¡Por una Plataforma de Lucha Anticapitalista de los Trabajadores del Mundo!

Llamamiento

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A LOS TRABAJADORES DEL MUNDO

POR UNA PLATAFORMA DE LUCHA ANTICAPITALISTA 

 DE LOS TRABAJADORES Y LOS PUEBLOS

Vivimos un momento político mundial atravesado por una crisis estructural del sistema capitalista. A pesar de los pronósticos de que lo peor de la crisis ya había pasado, con el estallido de la misma en Europa se ha vuelto a manifestar que apenas estamos en sus inicios.

Esta crisis tiene una sola causa: El mercado mundial no puede absorber las mercancías producidas. Hay en el mundo abundancia de capitales, de mercancías y de medios de producción.

La salida capitalista a la crisis no escapa a las leyes de la propia crisis: Quiebras en gran escala, ataques redoblados contra los trabajadores, sus organizaciones y sus conquistas, reestructuración económica y social del capital.

Pero la medicina de los paquetes del Fondo Monetario Internacional que comprimen la capacidad de consumo de los trabajadores, no hará sino incrementar aun más esta abundancia de mercancías que no encuentran comprador, de capitales que no logran valorizarse.

Observamos entonces, que el estado capitalista no opera en el vacío, ni tampoco sigue reglas que pueda diseñar a su antojo. Depende en su financiación, de la clase que tiene el monopolio del capital, enredado en sus intrínsecas relaciones financieras propias del capitalismo; con impuestos y deudas públicas, potenciando así las contradicciones del capital. El Estado no podrá nunca rescatar la economía capitalista; ya que él está en el mismo engranaje capitalista. Además, para rescatarla tiene que afectar el ciclo económico del mismo sistema capitalista.

RESISTENCIA DE LOS TRABAJADORES Y LOS PUEBLOS

En Grecia, España, Portugal, Francia, Alemania, Dinamarca, Rumania, Italia, trabajadores y trabajadoras están en abierta lucha contra las medidas  neoliberales  que  el  FMI  lanza  para paliar la profunda crisis que azota al capitalismo a nivel mundial y que se plantea superar descargando sus efectos sobre la clase obrera.

En América Latina, donde la crisis ha golpeado con menos fuerza, pero sí con mucha represión; se abren procesos como en Panamá, donde la Ley 30 o Ley Chorizo; modificó el Código de Trabajo y varias leyes mas, prohibiendo las protestas y huelgas, el descuento sindical y creando una nueva central obrera con organizaciones laborales sin confederación. Las comunidades indígenas ven destruidos sus territorios por las hidroeléctricas. Estos procesos, son el preludio de que el capitalismo, va a defender sus intereses hasta sus últimas consecuencias. O se impone el capital o se impone el trabajo.

Paralelamente a esto en Colombia, se asesinan sistemáticamente, por un Estado narcoparamilitar y encubierto a decenas de dirigentes sindicales e indígenas y a todo aquel que se atreva a reclamar sus derechos sindicales y sociales. Y mientras sucede todo esto, el Estado Capitalista colombiano se atornilla con bases militares imperiales para tratar de controlar y contener las justas aspiraciones de una clase obrera, que aun no tiene la conciencia que le pertenece.

Igualmente, observamos países latinoamericanos y del Caribe; en donde sus élites gobernantes, le hacen el juego al imperialismo norteamericano y al sionismo israelí; cuando aceptan instalar bases militares, movilizar miles de “marines”, aceptar vuelos desde sus territorios “soberanos” y sembrar el miedo, intimidando y usando el “terrorismo mediático” para amedrentar y neutralizar los procesos de cambio que se vienen dando también en esta parte del continente americano.

LA BURGUESÍAS Y EL IMPERIALISMO RESTRINGEN LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS Y PREPARAN LA DICTADURA Y LA GUERRA

Desde hace algunos años, con la Ley Patriota en EE UU, con el endurecimiento de las políticas y leyes migratorias en ese mismo país, con la reforma de las leyes de seguridad y laborales en distintos estados, con la creación de leyes antiterroristas, el impulso de “conflictos étnicos”, el narcotráfico, etc., el imperialismo y las distintas burguesías han venido recortando libertades y derechos democráticos y laborales. No sorprende por ello que un ex primer ministro portugués o un vocero del gran capital financiero, se pronuncien por la “necesidad” de dictaduras militares para imponer los planes de ajuste a los trabajadores y los pueblos.

Vemos que el capitalismo está cada día más afectado por la severidad de su crisis y con un nerviosismo peligroso para las nuevas democracias con participación popular. Puede en un momento decisivo, invadir y quitar del camino a los explotados del continente para, de esta manera, seguir imponiendo sus deseos hegemónicos de dominar definitivamente al mundo del trabajo.

Dado el nivel de decadencia del sistema capitalista, aunado a las pocas perspectivas de superación de la crisis; es por ello que agudos analistas (entre ellos Fidel Castro) no dudan en plantear que entre los zarpazos inmediatos del imperio está el de desatar la guerra como única posibilidad real de detener los procesos políticos revolucionarios en marcha.

El cerco militar a Venezuela, la movilización de la IV Flota, la movilización de submarinos hacia el Medio Oriente, el Golpe de Estado en Honduras, el desembarco de “marines” en Costa Rica, el relanzamiento de la guerra en Afganistán, las sanciones y la movilización militar contra Irán, son indicadores irrefutables del desquiciamiento guerrerista del imperio y del peligro inminente de la conflagración mundial. Guerra que reactivaría la economía capitalista y aplastaría a los movimientos sociales (entre ellos el movimiento obrero) que son alternativa a su dominación.

La crisis política; no solo se da en los Estados “independientes” europeos, asiáticos, africanos, americanos; sino que también la Unión Europea como un todo está en crisis. Significa, que esta UE, no es una real Unión Europea, y que no tiene capacidad estatal para salir de la crisis.

Una de las maneras con las cuales el capitalismo intenta salir de la crisis es la conformación de un nuevo cuadro histórico, y será muy difícil en estas condiciones presentes. A la hora de decidir si el capitalismo debe reconstruirse o no; seremos los trabajadores del continente, los trabajadores del mundo los que alcemos nuestros voces; ya que el costo para nosotros sería muy elevado.

La disyuntiva, de si se va a dar un proceso revolucionario o una dictadura; es que la revolución será victoriosa solo nosotros como clase obrera enfrentamos la crisis y cobramos una conciencia cada vez mas clara de la crisis y desarrollamos una conciencia revolucionaria. Es necesario que atravesemos la conciencia de la crisis; solo así aprenderemos, nos equivocaremos, erremos y daremos al traste con el capitalismos y sus aliados y solo así pudiéramos trasformar nuestra conciencia y “tomar el cielo por asalto”.

LA SALIDA OBRERA Y POPULAR A LA CRISIS

Las experiencias de los trabajadores son múltiples, variadas, con retrocesos y avances; y cuando se tiene conciencia del papel a jugar por nosotros; estas experiencias son exitosas. Los trabajadores venezolanos hemos venido dando pequeñas batallas, a pesar de los obstáculos que nos encontramos en el camino. Interpuestos muchos por las propias vanguardias obreras, otras por la burocracia del Estado, y por supuesto algunos por el atraso consciente de los mismos trabajadores. Sin embargo estamos convencidos de que éste es el gran momento histórico de la clase obrera latinoamericana y sobre todo de la venezolana, y no permitiremos que nos lo arrebaten.

Hoy, los trabajadores venezolanos, la UNETE, sus sindicatos y federaciones tenemos una gran responsabilidad. Lo que hagamos o dejemos de hacer, está siendo observado muy cuidadosamente  por  trabajadores  y  pueblos  de  todo  el mundo. Por ello es necesaria la mayor unidad de acción y saber caracterizar y ubicar el momento político específico.

La UNETE relanzada, con capacidad de movilización, con accionar internacional y nacional propio, en este momento histórico y como tal en este proceso transformador, pacifico, debe ser capaz de conformar un liderazgo propio, esclarecedor y múltiple que tiene el merito de intentar reconstruirse y retomar de nuevo la posibilidad real de guiar a los miles de trabajadoras y trabajadores y en convertirse en vanguardia de los más desposeídos. La batalla dada en la OIT, nos plantea como la Unión de Trabajadores que se convertirá en defensora internacionalista, contra el capitalismo, el imperialismo, las burguesías apátridas y las burocracias sindicales y estatales, medradoras del poder.

Hoy, la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que se han alistado con el poder del capital en una sola línea, instando a los trabajadores y a los pueblos a cumplir los planes de ajuste en defensa de la “gobernanza mundial” y en apoyo de los capitalistas; deben desaparecer.

Lo visto en los últimos meses no deja duda alguna. No habrá salida favorable a los intereses de los trabajadores, sin ruptura con el Fondo Monetario Internacional, sin ruptura con el conjunto de instituciones de la “gobernanza mundial”: Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, Unión Europea. Frente a esta ofensiva del capital, que tiene efectos destructores contra la clase obrera y sus organizaciones, contra la especie humana y el planeta, llamamos a los trabajadores y a los pueblos del mundo a luchar contra la barbarie capitalista.

Esta lucha contra el capitalismo, que no es otra cosa que la reorganización de la sociedad sobre nuevas bases, sobre bases socialistas; hay que darla en la más estrecha relación con el movimiento de la clase obrera y sus organizaciones, aun cuando estas puedan estar dominadas por aparatos reformistas y contra revolucionarios. Tareas de los militantes obreros es adelantar los pasos para abrir fisuras, espacios, rupturas, que permitan el avance autónomo e independiente de los trabajadores organizados.

Llamamos entonces, a luchar por adelantar las medidas que permitan esta reorganización de la sociedad: nacionalizaciones de la industria, el sector financiero y el comercio que permitan relanzar el empleo y el consumo sin exceso, gobiernos que obedezcan a las mayorías populares; todo ello de la mano de la independencia sin ambigüedad de las organizaciones sindicales y populares. El método mágico: Es el de la democracia obrera, de la discusión fraterna, y de las luchas adelantadas en común.

El llamado, es a enfrentar conjuntamente, por regiones, por grupos de países, por sectores de la economía, local y globalmente esta situación histórica, sin prejuicios sin alcabalas ideológicas; uniendo a todo el que pueda ser unido en el combate, en la lucha, por la defensa de los intereses de los trabajadores y los pueblos.

Esta lucha conjunta debe ser una lucha organizada. Por ello el llamado a la clase obrera, a los trabajadores y los pueblos, pasa necesariamente, por el llamado a sus organizaciones en especial las organizaciones sindicales nacionales e internacionales.

En este sentido urge entonces un reagrupamiento obrero y sindical internacional que sin romper el marco de las afiliaciones existentes pueda contribuir significativamente a esta confluencia para la lucha en defensa de los intereses de los trabajadores, por impedir los ataques del capital. En UNETE pensamos que la Federación Sindical Mundial (FSM) y las organizaciones a ella afiliadas (algunas de las cuales están afiliadas nacionalmente a UNETE) puede jugar un papel de gran importancia en el impulso de este reagrupamiento unitario de lucha, tanto por su trayectoria histórica, como el avance en los últimos tiempos en la lucha sindical como por su toma de posición ante la lucha por el socialismo.

Lucha por el socialismo que comparte la UNETE y que la revolución bolivariana ha reivindicado bajo la inapreciable dirección del presidente Hugo Chávez, quien ha planteado de nuevo, sin ambigüedades la discusión del socialismo, de su posibilidad real, de su instauración como alternativa valedera única a la barbarie capitalista. Además ha dado pasos importantísimos en lo político, económico y social, para que esa posibilidad se encarne en un proceso revolucionario específico, así como que el mismo abarque por lo menos una amplia región geográfica para asegurar su vigencia en el tiempo y poner coto a cualquier proceso de burocratización e involución del mismo. Ahora nos toca a los trabajadores y sus organizaciones dar los pasos que faltan para encarnar profundamente en la clase este proceso y avanzar decididamente hacia la nueva sociedad socialista.

La experiencia de lucha obrera y popular de la ultima década de América Latina, las luchas de los trabajadores y los pueblos de Europa, las luchas de los trabajadores y los pueblos de África y de Asia, nunca como hoy han estado tan integralmente enlazadas.

Todos dependemos de todos y sólo en ese terreno unitario tenemos posibilidades reales de avanzar, de consolidar y de vencer.

¡POR UNA PLATAFORMA DE LUCHA ANTICAPITALISTA

DE LOS TRABAJADORES DEL MUNDO!

UNION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VENEZUELA (UNETE).

Caracas, 21 de Julio de 2010


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