Católicos, célibes y jerarcas

Fue que no le rindieron honor a La Palabra. Hicieron de las dos primeras facultades un jalón para acceder a la tercera y, peaje mediante, fueron ubicados en el escalón de la jerarquía. Además cumplieron con la obligada sumisión, para que el intocable de Roma ordenara las asignaciones a través de los mismos integrantes que sacrificaron a Pedro. Es que son los mismos con 2 mil años acuestas.

Entonces empezaron a suscitar la diabólica confusión en la iglesia cristiana que los ya célibes católicos aceptaron como “cuestión” normal, con lo que, de manera oportunista, se valen de la tal “infalibilidad” católica, según los embusteros originarios. Así, “infalibles”, apabullan e incrementan diezmos. No trabajan y como el zamuro que no tiene manos, viven de todo el mundo y no al contrario. Aborrecen las practicas del Padre Wittas en La Vega y las del Cura de Petare, entre otros, que sí trabajan mano a mano con los pobres.

Por nuestra parte, no vamos a entrar en detalles respecto del contenido en las alforjas eclesiásticas. Pues, parece ser que los “célibes” pederastas y del otro vicio contra natura, rompieron el fondillo del saco de la avaricia antes que llegara al vaticano. Por eso, quizás, el apresurado viaje de rodillas del jerarca mayor, a la casa donde está la llave del inmenso tesoro, transferido desde el este por los avaros del mundo, después de la segunda conflagración mundial, provocada por el ambicioso capitalismo fomentador del odio y del racismo, quien no deja salir los dólares a menos que sea para el soborno. Las guerras del saqueo y el bolsillo del pueblo norteamericano producen para reponer las municiones y la pólvora. La bendición del dios de la guerra, la reciben los Bush y sus sucesores, de la diestra de Benito, o Benedicto, que fue como quisimos decir, y de la diestra de Benito, o Benedicto que fue como quisimos decir, y de quien sí debemos rescatar la iglesia de Jesucristo.

Historia legendaria. Ya, antes de las cizañas y la conjura contra la iglesia del Redentor de los desposeídos, el mismo Triunvirato del Sanedrín, que sentenció al hombre; al hijo de María y José, había sacrificado a los testigos. Andrés fue degollado con las aspas de un molino de viento, y Bartolomé, el último acompañante de Cristo, antes de la sentencia final, fue despellejado vivo y sus restos seccionados (no habían sierras), camino Roma-Armenia.

No pretendemos coincidencia con los que hoy (tarde hermanos) se están manifestando contra las prácticas de esa jerarquía católica venezolana. Ignoramos si son otras las razones de fondo y normas de los sacerdotes de la “Iglesia Católicas Reformada de Venezuela”, amen de lo que han manifestado en cuanto a que “la iglesia romana abandonó a los pobres de Venezuela…” y “La iglesia venezolana se concentró solo en los ricos…” Y que además piden la eliminación del celibato, pero no la salvación del templo.

No dudamos de las posibilidades que dos de esos pedimentos se puedan conceder desde arriba, con un enunciado mediático para distraer. No así el punto fuerte del catolicismo. Pero ¿de qué nos serviría, si ya el ramo de olivo lo tiene agarrado Benedicto por el pezón del tallo en espera del santo y seña?

Cuando nos dijeron lo de la iglesia Reformada… perdimos la esperanza por la salvación de la iglesia fundada por Jesucristo. Es que el mundo que sigue las predicas del defensor de la humanidad, tiene sed de la Palabra hecha verdad por la que Él murió. Y para salvar el templo de las garras del anticristo en acecho, deben acordarse con el pueblo de la iglesia Cristiana. Que se queden ellos con la católica enajenada, y nosotros con la Patria liberada por el socialismo de Jesucristo.

*pedromendez_bna@yahoo.com


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Pedro Méndez


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