí y son difíciles por no decir imposibles de controlar todo el tiempo.
Tubería enterrada, trochas en vez de carreteras, de una u otra forma el ruido, la deforestación, la colonización llegaran como llegó el turismo sometiendo a los huarani, hace años un pueblo no contactado como lo eran en los años 40, 50, los Tetetes, aucas, cofanes, alamas, testigos del exterminio de su gente y de su selva, después, absorbidos por el turismo, por los colonos, por el Wisky, el cigarrillo y las enfermedades que el petróleo riega en el proceso de producción.
Es decir, se necesita explotar más petróleo para la inversión social que requiere el gobierno de la revolución ciudadana en pro de mejorar la situación de su gente, eso está claro, que se explotara con cuidado y seguridad industrial con apoyo de nuevas tecnologías, que bueno, pero, siempre, siempre, existirá el riesgo de un derrame y eso también debe quedar claro.
¿Por qué la idea de dejar el petróleo en el subsuelo paso desapercibida para el mundo? Hay varias respuestas: una que la idea fue lanzada por un gobierno revolucionario que critica fuertemente la política exterior de los EEUU en varios campos, indiscutiblemente, con el G7 de una y otra forma boicotearon el proyecto, después, está la situación que lospaíses desarrollados o en vías de serlo se niegan a firmar cualquier reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmosfera hasta que EEUU no lo haga.
Dos, el 80% de la energía que el mundo utiliza proviene del carbón, petróleo y gas, recién para el 2035, una de las tantas fechas propuestas por las cumbres climáticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un -2%.
Tres, las energías alternativas obtenidas del viento, luz solar y otros recursos como el vapor, agua no superan el 3% en el mejor de los casos con los paneles solares, esta energía es todavía irrelevante para la banca privada que controla el mundo con la energía fósil. Estos intereses económicos producidos a raíz del petróleo: refinerías, banca, aseguradoras, transporte, fábricas, industrias, obviamente, para ellos, la propuesta de Correa les interés un comino.
Cuatro, la publicidad dirigida en torno a la elaboración de los biocombustibles iniciada por Brasil y EEUU, hace ya casi 8 años, no demuestra ser una solución para el calentamiento global, al menos no por ahora, porque, los biocombustibles son derivados de la comida al transporte que encarecieron los precios de la soya, maíz, caña de azúcar, remolacha y otros productos alimenticios que multiplicaron por 3 las hectáreas de alimentos transgénicos cultivadas situándolas en más de 200 millones de hectáreas en el mundo.
Cinco, la mejora de la eficiencia de los vehículos tampoco ayuda a frenar las emisiones porque un auto eficiente se maneja más y se vende más, asunto que les interesa a las corporaciones de vehículos, refinerías, aseguradoras, es decir, a la banca privada.
Dejar el petróleo bajo tierra no es una solución nos dijo la comunidad internacional. Un combustible de transición como el gas obtenido por el método de fracturación hidráulica, más limpio y más barato que el carbón y con menos de 500 metros cúbicos en las emisiones de CO2 a la atmosfera en EEUU, tampoco es una solución hasta que la tecnología no sea aplicada por todos los países productores de petróleo, situación que se aleja más aun por las enormes reservas de gas últimamente encontradas en Qatar, Irak, Irán, Rusia, Colombia, Venezuela, EAU, Bolivia.
La energía alternativa hasta que no se masifique y se abarate los costos es solo una bonita posibilidad que no incide en las cumbres sobre cambios climáticos, incluso, con el fondo propuesto por los países desarrollados de 7.900 millones de dólares para los países pobres.
No se puede creer en estos tipos que ofrecen fondos para todo; no se logró la meta propuesta para erradicar la pobreza, la hambruna, estos tipos de fondos no se concretaron, basta entrar en la página de la ONU para no creerles.
Más de 190 países dirigidos por 7 es toda una fantasía para concretar acuerdos en las cumbres, desde Copenhague hasta Cancún, no se ha logrado que EEUU firme un compromiso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El CO2 potencia el crecimiento económico no solo del G7 sino del G20. En este contexto ¿Cómo esperar que una noble propuesta ecológica salida de un pequeño país como Ecuador, tenga la solidaridad económica del resto del mundo?

Raúl Crespo.


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Raul Crespo


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